|
Página 12, 21/05/03
Cómo es el servicio de aborto gratuito para mujeres violadas
en hospitales de Brasil
Una red que logró superar los prejuicios
En Brasil, el aborto es legal en casos de violación o riesgo para
la vida materna. Porto Alegre puso en marcha una red de hospitales
donde se realiza en forma gratuita. La responsable del programa,
Elisabeth Wartchow, explica cómo funciona el sistema y cómo quebró
las resistencias de los médicos y la Iglesia.
Elisabeth Wartchow es titular del programa y directora general del
Hospital Materno Infantil Presidente Vargas, de Porto Alegre.
Por Mariana Carbajal
En la ciudad brasileña de Porto Alegre, las mujeres que son
violadas tienen garantizado el acceso a un aborto gratuito en una
red de hospitales. La iniciativa debió sortear la resistencia de
los médicos que temían que los tildaran de "aborteros" y es parte
de un amplio programa de atención a las víctimas de violencia
sexual que lleva adelante el municipio. "En lugar de centrar
nuestra estrategia en la interrupción de la gestación, pusimos el
acento en la prevención de los embarazos no deseados. Así los
profesionales quedaron fortalecidos", destacó Elisabeth Wartchow,
titular del programa y directora general del Hospital Materno
Infantil Presidente Vargas, de Porto Alegre.
En una entrevista con Página/12, Wartchow detalló los alcances
del programa y reveló cómo lograron implementar la práctica del
aborto legal en Brasil a pesar de la oposición de la Iglesia
Católica: - ¿Cómo se crearon los servicios de aborto legal en Porto Alegre?
- El proceso comenzó en 1996 cuando un diputado local del PT
presentó en la Legislatura un proyecto de ley para obligar al
municipio a garantizar el acceso a través del sistema único de
salud a la interrupción legal del embarazo que está previsto para
todas las mujeres que tengan riesgo de vida o hayan sido víctimas
de violación. La ley fue aprobada en el '96 y a partir de su
sanción se creó en el gobierno municipal un Programa de Asistencia
a Mujeres Víctimas de Violencia Sexual.
Por entonces, Wartchow ingresó a la Secretaría de Salud de Porto
Alegre para coordinar las políticas de Mujer, Niñez y
Adolescencia. Desde ahí se encargó de buscar consensos entre
clínicas y maternidades privadas y médicos del sector público para
llevar adelante la práctica del aborto legal. "Había un mito muy
grande entre los profesionales de la salud de que en el momento en
que se implementase la ley todas las mujeres irían a abortar.
Temían que los llamaran aborteros", recordó Wartchow. Al principio
aceptaron incorporarse al programa cuatro hospitales del sector
público y privado. Actualmente son ocho. "En lugar de centrar
nuestra estrategia en la interrupción de la gestación, pusimos el
acento en la prevención de los embarazos no deseados. Así, todos
los profesionales de la salud quedaron más fortalecidos: ya no
estaban trabajando en la cuestión del aborto sino en prevención de
los embarazos no deseados", destacó la brasileña.
Wartchow estuvo de visita en Buenos Aires para exponer en el
Seminario Regional sobre Monitoreo de la Atención de las
Complicaciones Postaborto en Hospitales Públicos, organizado por
el Foro por los Derechos Reproductivos. Participaron de la reunión
representantes de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú
y Uruguay. En el encuentro se concluyó que, aunque varios de los
países de la región tienen legislaciones que contemplan
situaciones de aborto no punible, como Argentina, sólo en Brasil
las mujeres tienen garantizado el acceso a la interrupción del
embarazo en esos casos.
En Brasil hay 82 hospitales que brindan servicios de aborto legal.
La mayoría de las principales ciudades ofrece esa posibilidad a
las mujeres que sufren una violación o a aquéllas cuya vida está
en riesgo por la continuidad de un embarazo, las dos causales en
las cuales no es punible el aborto. Porto Alegre fue uno de los
municipios pioneros en la materia. El Programa de Atención a las
Víctimas de Violencia Sexual empezó a funcionar el 13 de mayo de
1998, justo el Día de la Liberación de la Esclavitud en Brasil.
"Como en el movimiento feminista hay muchas mujeres negras
militando fue un hecho muy emblemático", recordó Wartchow.
El programa no se limita al acceso al aborto legal. Las mujeres
víctimas de violación reciben anticoncepción de emergencia (si
concurren dentro de las 72 horas del ataque sexual) y
quimioprofilaxis en enfermedades de transmisión sexual, hepatitis
B y VIH/sida. "Estamos capacitando aprofesionales de 23 unidades
de atención primaria para que ellos hagan la primera atención de
las víctimas de violencia sexual". - ¿Cómo es el procedimiento por el cual una mujer violada que quedó
embarazada puede abortar?
