Derechos sexuales y reproductivos Intenciones frente a
realidades
Por Estela Arcos, Myrna Uarac, Irma Molina, Liliana
Larrañaga, Carla Santana, Juan Domingo Ramirez, Yanira Zúñiga
modemmujer - May 23, 2003
Este artículo da cuenta de una investigación realizada por las
autoras y autor con el patrocinio del Programa de Naciones Unidas
para el Desarrollo, PNUD, Proyecto CHIl94/P50 "Support to
Population Policies Programme Development". Instituciones
participantes: Universidad Austral de Chile, Instituto Enfermería
Materna, Facultad de Medicina; Instituto Estadística, Facultad de
Ciencias Económicas y Administrativas; Instituto de Ciencias
Sociales, Facultad de Filosofía y Humanidades; Escuela de
Periodismo, Facultad de Filosofía y Humanidades; Instituto de
Derecho, Facultad de Ciencias Jurídicas; Hospital Clínico Regional
de Valdivia, Servicio de Pediatría.
Introducción
Las diferentes conferencias mundiales realizadas en la década de
los años 90 han favorecido una mayor habilitación y autonomía de
la mujer en su condición política, social, económica y de salud.1
2 Los derechos sexuales y reproductivos se encuentran protegidos
por la legislación internacional referente a derechos humanos.
Entre los principales instrumentos legales internacionales que los
apoyan están la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948),
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1976), Pacto
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1976), Convención
Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra
la Mujer (1981), Convención sobre los Derechos del Niño (1990),
Declaración y Programa de Acción de la Conferencia Internacional
de Derechos Humanos, Viena (1993), Programa de Acción de la
Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, El Cairo
(1994) y Plataforma de Acción de la Conferencia Mundial de la
Mujer, Beijing (1995).3
El Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre
Población y Desarrollo (El Cairo, 1994) puso énfasis en los
derechos humanos de la mujer, abordó temas de población y
desarrollo y definió propuestas sustantivas en el plano de los
derechos sexuales y reproductivos para garantizar la convivencia y
armonía sexual entre hombres y mujeres, entre adultos y
menores.4-8 El ejercicio de estos derechos con libertad y
respeto de la dignidad de las personas permite al ser humano el
disfrute de una sexualidad sana, responsable, segura y con el
menor riesgo posible. Sin embargo, hasta la fecha, los derechos
sexuales y reproductivos no cuentan con un sistema jurídico
internacional de protección explícito, solo tienen un compromiso
de parte de los países firmantes.9-10
En Chile, las políticas y programas de salud de la mujer han
puesto más atención a aspectos relativos a la salud reproductiva
que a los derechos reproductivos,11-12 lo que se ha reflejado en
disminuciones sustantivas y positivas de macroindicadores
biomédicos materno-infantiles y tasas de fecundidad. De esta
forma, la identidad de las mujeres se ha definido en base a los
atributos que la sociedad le reconoce en su capacidad biológica
para reproducir la especie humana, interpretación social que
reduce los espacios de interacción y limita las posibilidades de
las mujeres como seres humanos.13 Es posible que en las zonas
rurales esta situación sea más evidente, porque la realidad social
de la mujer acentúa una condición de exclusión de los procesos de
desarrollo (económico, social y cultural), lo que perpetúa la
dependencia y subordinación de la mujer en el control de su
fertilidad y ejercicio de su sexualidad.
A la luz de lo señalado, se diseña una intervención para promover
el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos en mujeres
que viven en zonas rurales, Comuna de Panguipulli, Chile. En esta
oportunidad se presentan los resultados de mediciones pre
intervención sobre oportunidades de información/instrucción,
creencias y prácticas de derechos sexuales y reproductivos.
