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28 DE MAYO, 2004
CAMPAÑA "POR EL EJERCICIO DE LOS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS"

Llamado a la acción: Por la salud integral de las mujeres. Cairo + 10

Hace una década, en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, CIPD (El Cairo, 1994), de Naciones Unidas, un total de 179 países aprobaron, en un consenso histórico, un Programa de Acción que este año 2004 cumple su primera década.

¿Por qué es importante este Programa para la vida de las mujeres en particular, y para la población en general? Porque en oposición a enfoques demográficos anteriores, abordó el tema de población vinculándolo al desarrollo humano; la protección del medio ambiente; la condición de las mujeres; la salud integral; el bienestar individual y colectivo; la igualdad y la equidad de género; y el respeto de los derechos humanos.

Reconoció explícitamente que el empoderamiento de las mujeres es necesario para lograr el desarrollo, entendiéndose como tal su capacidad de ser autónomas y tomar decisiones responsables e informadas sobre sus vidas, y rechazar toda forma de discriminación y violencia.

Por primera vez una cumbre mundial reconoció los derechos reproductivos como derechos humanos, definiéndolos como el derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir, libre y responsablemente, el número de hijos/as, cuándo tenerlos o no tenerlos, y a disponer de la información y medios para poder ejercerlos. Y alcanzar, consecuentemente, el nivel más elevado posible de salud sexual y reproductiva.

Abordó, incluso, una problemática prioritaria para las mujeres: el aborto inseguro, al que define como grave problema de salud pública, exhortando a los gobiernos a reducir su incidencia y dar un trato humanitario a aquellas mujeres que sufren complicaciones de abortos inseguros.

El consenso de El Cairo también reconoció a mujeres y varones adolescentes como sujetos de derechos, con necesidades específicas en salud sexual y reproductiva que deben ser atendidas con calidad de atención y confidencialidad. Y llamó a los hombres a asumir la responsabilidad por su comportamiento sexual y reproductivo, y a compartir el cuidado de hijas/os.

Este consenso histórico intentó, en estos temas y en muchos otros, dar respuestas coherentes a las múltiples problemáticas y desafíos de las sociedades humanas, desde un enfoque de derechos y a partir de una visión plural, integrada y con perspectiva de género.

El Programa de Acción de El Cairo, establecido para 20 años, lleva hoy la mitad de camino recorrido. La evaluación quinquenal del año 1999 acordó una serie de medidas clave para seguir ejecutándolo, y este año 2004 se realiza la evaluación de una década.

El movimiento de mujeres, aun reconociendo que el Programa no agota en sí mismo la agenda y demandas de las mujeres, ha establecido un compromiso con sus acuerdos y con el monitoreo de su implementación. Una de las experiencias de seguimiento ha sido la impulsada por la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en siete países de la región, donde organizaciones feministas desarrollaron un diagnóstico y construyeron indicadores que permiten afirmar que queda aún mucho trecho para hacer realidad el consenso de El Cairo.

Para lograr que la cotidianidad de mujeres, hombres y jóvenes de la región se beneficie de los avances discursivos surgidos en esta y otras cumbres, hay que pasar de la retórica a las acciones concretas. Requerimos leyes, programas, políticas, cambios culturales, urgente y suficiente asignación de recursos, pensamientos y acciones en pro de los derechos humanos y de la justicia social.


Demandamos, exigimos

En la reciente Reunión de la Mesa Directiva Ampliada del Comité Especial sobre Población y Desarrollo de la CEPAL (Santiago, 10 y 11 de marzo, 2004), se aprobó por consenso una declaración que reafirma los acuerdos de El Cairo, con la sola reserva de Estados Unidos. El documento de Santiago contiene referencias a los temas principales acordados el año 1994 y de su seguimiento Cairo + 5. Por lo tanto, la voluntad política de los gobiernos que quedó demostrada en esta reunión regional debe reafirmarse ahora en Puerto Rico, cuando a fines de junio de 2004 el Comité Especial sobre Población y Desarrollo considere dicha declaración.

Por lo tanto, y a diez años de la promulgación de los acuerdos de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, el movimiento de mujeres enfrenta el gran desafío de ejercer presión política y abogacía frente a los gobiernos de la región.


RECLAMAMOS:

t La renovación del compromiso de los gobiernos en torno al Consenso de El Cairo, su seguimiento quinquenal y al Consenso de Santiago.

t La implementación a niveles nacionales de sus acuerdos ya que, en su esencia, significan avances para la condición humana, para la preservación del medio ambiente, y para las mujeres en particular.

t La concreción -a través de políticas y programas públicos efectivos- de la universalización de los servicios básicos (salud, educación, saneamiento ambiental, etc.), la erradicación de la pobreza, la construcción de condiciones de vida y oportunidades igualitarias y equitativas entre hombres y mujeres.

t Una visión incluyente, socialmente justa y verdaderamente democrática en el accionar de nuestros gobiernos, superando los fundamentalismos oscurantistas que discriminan las diferentes opciones, cautelando los derechos humanos y la integridad de las personas que se ven amenazadas por falta de medidas de prevención contra el VIH/SIDA, por abortos practicados en condiciones inseguras, por la discriminación por edad en el caso de adolescentes, por el no reconocimiento de sus opciones sexuales, o simplemente por la ausencia de información o acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, y en general por la falta de acceso a la atención de salud integral.

t El flujo de recursos suficientes de los países y agencias donantes, como vía fundamental para hacer posible los avances conceptuales de estas y otras cumbres.


Números y cifras de interés: "Hay deudas pendientes"
 

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