- En 1998 se estableció colocar a las mujeres en un protocolo de
atención porque los médicos tenían miedo de que mintieran al
solicitar el aborto. Como requisitos se exige que hagan la
denuncia del hecho en la delegación municipal de la mujer o en la
policía y un examen de un perito médico. Si hicieron la denuncia
policial, la traen, si no, tienen que llenar un papel en el que
declaran decir la verdad, que quieren una interrupción del
embarazo por haber sido violadas. Firma como testigo una persona
que no sea del hospital y se la interna. En Porto Alegre hacemos
interrupción del embarazo de hasta 20 semanas.
- ¿Hubo oposición de la Iglesia Católica al programa?
- Cuando implantamos el programa, hubo una movilización muy grande
de la Iglesia Católica. Pero después de ese momento no volvieron a
presionar en contra. - ¿Cuántos abortos por violación se realizan anualmente?
- Son menos de los esperados. Cuando el programa fue implementado
los médicos estimaban que se iban a atender dos casos por mes en
cada hospital. Pero al trabajar también con anticoncepción de
emergencia se evitan muchos embarazos no deseados y los números
son menores. En 2001 tuvimos 16 interrupciones en Porto Alegre. En
2002, 6. Este año ya hubo 5, tres en el hospital que dirijo.
- ¿Está contemplada la objeción de conciencia?
- Hay dos hospitales católicos que no quisieron entrar en el
programa. Pero todos los demás que participan de la propuesta
asumieron el compromiso de que algún profesional se hará cargo de
la operación.
En 2001 el Hospital Materno Infantil Presidente Vargas, que dirige
Wartchow, se convirtió en centro de referencia para la atención de
menores víctimas de violencia sexual. "Acabamos de hacer un
convenio con el departamento médico legal para que las pericias
tanto en casos de mayores como de niños y adolescentes se hagan
dentro del hospital. Hoy se hacen en el Palacio de Justicia.
Además agregamos un equipo jurídico para que en el mismo hospital
reciban asesoramiento legal".
- ¿Qué sucede en Porto Alegre con los casos de aborto por riesgo
materno?
- Estos casos no traen muchos problemas en los hospitales. Son
resueltos por los equipos de las maternidades donde son atendidos.
Sólo es necesario que dos médicos certifiquen que la situación es
de riesgo y la interrupción es realizada. Normalmente, en Porto
Alegre los servicios que más se ocupan de estos casos son los que
hacen medicina fetal.
- ¿En los casos de malformaciones fetales también está contemplado
el aborto?
- La semana pasada iniciamos una discusión con el Ministerio
Público para normatizar ese tipo de casos. Se hizo una audiencia
pública para discutir esta cuestión en la que participaron todas
las maternidades de Porto Alegre, la Secretaría municipal de Salud
y la estadual, funcionarios del Ministerio de Salud de Brasil,
jueces, fiscales, representantes de todas las iglesias (católicas,
evangélicas, islámica, judía), el Consejo Municipal de la Mujer,
el Consejo de los Derechos de la Mujer y varias organizaciones no
gubernamentales que defienden los derechos de la mujer. Como la
palabra aborto sigue siendo tabú y es un crimen en Brasil, se
propuso que en las situaciones de malformación no se hable de
aborto o interrupción de la gestación sino de la anticipación de
parto. Es una cuestión semántica. Para los médicos es una manera
de protegerse con palabras de que no están haciendo algo criminal.
- ¿En casos de anencefalia, por ejemplo, es posible pedir el
adelantamiento de parto?
- Sí. La verdad es que esa audiencia
pública pretende crear una doctrina única en el Ministerio Público
porque actualmente depende del criterio de los jueces, que es
variable, igual que el tiempo que demoran en resolver. Algunos
tardan 48 horas, otros una semana, otros meses y otros ni siquiera
contestan. La idea es que a partir de la discusión abierta por la
audiencia pública se pueda crear un protocolo para esas
situaciones y haya más agilidad en las autorizaciones. El
Ministerio Público de Rio Grande Do Sul pretende hacer una
discusión mayor y encaminar propuestas a nivel federal. No sé en
qué quedarán. Recién estamos empezando. - ¿En qué situación está el debate nacional sobre la
despenalización del aborto?
- La discusión se inició en 1991 con un proyecto de ley al que se
le han ido haciendo sucesivas modificaciones. Ahora está esperando
aprobación de la Comisión de los Derechos de la Familia. Pero hay
varios parlamentarios que están en contra. No obstante, existe una
gran movilización del movimiento feminista en torno de este tema.
Yo soy muy optimista porque asumió en el Ministerio de Salud una
gran feminista, María José Araujo, que está a cargo de la
coordinación de las políticas de la mujer a nivel federal. Imagino
que las mujeres tendrán con ella un apoyo mayor dentro del
ministerio en este debate
RIMA |