Cuadro 1
Reconocimiento de información/ instrucción sobre salud
reproductiva y derechos reproductivos de 149 mujeres residentes en
localidades rurales, Comuna de Panguipulli, Chile 1999-2000

Material y método
Se utilizó un diseño exploratorio descriptivo que corresponde a la
observación de línea de partida (baseline) de oportunidad de
información/instrucción, creencias y prácticas vivenciales sobre
sexualidad, salud reproductiva, derechos humanos, derechos
sexuales y reproductivos. La población estudiada está compuesta
por mujeres de 12 a 49 años usuarias de los centros de salud del
consultorio, postas y estaciones rurales que residen en las
localidades de Choshuenco, Neltume, Puerto Pirihueico, Lago
Neltume, Punahue, Puerto Fuy, Huílo Huilo, Chan Chan, Puñir,
Llallalca, Quechumalal, Pallahuinte y Camino Internacional.
Tamaño y selección de la muestra
El tamaño de la muestra se determinó en función de la
representatividad de la población en estudio pare garantizar a
cede unidad muestral una similar probabilidad de ser elegida y
respaldar la confiabilidad de las estimaciones del impacto de la
intervención. Se asignó proporcionalmente al tamaño de la
comunidad la cantidad de participantes hasta completar las 150
necesarias pare el estudio. La selección de la muestra se obtuvo
desde registros de los centros de atención de salud, consultorio,
postas y estaciones médico rurales dependientes del Consultorio
General Rural de Choshuenco. A cede una de las personas
seleccionadas se les entregó detalles del estudio y se les
garantizó confidencialidad. Las mujeres que aceptaron participar
firmaron consentimiento. El estudio obtuvo el respaldo del Comité
de Etica de la Facultad de Medicine, Universidad Austral de Chile.
Localización del estudio: El estudio se localizó en la localidades
rurales de la comuna de Panguipulli, Provincia de Valdivia, Xá
Región de Los Lagos, Chile. Corresponde a una zona de accidentada
topografía y limitado acceso a medios informativos escritos y de
difusión masiva, por lo cual las posibilidades de información/
instrucción sobre la temática estudiada depende pare estas mujeres
de las acciones realizadas por el sector salud y educación. La
localidad de Choshuenco se ubica a 44 km. al sudeste de la comuna
de Panguipulli, la localidad de Neltume se ubica a 12 km. al este
de Choshuenco; Puerto Fuy a 21 km, Lago Neltume a 10 km y
Pirihueico a 51 km. Esta zona geográfica forma parte de la
cordillera andina, a 1.000 y 1.500 metros sobre el nivel del mar.
La comuna de Panguipulli se ubica al noreste de la Xa Región de
Los Lagos con una superficie de 3.292 km2. Se encuentra a 117 km.
de Valdivia. El equipo de salud del Consultorio General Rural
realiza rondas a las postas y estaciones médico rurales: Posta
Neltume, visita 2 veces por semana, Posta Pirihueico, visita una
vez al mes, Estación Médico Rural Lago Neltume, visita dos veces
al mes y Estación Médico Rural Puerto Fuy, una vez al mes.
Variables medidas Reporte sobre oportunidades de
información/instrucción, creencia y prácticas vivenciales sobre
salud sexual y reproductiva y derechos sexuales y reproductivos.
La selección de variables se realizó en el marco del Plan de
Acción de El Cairo, 1994 (ver diagrama). Las respuesta obtenidas,
en creencias y práctica, se codifican en concordancia según
criterios científicos y socialmente aceptados. Se incluyen además
registros de variables sociodemográficas relacionadas con edad,
condición civil, escolaridad, previsión, actividad laboral y nivel
socioeconómico. La condición socioeconómica fue calculada con el
índice establecido por Alvarez M. L. et al14 que permite
determinen la estratificación social a través de una escala que
identifica las diferencias dentro de un mismo nivel socioeconómico
cuando se trabaja con grupos homogéneos.
