Página Inicial

Mujer Saludhable. Boletina electrónica
Año 2 Nº 3. Mayo 2003

Especial 28 de Mayo. Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer

Mortalidad Materna. Un asunto de derechos humanos. Una demanda de justicia social

1. Prevención de la Mortalidad Materna: Campaña histórica
En su Llamado a la Acción del 28 de Mayo de 2003, Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe tomó la decisión de retomar el enfoque histórico de la Campaña para la Prevención de la Mortalidad Materna que hace 15 años coordinó conjuntamente con la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos.

Efectivamente, el 28 de Mayo de 1988 ambas redes lanzaron una convocatoria que señalaba: "Una muerte materna debe ser vista como la culminación de un proceso que comienza desde que la mujer nace. Las mujeres no tenemos el derecho a decidir el número de hijos que queremos tener, o sencillamente decidir no tenerlos.. Históricamente, siempre se nos ha exigido tener o no tener hijos de acuerdo a las necesidades de la sociedad. En la medida que nuestros cuerpos sean usados por otros de esta manera, el embarazo, así como los mecanismos para evitarlo, continuarán siendo una amenaza potencial a nuestras vidas y a nuestra salud La alta tasa de mortalidad de mujeres de estratos bajos en la escala socioeconómica de cada país, que son la mayoría en el Tercer Mundo y minoría en los países desarrollados, demuestra en toda su magnitud la influencia decisiva de los factores económicos y sociales sobre la mortalidad... La mayoría de las mujeres comienza su vida en una situación de deprivación y adversidad. El hecho de asumir la responsabilidad por el cuidado de los hijos, además del trabajo doméstico y el trabajo remunerado, muchas veces manteniendo y sosteniendo solas a sus familias, termina por agotarlas. La falta de vivienda adecuada y agua potable, la desnutrición, la falta de educación, los bajos salarios, su inferioridad de estatus y la violencia, agravan el daño a su salud física y mental, eliminando la posibilidad de embarazos sin sufrir serias consecuencias.
Finalmente, los servicios de salud inexistentes o inadecuados, la actitud hostil o indiferente de los que existen, así como la falta de anticonceptivos y las leyes contra el aborto, convierten al embarazo en algo más peligroso aún, independientemente de su resultado".

Y agregaba: "El impacto de la crisis económica mundial actual solo agrava estos peligros. Los recortes presupuestarios que afectan el financiamientos de los servicios asistenciales y de salud en todos los países del mundo, están teniendo un efecto desastroso, afectando sobremanera a las mujeres".
Esta dramática visión no ha cambiado con el correr de los años. Por lo tanto, la constatación de que la mortalidad materna está lejos de erradicarse en las regiones en desarrollo y que incluso hay países donde las tasas se han incrementado en los últimos años, determinó que la Red de Salud una vez más lanzara este año un Llamado a la Acción en relación a la prevención de la morbimortalidad materna, a partir de un enfoque de derechos humanos y justicia social.

Los objetivos a lograr son:

h Denunciar todos aquellos factores sociales, políticos y económicos que determinan que en la actualidad las mujeres continúen muriendo y enfermando gravemente por causas maternas al no tener poder de decisión sobre su sexualidad y reproducción, y al carecer de acceso rápido y oportuno a servicios de salud con alta calidad de la atención y que estén preparados para atender emergencias cuando se presentan, es decir, las 24 horas del día.

h Educar y sensibilizar a las mujeres en especial, y a la sociedad en general, acerca de la salud materna, los cuidados que requiere y aquellos signos que dan la voz de alarma ante posibles complicaciones, y empoderar a las mujeres de tal forma que exijan atención inmediata.

h Promover y exigir la más alta calidad de atención en los servicios de salud y de parte de los/as profesionales del área que atienden la salud sexual y reproductiva de las mujeres.

2. Realidad mundial y regional
Según señala la Organización Mundial de la Salud, de todas las estadísticas que esta entidad monitorea, las de mortalidad materna son las que arrojan las diferencias más profundas entre países desarrollados y países en desarrollo, constituyendo la mayor muestra de inequidad en salud que enfrentan las mujeres, pese a que ha aumentado el conocimiento sobre sus principales causas y se han identificado las intervenciones más apropiadas para evitarlas, siendo en su mayoría sencillas de implementar y de bajo costo. En este sentido, es necesario tomar en cuenta el Indice de Riesgo Reproductivo, que incluye la razón de mortalidad materna (muertes maternas por 100.000 nacidos vivos) y la tasa de fecundidad total (promedio de nacidos vivos por mujer) como indicadores (Population Action International 2001). El riesgo a lo largo de la vida, o sea las probabilidades de que una mujer muera por complicaciones durante el embarazo, parto o aborto riesgoso, a lo largo de su vida, es el siguiente por regiones geográficas:

Africa: 1 en 15
Asia: 1 en 105
América Latina y el Caribe: 1 en 150
Europa: 1 en 1895
América del Norte: 1 en 3750

Esta grave inequidad en salud se vincula, como se ha señalado, con la posición subordinada que las mujeres ocupan en la sociedad, en tanto carecen del poder necesario para tomar decisiones libres e informadas en torno a la sexualidad y la reproducción. Y también se relaciona con el grado de desarrollo de los sistemas de salud, con la cobertura y calidad de los servicios, con la prioridad en la asignación de recursos para la prevención de la mortalidad materna, y con la accesibilidad equitativa a atención de buena calidad, según ha señalado la experta Elsa Gómez, de OPS. Esto significa que el nivel de desarrollo económico de los países es importante, pero también sus prioridades en la asignación de recursos para la prevención y tratamiento. En ese sentido se ha hecho notar que países cuyo producto interno bruto no es necesariamente muy alto, tienen bajas tasas de muerte materna porque han sabido asignar eficazmente sus recursos en salud priorizando por la promoción y prevención de la salud materna.
En América Latina y el Caribe, aunque la mortalidad materna en general ha disminuido en los últimos años, dicho decrecimiento no ha sido parejo ni homogéneo, de tal forma que todavía algunos países (o regiones al interior de los países) ostentan tasas tan alarmantes como las que se encuentran en los territorios más pobres del continente africano. Es así como en la actualidad fallecen entre 20 y 30 mil latinoamericanas y caribeñas cada año por complicaciones asociadas con el embarazo, el parto y el puerperio, las que en numerosos países siguen constituyendo una de las cinco primeras causas de mortalidad entre las mujeres de 15 a 49 años.
 

A nivel mundial se ha comprobado que:

h Por complicaciones del embarazo, parto o puerperio, cada día mueren 1.600 mujeres, es decir, casi 600.000 al año.Y el 99% de esos decesos ocurre en países en desarrollo.

h Hemorragias, infecciones, desórdenes hipertensivos (eclampsia), parto obstruido y las complicaciones del aborto inseguro constituyen las principales causas de muerte materna. En varios países de nuestra región, el aborto inseguro es una de las primeras causas (OMS/OPS 2002). Cerca del 40% o más de las mujeres embarazadas ­50 millones cada año- presentan morbilidades vinculadas a la gestación, durante o luego de dar a luz. Un 15% de estas mujeres sufre serias complicaciones, inmediatas o a largo plazo, como por ejemplo: prolapso uterino, fístula (abertura en el canal del parto que permite que haya filtración desde la vejiga o el recto hacia la vagina), enfermedad inflamatoria pélvica e infertilidad (Safemotherhood Initiative 2003).

h Cerca del 35% de las mujeres en países en desarrollo no recibe atención prenatal durante el embarazo. En algunos países el porcentaje de cobertura prenatal es solo del 26%. (Safemotherhood Initiative 2003).

h Aproximadamente la mitad de todos los partos en los países en desarrollo tiene lugar sin atención profesional. En algunos esta tasa llega incluso al 85%.(Safemotherhood Initiative 2003).

h El 70% de las mujeres no recibe atención postparto en las seis semanas siguientes luego de dar a luz. (Safemotherhood Initiative 2003). Para enfrentar esta grave tragedia sanitaria y humana, se han diseñado varios caminos, todos los cuales confluyen en un aspecto común: el respeto de los derechos humanos de las mujeres y el compromiso para lograr cambios culturales, económicos y sociales que mejoren su estatus a nivel de la sociedad y permitan su empoderamiento real.

h Y desde el punto de vista sanitario, la atención calificada del parto, ampliar el acceso y la cobertura de los servicios, y mejorar la calidad de la atención, son pasos prioritarios para avanzar a una mayor justicia sanitaria para las mujeres que enfrentan la maternidad. Intervenciones eficaces en función de costos a nivel de atención primaria y funcionamiento de Centros Obstétricos de Emergencia, COE, con atención contínua para las urgencias en esta área, son elementos que la Organización Panamericana de la Salud enfatiza como trascendentales en la lucha contra las muertes maternas.


3. Salud materna. Un derecho humano
Diversos documentos internacionales han reconocido la necesidad de proteger la salud materna, entre otros, el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de El Cairo, en 1994, la Plataforma de Acción de la Conferencia Mundial de la Mujer, Beijing 1995, Resoluciones y Planes de Acción de la Organización Panamericana de la Salud, OPS/OMS.

