El sida y la obsesión por la abstinencia
por Gabriela
Rodríguez
modemmujer - Dec 6, 2002
"¿Cómo se sentirá una persona cuando una relación sexual se
termina? Las probables respuestas serán: rechazado, desilusionado
y herido."
Con estas elocuentes palabras se inicia el módulo 1 del Manual de
educación sexual para adolescentes basada en la abstinencia, texto
que
edita recientemente el Instituto Municipal de la Mujer de León,
Guanajuato. Mientras tanto, en plena Feria de León, donde los
provincianos suelen dar rienda suelta a sus más bajas pasiones, la
Secretaría de Educación organiza a los estudiantes de secundaria
para
asistir a una conferencia impartida por un egresado de la escuela
de Altos Estudios del Opus Dei, en la cual aprenderán "a dirigir
la energía
sexual hacia el cerebro, tal como lo han demostrado Juan Pablo II
y la madre Teresa de Calcuta, en lugar de andarla tirando en actos
sexuales".
Se trata de una embestida más en contra de los derechos sexuales
de los y las jóvenes de México, copia fiel del modelo educativo
del Partido
Republicano, elaborado en el país más rico y poderoso del mundo,
donde líderes políticos enfocan sus principales preocupaciones en
dos
sentidos: ¿qué tipo de armas está construyendo Hussein? y ¿qué
hacen con sus genitales los menores de edad de los diferentes
países del
mundo? Estas dos importantes interrogantes -una materialmente
violenta y la otra simbólicamente represora- justifican hoy la
guerra y la
educación en contra de los derechos humanos.
Es clarísimo: esta educación debe llevarnos a rechazar los deseos,
aprender a controlarlos y a desaparecerlos, de ser posible. El
manual de
León, Guanajuato, es un conjunto de módulos con ideas y ejercicios
para concretar ese fin. El módulo 1 habla del comportamiento
sexual
responsable, definido como "poner en práctica el autocontrol
sexual, no las supuestas relaciones sin riesgo". El módulo 2 trata
de
convencer de que las prácticas coitales son tan malas como ingerir
alcohol y drogas: "Si una persona pierde a su pareja por no querer
participar en un comportamiento arriesgado (se refiere a: drogas,
alcohol, fumar o tener relaciones sexuales) entonces, en primer
lugar, ese
amigo no era un amigo de verdad".
El módulo 4 es un nuevo catecismo que resume todas las
prohibiciones (léase pecados) y lo que se puede lograr con el
"autocontrol".
Estratégicamente recurre al lenguaje de las libertades
individuales para cerrar toda opción sexual que no sea la
abstinencia. Con el
autocontrol eres libre: "... de un embarazo". Cuando lo que ocurre
es lo contrario, pues quienes deciden abstenerse no están
prevenidos
con anticonceptivos el día que les gana el deseo. "Libre de tener
que dar en adopción a un bebé." Como si fuera la única opción y no
hubiera anticonceptivos, anticoncepción de emergencia y aborto,
además de tenerlo y darlo en adopción. "Libre de los problemas
físicos y
emocionales asociados a un aborto." Aquí se desconocen los
problemas físicos y emocionales asociados a tener un hijo no
deseado y no se
reconoce la posibilidad de acceder al aborto seguro (como en los
países ricos). "Libre de enfermedades venéreas." Tampoco se
reconoce la
existencia del sexo protegido ni la eficacia preventiva del
condón. "... de casarte antes de tiempo." Justamente en esto acaba
la mayoría de
los provincianos "abstinentes".
Esta es la tercera vez que se intenta aplicar en México el modelo
estadunidense. La primera fue al comienzo del sexenio, cuando Ana
Teresa
Aranda, directora del DIF nacional, y Cristina Fox quisieron
imponer a los adolescentes un programa de abstinencia sexual con
el lema:
Que no te dejen colgada. Este año el Instituto Mexicano de la
Juventud eligió como receptoras de fondos a organizaciones
fundamentalistas que basan sus programas en la abstinencia sexual:
Unión Nacional de Padres de Familia (la cual la semana pasada
volvió a
insistir en eliminar la educación laica, como hizo en 1917, cuando
se fundó con apoyo del clero católico), Comité Nacional Pro-Vida,
Ancifem, entre otras ligadas a universidades privadas y escuelas
confesionales.
La desacreditación de los jerarcas católicos tras los escándalos
que suscitaron más de 5 mil denuncias de pederastia y abuso sexual
en casi
todos los países del mundo, así como la impopularidad de los
mensajes de abstinencia sexual entre las nuevas generaciones son
factores que
están neutralizando los mensajes. Sin embargo, no podemos
subestimar su fuerza, toda vez que confunden a los jóvenes
negándoles el
derecho a la información científica y haciéndolos vulnerables al
rodearlos de ignorancia, lo cual acarrea graves riesgos en la
salud pública a
corto y mediano plazos.
Hoy sabemos por múltiples estudios experimentales y cuasi
experimentales que la abstinencia sexual no es 100 por ciento
eficaz para
prevenir ni el embarazo ni el VIH/sida, sino todo lo contrario: su
falla principal es el abandono de la abstinencia. Estudios de
laboratorio
demuestran una eficacia del condón que va de 95 a 98 por ciento,
según la consistencia y uso adecuado del mismo. Estudios de
impacto en
zonas donde se ha promovido la abstinencia sexual hasta el
matrimonio y no se ha informado sobre sexo protegido muestran las
más altas
tasas de embarazo no deseado, infecciones de transmisión sexual y
VIH/sida, como en el caso de Texas (Human Rights Watch, Ignorance
only, septiembre 2002).
Hoy que cada día se infectan de VIH 15 mil personas en el mundo y
que en México está por perderse el derecho a la salud con la nueva
iniciativa de ley y el seguro impopular; hoy, que ni antibióticos
podrá dar gratuitamente el sector salud, ¿qué piensan hacer con
los más de
mil infectados anuales que se suman a los 30 mil que necesitan
medicamentos de alto costo? ¿No sería prioritario dar tratamiento
a todas
las personas que viven con VIH y detener la epidemia con amplias
campañas educativas y distribución gratuita de condones en todos
los
rincones del país?
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