Recolección, procesamiento y análisis de los datos Se usó un
instrumento con preguntas estructuradas, semiestructuradas y
abiertas. Se aplicó una prueba piloto del instrumento en 20
mujeres de una localidad rural de similares características a la
población sujeto del estudio. La recolección se realizó en el
periodo octubre 1999 a marzo de 2000, a través de una entrevista
cara a cara Llevada a cabo por investigadoras del proyecto. El
procesamiento y análisis de los datos se apoyó en los programas
computacionales S.P.S.S., Epi Info. La descripción de datos de
línea de base se presenta en estadígrafos descriptivos, de
posición y dispersión y análisis de razones y tasas para
identificar las condiciones significativas.
Resultados
Fueron entrevistadas 149 mujeres de trece localidades del área
geográfica seleccionada. Para el análisis de los datos se agrupó a
las mujeres según localidad de residencia, excepto para 19 que
residían en distintos sectores lo que se calificó en la categoría
otros.
Perfil sociodemográfico: Las mujeres entrevistadas tenían 26 años
como edad promedio, con un mínimo de 12 años y un máximo de 49
años. Una de cada cuatro mujeres tiene menos de 20 años o entre 30
y 39 años. Refieren la condición soltera el 40,9% de ellas, sin
pareja el 29,5%; el 72,5% tiene menos de 9 años de escolaridad, el
84,5% no tiene trabajo remunerado y el 69,1% no dispone de
seguridad social. El 41,2 refiere profesar religión evangélica y
el 39,9% católica. Además, un 42,3% tiene antecedentes de haber
emigrado fuera de la zona de residencia actual. La estratificación
socioeconómica muestra un grupo que se ubica en las categorías
nivel medio (48,9%) y nivel medio bajo (44,4%). Cuando se examinó
el perfil según edad de la mujer, se encuentran diferencias
respecto a estado civil, existencia de pareja, escolaridad y tipo
de trabajo. Las mujeres menores de 20 años eran
predominantemente solteras (85%) y no tenían pareja (65%). Se
encontró una correlación negativa entre edad de la mujer y
escolaridad, el 75% de las mujeres de 40 a 49 años señalaban 8 y
menos años de escolaridad, mientras que las mujeres más jóvenes
tenían escolaridad básica completa y más. El 17,4% de las mujeres
reconoce descendencia indígena mapuche, concentrándose sobre el
90% de esta población en las localidades de Lago Neltume y
Punahue. El perfil biosociodemográfico según lugar de residencia
de las mujeres no muestra diferencias significativas.
Sus parejas tenían un promedio de 32,5 años de edad, con un mínimo
de 13 años y un máximo de 62 años. El 25% de los hombres tenía
sobre 37 años; el 16,5% era soltero, y 1 de cada dos hombres
alcanzó 8 y más años de escolaridad. El 86,5% tenía actividad
remunerada y el 54,2% tenía seguridad social.
Salud reproductiva y derechos reproductivos: En el cuadro 1 se
puede observar que los temas en que las mujeres reconocen haber
recibido más información fue derechos humanos (44,3%), derechos
del niño/a (67,1%), derechos a controles de salud por método
anticonceptivo (40,9%) y sobre las leyes de protección de la mujer
(43,6%). Respecto a oportunidades de información sobre los
servicios que proporciona el programa de salud de la mujer, lo más
señalado fue el control prenatal (76,5%). Aproximadamente una de
cada tres mujeres ha recibido información sobre la edad ideal para
tener los hijos, fecundidad deseada y espaciamiento entre los
hijos, y una de cada cuatro mujeres ha recibido información sobre
formas de planificar la familia a intervalos recomendados de los
nacimientos. Respecto a los métodos para regular la natalidad la
mayor parte (61,7%) ha sido informada sobre los tipos de métodos
anticonceptivos, no obstante, esta condición no se dio de igual
forma en conocimiento del mecanismo de acción del anticonceptivo
(32,9%), sus efectos colaterales (37,6%), las opciones de elección
anticonceptiva (39,6%) y solución frente a complicaciones y/o
fracaso de los métodos usados (38,3% y 29,5%).