Asimismo, los Objetivos de Desarrollo para el Tercer Milenio planteados por Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), enfatizaron la urgente necesidad de reducir las altas tasas de muertes maternas. El Objetivo 5, "Mejorar la salud materna" se plantea como meta reducir en tres cuartas partes, entre el año 1990 y el año 2015, la tasa de mortalidad materna en todas las regiones.
Por su parte, la Iniciativa por una Maternidad sin Riesgos/Safemotherhood Initiative, esfuerzo global para reducir el número de muertes y enfermedades asociadas con el embarazo y parto, fue lanzada en una conferencia realizada en Nairobi, Kenia, en 1987, coincidentemente con la instauración desde el movimiento de mujeres del 28 de mayo como Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer. Dicha iniciativa fue coauspiciada por un grupo de agencias internacionales que fundaron el Grupo Interagencial para una Maternidad sin Riesgos (Safe Motherhood Inter-Agency Group, IAG) que en sus documentos de acción ha señalado:

"Prevenir las muertes y morbilidades maternas es un asunto de justicia social y de derechos humanos. Lograrlo, por lo tanto, requiere que los derechos de las mujeres sean totalmente garantizados y respetados. Estos incluyen el derecho a servicios de alta calidad y a recibir información antes y después del embarazo y parto; el derecho a tomar sus propias decisiones acerca de su salud libremente, sin coerción o violencia y con plena información; derecho a que se eliminen las barreras legales, políticas y sanitarias que contribuyen a la mortalidad materna".

"Los gobiernos tienen la obligación de enfrentar las causas de la mala salud materna a través de sus sistemas políticos, de salud y legal. Los tratados internacionales y las constituciones nacionales que abordan los derechos humanos básicos (por ejemplo, el derecho a la vida, a la libertad y la seguridad, el derecho a la salud, el derecho a la igualdad y a la no discriminación, entre otros), deben ser aplicados en temas relativos a la salud materna, de tal forma de garantizar a todas las mujeres su derecho a tomar decisiones libre e informadamente acerca de su salud, y de proveer acceso a servicios de calidad antes, durante y después del embarazo y parto".

Al mismo tiempo, es evidente que el enfoque de la salud materna a partir de los derechos humanos es hoy más pertinente que nunca en la medida que los servicios de salud, en sus distintos niveles de atención, se han visto debilitados por la crisis económica mundial y como consecuencia de los modelos de desarrollo impuestos por los organismos financieros internacionales, cuya aplicación han determinado el debilitamiento del aparato estatal, siendo el sector salud especialmente afectado. Por lo tanto, la sociedad civil debe estar presente en toda campaña y jornada de acción para exigir el cumplimiento de la responsabilidad de los gobiernos con los derechos ciudadanos, en especial, el derecho humano a una salud integral.


4. Demandas mundiales

Por su pertinencia con el Llamado a la Acción impulsado por la RSMLAC, destacamos dos movilizaciones que hoy involucran a centenares de personas y organizaciones de todo el mundo. Por una parte, la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos, con ocasión del 28 de mayo, lanzó su Campaña por el Acceso de la Mujer a la Salud, la que se desarrollará entre 2003 y 2005. Esta iniciativa se desarrollará en colaboración con el Movimiento de Salud de los Pueblos (MSP).

La campaña se centrará en los objetivos específicos que se establecieran en la Declaración de Alma Ata de 1978 (URSS) para alcanzar "Salud para Todos en el año 2000" y sacar a relucir, dentro de ese marco, los temas que se pasaron por alto en relación a la salud de la mujer. Se señalarán las fallas en la implementación de la Declaración de Alma Ata, enfatizando la trascendencia del concepto de Atención Primaria de Salud, tema principal que el MSP defenderá en los próximos años. En la reunión de ministros de salud durante la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 1999, el llamado de "Salud para Todos en el año 2000" fue reformulado bajo el lema "Salud para todos en el siglo 21", y los objetivos fueron reestablecidos para el 2020 ¿Qué sucedió, entonces, con la visión de Alma Ata?
Los conceptos delineados en la Declaración de Alma Ata (1978) formarán parte de los tres llamados a la acción subsiguientes (2003-2005) coordinados por la Red Mundial. Los aspectos más específicos, concernientes a la salud reproductiva y sexual, servirán para ejemplificar y fortalecer estas demandas.

El lema de la campaña de tres años será "Salud para todos- Salud para la mujer". La demanda central durante estos tres años será que la atención primaria de salud esté al alcance de todas las personas y pueblos del mundo, teniendo en cuenta, además, las necesidades de la mujer en materia de salud reproductiva y sexual, tanto en la teoría como en la práctica. El lema de la campaña del año 2003 estará dirigido a los gobiernos nacionales: "¡Gobiernos: Asuman su responsabilidad por la salud de la mujer!". Los lemas de los llamados a la acción en el 2004 y el 2005 serán elegidos en función de las contribuciones de las miembras de la RMMDR, que han expresado su deseo de formar parte del desarrollo de la Campaña.

