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Argentina:
Se presentó ayer una nueva píldora
Ya llega al país la última generación de alternativas
anticonceptivas
Por Gabriela Navarra
El objetivo está puesto en disminuir efectos como el aumento de
peso o el
síndrome premenstrual. Afirman que el producto mejora la piel, el
pelo y que
no engorda. Antes se introdujo otra píldora para mujeres que no
toleran los
estrógenos. En 2004 se lanzará un anillo vaginal.
Pese a que el cuerpo médico lo conoce desde hace varios meses, ayer
fue
presentado oficialmente en el país un nuevo anticonceptivo que bien
podría
competir con ciertos productos de belleza.
Se trata de una píldora que combina dos tipos de hormonas, el
etinilestradiol y la drospirenona (un estrógeno más un
progestágeno,
hormonas femeninas naturales) y que, según prometen, no engorda,
mejora la
salud del cabello y la piel, y disminuye los incómodos síntomas del
síndrome
pre- menstrual: inchazón, dolores difusos, cefaleas, irritabilidad,
ansiedad.
El nombre comercial de la droga es Yasmin, y ya se lo conoce en los
EE.UU.,
Europa y otros países de América latina. El director médico del
laboratorio
que lo diseñó y comercializa, doctor Daniel Dazza, explica que
"debido al
progestágeno que contiene, el nuevo anticonceptivo oral combinado
tiene
acción antimineralcorticoide, es decir, no induce a la retención de
agua y
sal, evita la acumulación de líquidos y no causa aumento de peso;
además,
disminuye la acción de los andrógenos, hormonas masculinas, y
reduce así la
seborrea (grasitud del pelo y la piel) y el acné. Su otra ventaja
es que
mejora el síndrome premenstrual, aun en su forma más intensa,
llamada
disforia , que sufre del 3 al 5% de las mujeres".
Nuevos, ¿pero mejores?
Desde los papiros egipcios del año 1850 a.C., la primera referencia
escrita
sobre el uso de espermaticidas - reparados con miel y carbonato
sódico
natural, estiércol de elefante o cocodrilo, agua, vinagre, limón,
aceites y
soluciones jabonosas-, la humanidad buscó siempre una forma segura
de
controlar la fertilidad . En este sentido, el advenimiento de la
píldora, en
1960, significó una auténtica revolución.
Durante la presentación del nuevo producto, algo de eso -la
historia de la
anticoncepción- intentó contar a través de un monólogo de Gabriela
Acher la
actriz Carla Peterson.
Pero cuando se introduce un producto en el mercado farmacéutico la
pregunta
es casi de rigor: nuevo, ¿es sinónimo de mejor?
"La efectividad de los anticonceptivos para evitar el embarazo es
similar:
en todos, supera el 99%. Además, protegen contra el cáncer de
ovario y de
endometrio, y disminuyen el dolor menstrual... Lo que mejoran son
los
beneficios adicionales", explica la doctora Alicia Figueroa, médica
de
guardia del Servicio de Tocoginecología del hospital Durand y
encargada del
Comité de Desarrollo del Centro Latinoamericano Salud y Mujer
(Celsam)
Argentina.
"Nuevo no es necesariamente mejor -añade el doctor Mario
Sebastiani, médico
del servicio de Obstetricia del Hospital Italiano, actual
vicepresidente y
presidente electo de la Asociación Argentina de Ginecología y
Obstetricia
Psicosomática-. Creo que los médicos deberíamos invertir más tiempo
en
conocer el mecanismo de pensamiento que cada mujer utiliza para
elegir un
producto que en conocer el producto mismo: un anticonceptivo puede
ser muy
bueno para una amplia gama de mujeres, pero no para la paciente que
tenemos
adelante. Hoy preferimos buscar la opción a medida o taylored, para
cada
caso."
En tanto Yasmin combina estrógenos y progestágenos, hace poco más
de un año
surgió un anticonceptivo oral que sólo contiene una de las hormonas
en
cuestión, un tipo de progestágeno llamado desogestrel.