Creencias y práctica sobre salud reproductiva y derechos
reproductivos: En las variables en que se reconoció un bajo nivel
de información relacionadas con conceptos de salud reproductiva,
derechos reproductivos, legislación sobre aborto y maternidad,
también hubo bajos porcentajes de respuestas sobre creencias y
práctica. Por lo tanto, el análisis de datos sobre creencias y
práctica se realizó con variables con mayor proporción de
respuesta por parte la población estudiada, situación que estuvo
dada por 113 mujeres con experiencias de maternidad.
Aproximadamente una de cada tres mujeres reconoció haber recibido
información/instrucción para decidir el número de hijos, edad de
la mujer al primer embarazo, espaciamiento entre los hijos y quien
decide ese espaciamiento (cuadro 2). Este estudio detectó que se
cree que la edad promedio deseable en que la mujer debe tener su
primer embarazo está entre 18 y 23 años, un tercio piensa que se
deben tener antes de los 20 años. La edad observada del primer
embarazo estuvo entre 15 y 21 años con un 55,8% antes de los 20
años y un 19,5% a los 16 años y menos; estos valores están
relacionados con la edad promedio deseable en la creencia de las
mujeres.
La correlación fue significativa entre el número de hijos deseado
(fecundidad deseada) y número de hijos observado (fecundidad
observada). Se presentó un comportamiento similar entre creencia y
práctica del espaciamiento entre los hijos: el intervalo fue menor
o igual a 2 años con un 41,6% para creencia y 46,8% para práctica.
También hubo asociación entre lo que se cree y lo que se hace
respecto a quien decide el espaciamiento entre hijos/hijas.
La mayor proporción de creencias consideradas acertadas sobre use
de métodos anticonceptivos (MAC) -cuadros 2, 3 y 4-, fue en los
siguientes aspectos: solución de complicaciones de use del MAC
(97,0%), control de salud por use de método anticonceptivo
considerado como un derecho (84,9%), esterilización quirúrgica de
la mujer y quien decide la elección de este método (79,5% y
71,2%), solución por fracaso de métodos anticonceptivos (67,3%),
concepto de planificación de la familia (64,2%) y tipos de métodos
anticonceptivos (59,1%).
Cuadro 2
Información/instricción, Creencias y Práctica de la
creencia en 113 mujeres respecto a variables relacionadas con la
definición de la estructura familiar. Localidades rurales, Comuna
de Panguipulli, X° Región-Chile,1999-2000

En la única variable que hubo asociación estadística entre la
información/instrucción recibida con la creencia referida, y entre
esta y la práctica fue sobre "quien decide el use de método
anticonceptivo". De las 48
mujeres que reconocieron haber recibido información sobre quien
decide la elección de método anticonceptivo el 62,5% tenía una
creencia acertada. Es importante destacar que en la práctica en el
32,8% de los casos fue el profesional de salud quien decidió el
tipo de método anticonceptivo que usaba la mujer.
Contar con información/instrucción no determina la práctica en
cuanto a tipo de métodos anticonceptivos, efectos colaterales de
los métodos y quien decide la esterilización quirúrgica de la
mujer (cuadro 4), para todas estas variables la práctica estuvo
asociada a la creencia referida por la mujer: tipo de métodos
anticonceptivos; efectos colaterales del método
anticonceptivo; y quien decide la opción de
esterilización quirúrgica de la mujer.
Salud sexual y derechos sexuales: Los resultados de las mediciones
de oportunidades de información/instrucción sobre salud sexual y
derechos sexuales muestran que los énfasis estuvieron relacionados
con las enfermedades de transmisión sexual (78,5%), y control
ginecológico (57%). Una de cada 4 o cada 6 mujeres reconoce haber
recibido información sobre concepto de salud sexual, derechos
sexuales, comportamiento sexual sin riesgo, decisión del momento,
edad de inicio y frecuencia de las relaciones sexuales. Un tercio
de las mujeres ha sido informada sobre la separación del ejercicio
de la sexualidad de la reproducción (cuadro 5).
