Breves notas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)
1. Del 6 al 8 de septiembre del 2000 los Jefes de Estado reunidos
en la
sede de Naciones Unidas en Nueva York, en la Cumbre del Milenio,
adoptaron
la Declaración del Milenio[1], que fue aprobada por 191 gobiernos.
Fue la
reunión más grande de jefes de Estado llevada a cabo en el mundo y
despertó
muchas expectativas. El Secretario General de la ONU, Koffi Annan,
promovió
la iniciativa y luego, en el 2001, publicó los Objetivos de
Desarrollo del
Milenio, (ODM) que deben ser la guía para implementar la
Declaración del
Milenio.
2. Los ODM son 8:
Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre
Objetivo 2: Lograr la educación primaria universal
Objetivo 3: Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía
de las
mujeres.
Objetivo 4: Reducir la mortalidad infantil
Objetivo 5: Mejorar la salud materna
Objetivo 6: Combatir el VIH-SIDA, el paludismo y otras
enfermedades
Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo
El compromiso de los gobiernos es lograr estos objetivos para el
año 2015.
Han fijado 18 metas con plazos y 48 indicadores.[2]
3. Nos parece meritorio que la ONU haya hecho énfasis en el
combate a la
pobreza, ya que esta es la violación a los derechos humanos más
extendida
del planeta y además es causa de otras muchas violaciones. Los 8
objetivos,
y sus metas, están entre las preocupaciones de todos los
movimientos
sociales del mundo. Además, el hecho de que las metas sean
numéricas y
tengan plazo determinado, obliga a los gobiernos a extremar sus
responsabilidades para asegurar su cumplimiento. También es
positivo que
tanto los gobiernos como los organismos financieros y agencias
donantes
asignen fondos para combatir la pobreza y los otros problemas
listados en
los ODM.
4. A pesar de esas ventajas, los ODM nos merecen las siguientes
reflexiones:
a. En primer lugar, los ODM no están enmarcados en los derechos
humanos. Estos derechos, que son la base del sistema de Naciones
Unidas, y
cuyo respeto es prioritario según la Carta de la ONU, deberían
aparecer como
marco teórico, componente indispensable y meta dentro de los ODM.
b. Los ODM se plantean erradicar o reducir algunos de los graves
problemas que enfrenta la humanidad. Pero tanto los Objetivos como
las Metas
están enfocados en los efectos de los problemas y no contemplan la
posibilidad de revisión de las causas de los mismos.
c. Aunque todos los puntos contenidos en los ODM formen parte de
cualquier agenda mínima de justicia social, los ODM carecen de un
enfoque de
justicia social. Para América Latina y el Caribe, la región con
distribución
de recursos e ingresos más injusta del mundo, este no es un tema
menor. Sin
una redistribución de la riqueza que disminuya significativamente
la brecha
entre los más ricos y los más pobres y entre mujeres y varones, no
habrá
posibilidades de desarrollo reales. En varios de nuestros países
hay, por
ejemplo, trabas legales y/o culturales para que las mujeres
accedan a la
propiedad de la tierra. Si no se remueven esos obstáculos, se
agregan
desventajas a su lucha para superar la pobreza.
d. De la misma manera, no habrá posibilidades de desarrollo para
los
países más pobres si no se revisan los mecanismos abusivos y poco
transparentes de comercio internacional, implementados actualmente
a través
de la OMC, donde los derechos humanos y la equidad de género son
premisas
inexistentes. Difícilmente se puedan reducir las asimetrías si no
se imponen
reglas de comercio justas y transparentes y se enmarcan los
tratados de
libre comercio en los principios de derechos humanos, incluyendo
el derecho
a no ser discriminada por sexo.
e. Además, el recorte de gastos estatales realizado para pagar los
servicios de la deuda externa disminuye las posibilidades de las
mujeres de
acceder a servicios de salud, educación o cuidado comunitario.
