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Fístula Obstétrica
Cuando un parto desgarra para siempre
Dos millones de mujeres adolescentes son rechazadas por la estela
de orines y excremento que dejan a su paso. Un desgarro vaginal,
producto de un parto mal atendido, les dejó una infección de por
vida conocida como fístula obstétrica, una de las mayores
preocupaciones de la Federación Internacional de Ginecología y
Obstetricia (FIGO) que a fines de año se reunirá en Chile.
La Nación (Chile)
por Cecilia Yañez
Una joven camina dejando una huella de orines y una estela de hedor
tras sus pasos. Está sola, el padre de su hijo la abandonó porque
apesta. Tampoco su familia la acepta y su dignidad está casi tan
infectada como su herida vagina, que desde el parto no es más que
un agujero en el que se juntan excremento, orina y fluidos que caen
por sus piernas sin que los pueda controlar.
Como ella, hay más de 2 millones de mujeres en el mundo,
especialmente en los países africanos, que sufren el rechazo de la
sociedad por la imborrable cicatriz que les dejó un embarazo
adolescente y un parto sin las mínimas condiciones sanitarias.
Se trata de mujeres entre 13 y 18 años, con cuerpos todavía en
desarrollo, que debieron dar a luz cuando su pelvis aún no estaba
preparada y sufrieron graves desgarros vaginales que nadie suturó.
Este mal, conocido como fístula obstétrica, es una de las mayores
preocupaciones de la Federación Internacional de Ginecología y
Obstetricia (FIGO), entidad que a fines de año se reunirá en Chile
para analizar éste y otros problemas que aquejan a la salud de las
mujeres del mundo (Ver recuadro)
Dignidad de 300 dólares
El secretario general de FIGO, Giuseppe Benagiano, explicó a La
Nación que las fístulas son el resultado de un trabajo de parto mal
conducido que puede prolongarse hasta dos días y que en mujeres de
caderas y pelvis estrecha provoca que durante la expulsión del feto
los músculos de la vagina se desgarren, dejándola con un canal de
comunicación hacia la vejiga o el recto. En algunos casos el bebé
muere asfixiado, en otros es la madre la que muere producto de la
infección, pero son muchas más las que deben convivir con una
verdadera cloaca entre sus piernas.
Uno de los proyectos de FIGO consiste en la reparación de estas
fístulas, una operación relativamente fácil si se conoce la
técnica. Lord Patel, vicepresidente de FIGO, explicó que solucionar
este problema no cuesta más de 300 dólares y la intervención demora
unos 20 minutos.
De acuerdo a cifras entregadas por Patel, anualmente en Etiopía 8
mil 500 mujeres quedan con fístula, dejando en evidencia la falta
de atención médica. En Nigeria, según datos del propio Ministerio
de Sanidad, son 800 mil mujeres las que viven con fístulas sin
reparar.
Muertes por embarazo
La mortalidad de mujeres a causa del embarazo en África y Asia del
Sur es alarmante. Las cifras hablan de 700 mil mujeres fallecidas
por año, pero Benagiano está convencido de que son el doble. Cada
media hora mueren 30 mujeres, 98% de ellas en países pobres.
FIGO ha impulsado varios proyectos pilotos para reducir la
mortalidad materna en Etiopía, Uganda, Mozambique, Pakistán,
Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador. “El problema de estos
países es que las mujeres mueren de hemorragias antes de llegar al
servicio de salud porque tienen dificultades de transporte, no hay
caminos”, señaló Benagiano. Ante esta situación, el objetivo
principal de la iniciativa es sacar a los médicos de los hospitales
y centros de atención y llevarlos a donde están las mujeres.
Otro programa desarrollado por FIGO está orientado a la promoción
de los derechos reproductivos. “Hay países en los que las mujeres
no pueden ver a hombres médicos, pero no hay mujeres médicas y
entonces no ven a ninguno y se quedan sin atención”, dijo el
secretario general.
CONGRESO EN CHILE
La primera semana de noviembre se realizará en Santiago el
encuentro ginecológico más importante en la historia de nuestro
país, el que generará ingresos cercanos a los 60 millones de
dólares y congregará a cerca de 12 mil personas ligadas a las salud
femenina.
Se trata del XVII Congreso Mundial de Ginecología y Obstetricia
FIGO 2003, una reunión que se organiza cada tres años y en la que
participan los principales médicos obstetras, de otras
especialidades, matronas, enfermeras, laboratorios y empresas de
salud ligadas al ramo.
De acuerdo al programa científico, en esta oportunidad se tratarán
temas de medicina materno fetal, terapia fetal, oncología
ginecológica, mortalidad materna, violencia contra la mujer,
reproducción asistida, climaterio y menopausia y el nuevo rol del
ginecólogo como médico general de la mujer.
Respecto de este último tema, la presidenta de la Sociedad Chilena
de Ginecología, Mercedes Ruiz-Flores, contó a La Nación que para
este congreso en particular se decidió asumir en integridad a la
mujer, como un todo que no se limita a su aparato reproductor.
La decisión pasa por una nueva visión de la relación entre el
ginecólogo y la mujer, para ubicarlo como un médico de cabecera.
”Si una mujer debe ver a un médico en toda su vida de seguro que
será un ginecólogo. Por eso nosotros tenemos que ser capaces de
orientar no sólo en cuestiones de genitalidad y mama, sino también
sobre derechos de la mujer, discriminación y maltrato, cosas que
antiguamente eran consideradas más sociales que médicas”.
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