Información, creencias y prácticas: Sobre edad de iniciación de la
actividad sexual el grupo cree en una media deseable de 18,3 años
vs una media observada en la práctica de 17,7 años, que también
indica una asociación significativa entre creencia y práctica. Comportamiento similar fue la opinión y práctica
similar respecto al número de parejas sexuales: 1,3 parejas
deseables vs 1,6 parejas observadas. Se señala la
esfera emocional como causa determinante de la iniciación de la
actividad en creencia (82,5%) y práctica (79,2%), que son
condiciones asociadas.
Respecto a salud sexual y derechos sexuales (cuadro 6), se observó
consistencia entre creencia y práctica en variables relacionadas
con la decisión del momento y frecuencia de las
relaciones sexuales. Cerca del 40% de las
mujeres reconoce haber recibido información sobre comportamiento
sexual sin riesgo y una proporción similar refiere una creencia
acertada al respecto, situación que no se refleja en la práctica
referida. Para infecciones de transmisión sexual se
detecta una clara inconsistencia entre oportunidad de
información/instrucción con creencia reconocida y práctica de la
creencia para mujeres que iniciaron su vida sexual. De las
125 mujeres que reconocen actividad sexual solo 4% y 31,2%
reconocen haber sido instruidas acerca de libido y orgasmo y el
82,0% cree que a las adolescentes se les debe permitir el use de
métodos anticonceptivos.
Finalmente, examinamos las respuestas de 28 mujeres adolescentes,
menores de 20 años y sin hijos, respecto al reconocimiento de
acciones información/instrucción sobre temas relacionados con
comportamiento sexual sin riesgo y definición de la estructura
familiar. Tres de cuatro adolescentes señalan haber sido
informadas sobre infecciones de transmisión sexual, una de cada
dos adolescentes reconoce información sobre la edad ideal para
tener hijos y sobre los tipos de métodos anticonceptivos que
existen. Un tercio de las adolescentes fue informado sobre la edad
de inicio de la actividad sexual, conductas sexuales sin riesgo y
sobre quien recae la decisión de use de MAC. Menos del 20% de las
jóvenes reconoció información sobre el derecho a control de salud
por use de MAC, concepto de planificación de la familia, mecanismo
de acción, efectos colaterales, solución por complicaciones y
fracaso de MAC.
Cuadro 3
Información/instrucción, Creencias y Práctica de la
creencia de 113 mujeres en variables relacionadas con la
definición de la estructura familiar, Localidades rurales, Comuna
de Panguipulli, X° Región-Chile,1999-2000 (continuación)

Cuadro 4
Creencias y Práctica de 113 mujeres respecto a variables
relacionadas con la definición de la estructura familiar,
Localidades rurales, Comuna de Panguipulli, Región-Chile,
1999-2000

Discusión
Este estudio representa un intento por contrastar las intenciones
y recomendaciones contenidas en el Plan de Acción del Cairo' con
las realidades observadas de las oportunidades de
información/instrucción, creencias y práctica de 149 mujeres
residentes en zonas rurales. De antemano sabíamos que en la
construcción de la identidad sexual, ejercicio sexual y
comportamiento reproductivo existen opiniones, valores y elementos
afectivos, que son el reflejo de factores ideológicos y culturales
de una sociedades por lo tanto, la construcción y modalidades que
adopta la sexualidad y reproducción de los individuos va a estar
condicionada por las circunstancias del entorno social público y
privado. En el entorno público, lo externo, la población tiene
interacción, frecuente y/o permanente, con instituciones sociales
que realizan acciones relacionadas con su salud sexual y
reproductiva y derechos sexuales y reproductivos. En este estudio,
con la información recogida, se pudo identificar los aspectos en
que las mujeres tuvieron mayores oportunidades de
información/instrucción y precisar en que temas hubo una relación
cruzada entre lo externo (información/instrucción) con lo privado
(creencias y práctica) y, también, precisar aquello que se
adquirió solo de los modelos sociales biográficos.