Debe
condonarse el pago de la deuda externa que agobia a los países más
pobres y
establecerse un compromiso serio de ayuda por parte de los países
más
ricos.
f. En las metas no se plantea la reducción de gastos militares, o
de
la sobredimensionada inversión en seguridad, que están insumiendo
la mayor
parte de la ayuda para el desarrollo, ni se incluyen metas que
impliquen la
búsqueda de la paz. El efecto de los conflictos armados en las
vidas y
cuerpos de las mujeres, es particularmente dañoso e impide su
desarrollo
personal y colectivo. Las mujeres constituyen el 90% de las
víctimas civiles
de conflictos armados y el 80 % de los refugiados. En Colombia,
las mujeres
son el 70% de los desplazados.
g. Los ODM, sus metas e indicadores guardan silencio con respecto
al
racismo, la xenofobia y otras formas de discriminación, que
afectan la
manera en que las personas se relacionan y acceden a los recursos
y al
ejercicio de los derechos.
h. A pesar de los esfuerzos de las organizaciones de mujeres, no
se
logró que todos los ODM tuvieran enfoque de género. La equidad de
género y
la autonomía de las mujeres han sido colocados en un solo
objetivo, cuando
estos elementos son indispensables para el logro de todos ellos.
Vemos con
preocupación este planteo reduccionista y que la mayoría de las
metas sean
ciegas a las diferencias de género. Los logros de las Conferencias
de la
Mujer (de México a Beijing), al igual que las demás Conferencias
mundiales
de la década del 90 (de la Cumbre de Río en el 92 a la de Hábitat
del 96),
que emitieron Programas de Acción con una agenda política global,
como las
de El Cairo y Beijing, se ven de esta manera limitados a un solo
objetivo.
Si bien los documentos emitidos por la ONU no se desplazan entre
sí, las
agendas de los gobiernos y de algunas agencias donantes están
otorgando más
importancia a los ODM que al cumplimiento de los otros Programas,
incluida
la Plataforma de Acción de las Mujeres de Beijing, que corre el
riesgo de
ser relegada al olvido. En los reportes de seguimiento a los ODM
de los
países ya se puede observar la ceguera de género en 7 de los 8 ODM.
i. No se han incorporado los derechos sexuales y reproductivos.
Todo
el Programa de Acción del Cairo parece haberse resumido en un
recortado
Objetivo 5: Mejorar la salud materna. Aún con ese recorte, este
objetivo no
podrá cumplirse si los gobiernos no implementan algunos cambios
mínimos
propuestos en el Plan de El Cairo. Muchas de las llamadas muertes
maternas
son de mujeres que no han podido ejercer adecuadamente sus
derechos sexuales
y reproductivos y que no han tenido autonomía sobre sus cuerpos,
especialmente, cuando no desean ser madres. Un paso importante
para reducir
esas muertes sería despenalizar el aborto, que en la mayoría de
los países
de la región aún es un crimen, incluso cuando una mujer es violada
o el feto
es inviable.
5. Frente a esta formulación recortada y minimalista de los
problemas de la
humanidad, debemos exigir:
t Que se analicen y combatan las causas de los problemas que se
enfrentan
teniendo en cuenta las diferentes dificultades que varones y
mujeres
encuentran a la hora de ejercer sus derechos.
t Que se diseñen indicadores que muestren la búsqueda de la
justicia social
y la equidad de género, tanto dentro de los países como a nivel
internacional.
t Que se implementen todos los objetivos con un enfoque sensible
al género.
t Que tanto gobiernos como agencias donantes e instituciones
financieras,
garanticen la implementación de la Plataforma de Acción de las
Mujeres de
Beijing y el Programa de Acción de El Cairo, así como todos los
tratados y
programas que los obligan y comprometen a erradicar la
discriminación de
género.
t Que todos los Fondos globales creados para implementar los ODM
tengan en consideración criterios de justicia social y equidad de
género.
Susana Chiarotti
Coordinadora Regional
CLADEM
Lima, 10 de diciembre de 2004
[1] Ver la Declaración completa en la web de la ONU:
www.un.org/millenium/declaration/ares552e.htm
[2] Ver los Objetivos del Milenio en la web:
www.un.org/milleniumgoals
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