Declaración de la Red Lésbico Gay para el Cabildeo Legislativo
(LAGABLAB), de Filipinas, en ocasión del 14vo Encuentro Mundial de
Familias
LA COMUNIDAD GAY LESBICA FRENTE AL ENCUENTRO MUNDIAL DE FAMILIAS: ¡NOSOTR@S TAMBIEN SOMOS FAMILIA!
En los próximos días, familias católicas del mundo entero se
reunirán aquí en las Filipinas en el marco del 14vo Encuentro Mundial de Familias. La familia se sigue reconociendo como la unidad básica
y fundamental de la sociedad. Es el espacio social y cultural donde
las niñas y niños de nuestra nación aprenden valores sociales y
sistemas de creencias que se arraigan profundamente en ellas/os. Es la
familia quien reproduce los conceptos de ciudadanía, género, sexualidad y religión, los inculca o los cuestiona, de maneras que afectan hondamente la personalidad y el desarrollo individuales.
La Red Lésbico-Gay para el Cabildeo Legislativo (LAGABLAB)
reconoce la importancia de un Encuentro como este. También quisiéramos utilizar esta opotunidad para destacar algunas realidades acerca
de la vida familiar filipina que permanecen ignoradas y carentes de
todo reconocimiento. Esas realidades, pese al duro impacto que tienen
en nuestras vidas así como a la fuerza que nos inspiran, no
encuentran otra respuesta más que el silencio por parte de muchos sectores
de nuestra sociedad, entre ellos la iglesia católica.
La familia, para muchas lesbianas, gays, bisexuales y
transgéneros, es el primer ámbito donde nos hemos enfrentado al prejuicio y el maltrato.
Much@s hemos visto y padecido este aspecto horrible de las
familias filipinas. Las criaturas que parecen ser homosexuales son, por lo menos, objeto de reprimendas, cuando no de castigo físico. En el
caso de l@s jóvenes, la reacción es la misma, pero también cabe la posibilidad de que sean desheredad@s y expulsad@s de sus hogares,
con pocos o ningún medio para obtener apoyo emocional y financiero.
El lazo de odio entre algunas madres y padres y sus
hij@s
homosexuales no se quiebra cuando est@s últim@s alcanzan la mayoría de edad.
Un ejemplo de esto son las recientes noticias acerca de la pareja de lesbianas a las que sus familias separaron, presentando una
demanda judicial por rapto en contra de una de las mujeres. Algun@s
tenemos madres o padres que han llegado a la vejez e incluso que han
muerto sin volver a dirigirnos la palabra. El silencio de la iglesia, del gobierno, de otras instituciones sociales y de la sociedad en general, es un grito de apoyo para
esos actos de odio, maltrato y prejuicio.
Resulta irónico que las expresiones de amor, que supuestamente constituyen la base de la familia, sean objeto de desprecio o de rechazo. A las madres y padres que aceptan a sus hijos gays o a
sus hijas lesbianas se les considera demasiado débiles por negarse a emplear la disciplina para "curar" a sus hij@s de la
homosexualidad que "padecen". Algunos casos muy infrecuentes de familias que
aceptan a sus hij@s homosexuales han llegado a conocimiento del público a través de los medios, pero esas familias siguen siendo una
minoría muy pequeña. Algunas parejas formadas por personas del mismo
sexo, unidas no por ceremonias elaboradas ni por el reconocimiento
legal sino por el amor, son vistas como inmorales e indecentes.
El odio y el prejuicio dentro de la familia procrean más odio y
más prejuicio, que eventualmente pueden llevar a que se cometan
abusos. Esos sentimientos, actitudes y acciones no surgen de la nada. La religión organizada ha utilizado una y otra vez las doctrinas religiosas para inculcar el carácter intrínsecamente perverso de
la homosexualidad (y la iglesia católica es una de las principales culpables de esto). Por más retórica que emplee la iglesia
católica, recurriendo incluso a un oxímoro como la referencia a la
"compasión pastoral", nunca se limpirá de la culpa de haber dividido a
tantas familias y lastimado a tantas personas con su sectarismo
destructivo. Cualquier sacerdote que ha juzgado a las personas homosexuales
como pecadoras, sin detenerse a reflexionar sobre cómo esas personas
viven su deseo, es tan culpable como la madre o el padre que golpeó a
su hij@ por suponerl@ homosexual.
En el momento en que la iglesia y nuestros hermanas y hermanas en
la fe católica celebran el Encuentro Mundial de Familias, las y los exhortamos a terminar con este ciclo de odios. La persona
homosexual puede ser padre, madre, hijo, hija, hermano o hermana. En este momento en que las familias filipinas se unen par reflexionar
sobre sus vidas y los vínculos que crean, quisiéramos recordarles que
el odio no es un valor familiar.
LAGABLAB es una red amplia de organizaciones y personas gays y lesbianas que trabaja para proteger y promover los derechos de
las lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros en las Filipinas.
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