En general, las mujeres entrevistadas reportaron una mayor
oportunidad de información/instrucción sobre aquéllos aspectos que
socialmente las define como mujeres16 y que las mantiene en
contacto permanente con los centros de salud como son el embarazo
y su cuidado, use de métodos anticonceptivos para el control de la
fecundidad, control ginecológico y derechos de salud. Fue muy baja
la proporción de mujeres que reconoció oportunidades de
información/instrucción sobre conceptos de salud sexual y
reproductiva, derechos sexuales y reproductivos, aspectos legales
y respuesta sexual y, por ende, fue baja la proporción de
respuestas obtenidas sobre creencias y prácticas de los mismos.
Esta situación se debe a que los prestatarios de salud han
enfatizado sus acciones educativas en aquellos aspectos que
históricamente han sido la preocupación programática, como es
conseguir indicadores que reflejen una maternidad segura,
homogeneización de la conducta reproductiva y un comportamiento
sexual que no altere los indicadores epidemiológicos de
enfermedades de transmisión sexual. Para las instituciones de
salud la importancia social de la mujer en edad fértil está
centrada en la salud reproductiva, específicamente, por el poder
biológico y económico que la sociedad ha otorgado al control de la
reproducción.16 Como consecuencia, la mujer ha mantenido una
condición de sujeto pasivo en su relación con los prestatarios de
servicios de salud", lo que se demuestra en el 32,8% de casos en
que la decisión del método anticonceptivo fue tomada por
profesionales de la salud y no por la mujer. Las políticas,
programas y servicios de regulación de la fecundidad no
proporcionan información y educación adecuada, debido a que no
incorporan la noción de derechos sexuales y reproductivos y,
además, porque trabajan sin perspectiva de género.17 Por otra
parte, las y los profesionales de la salud por formación han
fomentado la modalidad de participación prescrita de la mujer en
las decisiones sexuales y reproductivas, han naturalizado los
estereotipos de género y han limitado la oportunidad de
empoderamiento y autodeterminación sexual y reproductiva de las
mujeres.18-20
Entre las medidas contenidas en el Plan de Acción de El Cairo se
señala que "los jóvenes deberían participar activamente en la
planificación, ejecución y evaluación de las actividades de
desarrollo que repercuten directamente en su vida diaria. Ello es
particularmente importante en lo que respecta a las actividades y
los servicios de información, educación y comunicación sobre salud
reproductiva y sexual, incluida la prevención de los embarazos
tempranos, la educación sexual y la prevención del VIH/SIDA y de
otras enfermedades que se transmiten sexualmente. Que se debería
garantizar el acceso a esos servicios, así como su carácter
confidencial y privado, con el apoyo y la orientación de los
padres y de conformidad con la Convención sobre los Derechos del
Niño". Los resultados presentados sobre la situación de
oportunidades de información/instrucción ilustran la brecha
existente entre intenciones y realidades.19 En las adolescentes
entrevistadas las oportunidades de información sobre salud sexual
y reproductiva y derechos sexuales y reproductivos fueron
limitadas y las que se reconocieron representan los énfasis de los
intereses prácticos y estratégicos de las instituciones
gubernamentales de salud, que prevalecen sobre las necesidades de
las adolescentes. Si añadimos a esto que las posibilidades de
desarrollo integral en esas localidades también son limitadas,
existe una. alta probabilidad de que se repitan modelos de
maternidad precoz, embarazos no planificados, enfermedades de
transmisión sexual, pobreza y sobrevivencia en marginación social.20
21
Entre los principios contenidos, en la Conferencia Internacional
sobre Población y Desarrollo se reconoce que "todos los seres
humanos nacen libres a iguales en dignidad y derechos, que hombres
y mujeres son el elemento central del desarrollo sostenible y
otorga al derecho al desarrollo la condición de derecho universal
a inalienable". También hace referencia a la "promoción de equidad
e igualdad de los sexos y los derechos de la mujer, proponiendo la
eliminación de la violencia de todo tipo contra la mujer,
otorgándole autonomía en el control de su fecundidad. Los
resultados observados sobre oportunidades de instrucción/
información, creencias y práctica de derechos sexuales y
reproductivos demuestran la necesidad de potenciar acciones de
promoción de salud integral, sobre todo en mujeres con menores
niveles educativos que son especialmente vulnerables a situaciones
de subordinación, dependencia y discriminación.22-24
Cuadro 5
Reconocimiento de información/instrucción sobre salud
sexual y derechos sexuales de 149 mujeres residentes en
localidades rurales, Comuna de Panguipulli, Chile 1999-2000

Para lograr avances concretos en el empoderamiento y
autodeterminación sexual y reproductiva de la mujer proponemos, en
el corto plazo, promoción de acciones sectoriales transversales
que faciliten y fortalezcan la participación social integral de
mujeres y hombres a través de los siguientes ejes estratégicos:
Primer eje.
