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Uruguay
PROYECTO DE LEY
Artículo único.- Incorpórase al Código Penal el siguiente
artículo:
"ARTÍCULO 149 quáter. (Incitación al odio, desprecio o violencia y
comisión de actos de odio, desprecio o violencia contra
determinadas personas).- El que públicamente o mediante cualquier
medio apto para su difusión pública, incitare al odio, al
desprecio o a cualquier forma de violencia moral o física contra
una o más personas en razón de su sexo, orientación o identidad
sexual, profesión, oficio o condición física, será castigado con
tres a dieciocho meses de prisión.
El que cometiere actos de violencia moral o física, de odio o de
desprecio contra una o más personas en razón de su sexo,
orientación o identidad sexual, profesión, oficio o condición
física, será castigado con seis a veinticuatro meses de prisión".
Sala de la Comisión, 4 de octubre de 2001.
TRATAMIENTO DEL PROYECTO EN LA CAMARA DE DIPUTADOS
19 de octubre de 2001
PRESIDE: GUSTAVO PENADÉS (Partido Nacional)
PALABRAS DEL DIPUTADO ABDALA, autor del proyecto (Partido
Colorado)
La verdad que hoy es un día relativamente especial para este
Cuerpo. A veces es como que uno podría medir la temperatura del
plenario de la Cámara y decir que está más conservador, más
avanzado, más abierto o menos liberal. Me llevo la buena sorpresa
de que en la jornada de hoy el Parlamento está haciendo cosas que
tenía pendientes, algunas desde hace un tiempo importante.
El tema que estamos considerando había irrumpido hace algún
tiempo, pero no habíamos logrado arbitrar alguna forma jurídica.
El hecho de que se haya instalado y que hayamos podido, entre
todos, arribar a una nominación jurídica a nivel penal es una gran
cosa.
Uruguay es un país que discrimina, y ya lo hemos dicho en alguna
que otra oportunidad. A veces discrimina los géneros -y mucho-; en
algunas oportunidades discrimina los grupos étnicos y las razas y
también las orientaciones sexuales. Este es un tema que puede
generar hilaridad a mucha gente, pero no para aquellos que forman
parte de esos núcleos, de esos grupos humanos que tienen que vivir
el cotidiano calvario de ver cómo ante una determinada opción
buena parte de la sociedad se mofa de ellos, los critica, los
estigmatiza y, en realidad, no les permite vivir una vida
democrática "como Dios manda".
Los uruguayos nos llenamos la boca hablando de la tolerancia, pero
en los hechos, cuando se produce este tipo de circunstancias de
discriminación, es claramente un indicador de intolerancia
superior.
¿Qué podemos hacer nosotros, los parlamentarios, que se supone
-creo que ciertamente- representamos a parte de la sociedad? Por
lo pronto, no evitar el tema; por lo pronto, no decir: "Este tema
no existe". A veces, en nuestro país existe esa cultura de tratar
de mirar para el costado y decir: "Bueno, en realidad, este tema
no tiene trascendencia". ¡Vaya si la tiene!
No se trata de entender que el Estado emita juicios de orden
moral, porque no está emitiendo juicios de orden moral. No se
trata, tampoco, de entender que se está privilegiando una conducta
sobre otra. En realidad, lo que se trata de entender es que todo
el mundo tiene derecho a vivir su vida de la manera más tolerante,
pluralista y democrática posible.
Hablamos de la violencia y de que se quiebra la tolerancia. ¡Pues
ésta es una forma de violencia! Cuando la intolerancia llega a
estos extremos, agrede, y muchas veces agrede, inclusive, bajo la
suposición, porque a veces ni siquiera se tiene una idea concreta
de cuál es el comportamiento, la orientación o la identidad sexual
de Fulano de Tal.
Claramente la palabra "puto" -repito, la palabra "puto"- tiene una
connotación negativa. Por ejemplo: "¡Ah! ¿Fulano de Tal? ¿Ese?
¡Ese puto de mierda!".
Lectura detallada de todo el proceso de discusión del proyecto.
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