Se eligió centrar la campaña en el acceso de la mujer a la salud y no a los servicios de salud. Aunque los servicios de salud son esenciales, no pueden por sí mismos asegurar la salud de la mujer y sus derechos reproductivos y sexuales. Mientras que deseamos atender a la necesidad de la mujer de acceder a servicios básicos, que incluyen a los derechos sexuales y reproductivos, también queremos trabajar por aquellas condiciones que lo harán posible y que son esenciales para que la mujer goce de buena salud.
Las políticas nacionales e internacionales actuales tienen por consecuencia el agravamiento de la pobreza y de la creciente brecha entre ricos y pobres, teniendo un impacto directo sobre las posibilidades de la mujer de gozar de salud y disfrutar de sus derechos reproductivos y sexuales.

Bajo la bandera de derechos reproductivos y sexuales, hay muchas cuestiones que se interrelacionan con el estatus de la mujer y que van en detrimento de su salud. Por ejemplo, las mujeres experimentan mayores riesgos que los hombres de ser infectadas por el virus VIH en encuentros sexuales; las mujeres embarazadas son más susceptibles de ser víctimas de violencia doméstica; las mujeres tienden a pedir y recibir atención médica solo cuando están seriamente enfermas. En los últimos años, el movimiento de mujeres ha demandado atención a problemas tales como:

h La violencia contra las mujeres
h La mortalidad y morbilidad materna
h El derecho al aborto y servicios correspondientes
h Las enfermedades de transmisión sexual
h VIH/SIDA
h Enfermedades transmisibles como la TB y la malaria

La necesidad de políticas y de entrega de anticonceptivos seguros, efectivos y sensibles a las necesidades de la mujer, que no estén dirigidas por políticas de control poblacional Mayores informaciones sobre cómo adherirse a esta campaña global, en el sitio web: http://www.wgnrr.org

Por su parte, el Movimiento de Salud de los Pueblos y el Consejo Internacional de Salud de los Pueblos, con el respaldo de personas y grupos, instituciones, asociaciones populares, etc., que trabajan por un mundo más justo, han iniciado una campaña de recolección de firmas para exigir salud para todos y todas. La demanda se dirige a organismos tales como la OMS, UNICEF y otras agencias de Naciones Unidas, organizaciones sociales y políticas, gobiernos y otros, que tienen en sus manos la capacidad de decisión y acción en el área. Se trata de exigir la puesta en práctica de los principios y estrategias de Alma Ata y de la Declaración para la Salud de los Pueblos.

Hace 25 años, la Organización Mundial de la Salud -principal organización de la ONU que trata temas de la salud- prometió Salud para Todos en el año 2000 en un documento histórico: la Declaración de Alma-Ata, y 25 años después, esta aún no es una realidad. El espíritu de Alma-Ata y la idea de Salud para Todas y Todos están siendo atacados por políticas anti-salud y anti-pobres, por nuevas enfermedades, nuevos desafíos y, sobretodo, por los esfuerzos para imponer las ganancias privadas como prioridad sobre la salud pública.
Por lo tanto, en la actual crisis mundial de la salud, se hace cada vez más urgente reafirmar y poner en práctica los principios y las estrategias de Alma-Ata.


Principios de la Declaración de Salud de los Pueblos:


h El logro del más alto nivel de salud y bienestar es un derecho humano fundamental, sin importar el color de la persona, su etnia, religión, género, edad, habilidades, orientación sexual, o clase.
h Los principios de una Atención Primaria en Salud (APS) universal e incluyente - concebidos en la Declaración de Alma Ata de 1978 - deberían ser la base para formular las políticas relacionadas con la salud. Ahora más que nunca se requiere de un enfoque equitativo, participativo e intersectorial.
h Los gobiernos tienen la responsabilidad fundamental de garantizar el acceso universal a una atención en salud de buena calidad, educación y otros servicios sociales de acuerdo a las necesidades de la población, no a su capacidad de pago.
h La participación de la población y de las organizaciones populares es esencial para la formulación, implementación y evaluación de todas las políticas y programas sociales y de salud.
h La salud es determinada primordialmente por el ambiente político, económico, social y físico y debe ser de alta prioridad al elaborarse las políticas locales, nacionales e internacionales, junto con los temas de equidad y desarrollo sostenible.
 

Contáctenos via e-mail
Búsqueda avanzada