Establecer espacios de capacitación conjunta a las
personas que integran los equipos de salud y educación. En esos
sectores, considerando las características del contexto social en
que trabajan, hay que desarrollar la capacidad de: i) permitir la
libre expresión, autodeterminación y autonomía de mujeres y
hombres; ii) garantizar el respeto a los principios de igualdad y
diversidad de valores, culturas, orientación sexual, condición
familiar y de salud; iii) lograr un equilibrio programático entre
las necesidades sentidas de las personas con las metas
institucionales gubernamentales, y iv) utilizar metodologías
interactivas que permitan el dialogo democrático y reflexivo con
la gente. De esta manera, se pueden identificar elementos,
temáticas significativas y estructuras subyacentes de la realidad
social que influyen y explican las concepciones y prácticas de
vida.25-27 Segundo eje. Desperfilar las especificidades de las
subculturas de profesionales de la salud y de las ciencias
sociales para que los distintos quehaceres, las distintas
disciplinas, pasen a ser diferentes miradas que se articulen en
una agenda de trabajo interdisciplinario. Para lo anterior, se
tiene que incorporar la perspectiva de género en las mallas
curriculares en profesiones de la salud, ciencias sociales y
educación para diseñar intervenciones que logren avances
sostenidos y paulatinos en la construcción cultural de lo femenino
y masculino basado en la equidad a igualdad.23 Tercer eje. Generar
y potenciar espacios comunitarios para la participación ciudadana
activa de la mujer en la transferencia de conocimiento sobre
derechos humanos, derechos sexuales y reproductivos y salud sexual
y reproductiva. De esta forma se centrará en la pareja la
discusión informada y el control de la sexualidad y reproducción,
en una relación de poder democrático en las decisiones sobre estas
materias. Cuarto eje. Estimular el apoyo para intervenciones
comunicacionales en el nivel local, que difundan los derechos
sexuales y reproductivos, así como las condiciones esenciales para
su ejercicio.28-29
Cuadro 6
Información/instrucción, Creencias y Práctica de la
creencia en 125 mujeres en variables relacionadas con el ejercicio
de su sexualidad. Localidades rurales, Comuna de Panguipulli, X°
Región-Chile,1999-2000

Finalmente, creemos que cuando la población se acerca a la madurez
epidemiológica en salud reproductiva biomédica3°, se está ante un
referente habilitante de la inclusión del enfoque de género en la
gestión de políticas públicas y en la constitución nacional. Lo
anterior refuerza el cumplimiento de los derechos humanos
específicos de la mujeres en todas las etapas del ciclo vital,
respetando los principios fundamentales de libertad, igualdad,
equidad, integralidad y participación concebidos dentro de la
teoría y práctica de desarrollo sostenible.30
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Documento de:
RSMLAC, Red de salud de las mujeres latinoamericanas y del caribe,
Cuadernos Mujer Salud/7, Desafíos y tareas pendientes, Adriana
Gómez, ed.
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