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El poder médico frente a la maternidad


Lolapress Nº 17 - julio-octubre/2002

Cinco investigadoras del CEDES (Centro de Estudios de Estado y Sociedad) de Argentina, realizaron una investigación sobre "Los médicos frente a la Anticoncepción y el aborto ¿una transición ideológica?"* cuyo objetivo fue el de indagar las opiniones que profesionales de la ginecología y obstetricia, de establecimientos públicos de Buenos Aires tenían sobre estos temas. A continuación extractamos algunos pasajes del libro con la intención de motivar su lectura. El contenido de la investigación es tan recomendable para profesionales de la salud como para toda persona que quiera ejercer su ciudadanía, plenamente.


Cuando un médico habla de anticoncepción no hay que preguntarse cuánto sabe de medicina, sino con qué ideas religiosas, morales o políticas se identifica.
                                                                   Alex Confort


Sin duda el poder médico cumple un rol fundamental en la formación de opinión y en la definición de comportamientos sociales. Su intervención en el área de la salud sexual y reproductiva puede facilitar o inhabilitar el ejercicio libre de los derechos sexuales y reproductivos de las personas, en general, y de las mujeres muy en particular.


el poder médico frente a la maternidad

Sin duda en el presente, la profesión médica ejerce un papel central en relación con los aspectos inherentes a la reproducción humana. Los médicos/as tienen legal y normativamente adjudicada la autoridad de obrar en este terreno como máximos expertos técnicos. Su influencia se desenvolvería a través de: a) sus prácticas, en las que manejan diversos recursos y procedimientos preventivos, diagnósticos y terapéuticos; b) sus mensajes, los que comunican a los recipiendarios/as de sus servicios, y asimismo los que trasmiten hacia audiencias más amplias. A su vez, por acción u omisión, son los mediadores/as de las decisiones de sus pacientes sobre cuestiones reproductivas y las políticas de salud, población y familia del Estado.

La incorporación de la reproducción a la órbita médica constituye un hecho histórico complejo y bastante reciente. En Occidente, los médicos/as consiguieron, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, asegurarse el monopolio sobre las actividades encaminadas a evitar y abatir la enfermedad (Verlant,1975, Freidson, 1978; Cockerham, 1989; Conrad y Schneider, 1990; Llover, 1992). Juntamente con la conquista y el posterior fortalecimiento de ese monopolio, quedaron bajo la égida de un grupo ocupacional en su momento excluyentemente masculino -y dentro de éste, de un subgrupo especializado, los ginecólogos-as/obstetras o tocoginecológos/as- una serie de actos y procesos -como el embarazo, el parto, el puerperiohasta entonces no problematizados y percibidos como relativamente naturales o que estaban a cargo de mujeres profanas. También fueron ganando en legitimidad para cooptar, dentro de su radio de saberes y prácticas, la definición y aplicación de lo correcto/incorrecto, aconsejable/desaconsejable, normal/anormal, permitido/prohibido, en lo concerniente a la regulación de la fecundidad e incluso, por extensión, de la sexualidad.

(...) Los resultados de estudios realizados en la Argentina, coincidentes con otros reportados por investigaciones en otros países de América latina (Ramos y Viladrich, 1993; González, 1995; Zubieta, 1996; López y Findling, 1998) han mostrado que, frente a la anticoncepción y el aborto, circulan dentro de los discursos y las prácticas de los profesionales de la salud, un conjunto de ideas, valores, prejuicios, temores y dudas que atentan contra su responsabilidad profesional para atender apropiadamente a las mujeres. Estas evidencias han llevado a pensar, entre algunas otras razones, que `las actitudes del personal de salud' constituyen un tópico a incluir en la agenda de investigaciones sobre el aborto inducido en América Latina (...).

Los médicos suelen reconocer como legítimas algunas causas para el aborto como el peligro para la vida de la madre, la violación o las malformaciones incompatibles con la vida, mientras rechazan otras como la decisión de la madre, las circunstancias sociales y económicas. Asimismo, si bien reconocen la legitimidad de( deseo de interrumpir un embarazo bajo ciertas circunstancias, muchos de ellos se declaran personalmente no dispuestos a realizar el procedimiento. (...) Por último, los médicos reconocen que el personal de salud adopta posiciones punitivas (consciente o inconscientemente), ante la mujer que acude al servicio en busca de ayuda por un aborto incompleto o complicado.

(...) si bien médicos/as abogan por la existencia de leyes y normativas claras (tanto en relación a la anticoncepción como al aborto) este reclamo está motivado por la necesidad de percibir un contexto normativo que oriente y resguarde más y mejor su práctica asistencial de eventuales conflictos jurídicos, que a promover o proteger el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. (...) Es de esperar que los resultados de este estudio permitan a los decisores políticos disponer de un panorama más claro y realista respecto a la viabilidad de propuestas que, de no considerar las opiniones y predisposición de los recursos humanos de las instituciones de aplicación, podrían enfrentar insalvables obstáculos de implementación." (...)



* Silvina Ramos, Mónica Gogna, Mónica Petracci, Mariana Romero, Dalia Szulik. "Los médicos frente a la anticoncepción y el aborto ¿una transición ideológica?, CEDES, Buenos Aires, Argentina, octubre 2001.

C.electrónico: salud@clacso.edu.ar Sitio web: http://www.cedes.org

Extracto realizado por Lilián Abracinskas

 

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