El producto, cuyo nombre comercial es Cerazette, "se indica cuando
no se
pueden usar estrógenos, en casos de hipertensión, diabetes,
tromboembolismo,
infartos -explica Alicia Figueroa-. También puede tomarse durante
la
lactancia."
Según el doctor Sebastiani, el desogestrel presenta menor
incidencia de
cefaleas, de náuseas y de tensión premenstrual, y se puede indicar
en
mujeres que fumen moderadamente (el tabaquismo contraindica los
anticonceptivos con estrógenos porque aumenta el riesgo de
coágulos). Pero
la píldora sin estrógeno tiene una dificultad: causa sangrado
irregular y
luego de algunos meses puede inhibir por completo la pérdida
menstrual.
"Que en realidad -explica Sebastiani- es una falsa menstruación,
porque los
anticonceptivos inhiben la ovulación. Lo que pasa es que por un
motivo
cultural la mujer argentina siente que su organismo necesita
menstruar,
aunque la ginecología haya mostrado que no tener menstruaciones
sería
beneficioso para muchas, como por ejemplo las que sufren
endometriosis."
La doctora Alicia Figueroa coincide: "Suprimir el ciclo menstrual
no daña la
salud física -aclara-, pero la salud es más que eso. Y muchas
mujeres tienen
un alto nivel de ansiedad si ven que no les viene la menstruación:
¿confío
en la pastilla?, ¿me hago un test de embarazo? En países europeos,
en
cambio, están menos abocadas a formar sus familias y eligen mucho
más un
tipo de anticoncepción que anule el sangrado mensual. A la mujer
argentina
no le gusta no menstruar".
En relación con esto, durante un tiempo se tendió a disminuir la
dosis de
estrógenos en los anticonceptivos combinados (se pasó de 50
microgramos a 15
o 20 mcg) "pero causó irregularidades, desde pérdidas grandes a
goteos
intermenstruales -recuerda Sebastiani-. Así que en los últimos
tiempos
volvieron las dosis mayores de estrógenos, que regularizan el
ciclo". El
Yasmin contiene 30 mcg.
La doctora Figueroa indica que mientras en Europa un 33% de las
mujeres toma
la píldora, en nuestro país ese número apenas supera el 10%, y en
general
hay reticencia tanto a regular la fecundidad como a protegerse de
enfermedades de transmisión sexual. "Por eso, Celsam recomienda,
especialmente en los jóvenes, la utilización combinada de
anticonceptivos y
preservativos para evitar embarazos e infecciones."
El ritmo de los ciclos
Las acciones de los anticonceptivos se cumplen en varios niveles.
Después de
ingeridas, las hormonas son absorbidas en el intestino y pasan a la
sangre,
donde la circulación las lleva a la hipófisis y al ovario, que deja
de
ovular (anovulación). Los anticonceptivos también actúan sobre el
moco que
secreta el cuello del útero: hacen que sea más espeso y menos
abundante,
para impedir el paso de los espermatozoides.
La píldora evita que el endometrio, la cobertura interior del
útero, se
prepare para la implantación.
En tanto los anticonceptivos que combinan estrógenos y
progestágenos se
toman 21 días y siete no, los que contienen sólo progestágenos se
toman 28
días seguidos.
"Esto, posiblemente, mejora la adherencia de las pacientes -afirma
el doctor
Sebastiani, quien señala que un problema habitual es no tomar la
píldora en
forma adecuada-. Por eso nunca está de más recordar que los
descansos, tan
de moda en otras épocas, no mostraron ningún beneficio, sino una
alta tasa
de embarazos."
El especialista recalca también que el método anticonceptivo
siempre tiene
que ser indicado por el médico. "Se estima que el 20% de las
usuarias
cambian de método por los efectos colaterales: náuseas, sangrado
intermenstrual, cefaleas, tensión mamaria, alteración del peso,
depresión o
labilidad emocional - dice el doctor Sebastiani-. Hay que consultar
antes de
cambiar, pero tener presente que siempre se pueden elegir otras
opciones. La
anticoncepción es un work in progress: no es necesario quedarse
con un
método de aquí en más y hacerlo para toda la vida reproductiva."
Diario La Nación - Argentina
2 de Julio de 2003
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