Las contrageografías de la globalización: La feminización de
la supervivencia 1
por Saskia
Sassen*
Durante la última década ha aumentado la presencia de mujeres en
varios circuitos
transfronterizos. Estos circuitos son sumamente diversos, pero
comparten una característica:
son generadores de ganancias o de rentas públicas que se han
desarrollado a costa de sectores
verdaderamente carenciados. Incluyen el tráfico ilegal de personas
para la industria del sexo
y para varios tipos de mercados laborales, formales e informales.
También incluyen la
migración transfronteriza, tanto documentada como no, que se ha
transformado en una fuente
importante de moneda fuerte para los gobiernos de los países de
origen. La formación y
fortalecimiento de estos circuitos se debe en buena medida a las
condiciones estructurales de
fondo. Entre los actores clave que surgen en estas coyunturas y
forjan estos circuitos están
las propias mujeres que buscan empleo, pero también, y cada vez
más, los traficantes y
contratantes ilegales, además de los gobiernos de los países de
origen.
Conceptualizo estos circuitos como contrageografías de la
globalización. Se vinculan
estrechamente con algunas de las principales dinámicas
constitutivas de la globalización: la
formación de mercados globales, la intensificación de redes
transnacionales y translocales,
el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, que
fácilmente eluden las prácticas de
vigilancia convencionales. El fortalecimiento y, en algunos casos,
la formación de nuevos
circuitos globales se inserta o se posibilita en base a la
existencia de un sistema económico
global y el desarrollo paralelo de varios apoyos institucionales a
los flujos de dinero y los
mercados transfronterizos. Estas contrageografías son dinámicas y
fluctuantes con respecto a
su inserción: en cierta medida son parte de la economía paralela,
pero también claramente
utilizan parte de la infraestructura institucional de la economía
formal. [...]
UN NUEVO PANORAMA CONCEPTUAL La variedad de circuitos globales que están incorporando a un
creciente número de mujeres se
ha fortalecido en un momento en que algunas de las principales
dinámicas relacionadas con la
globalización económica han tenido importantes impactos en las
economías en desarrollo. Éstas
se han visto obligadas a implementar un paquete de nuevas
políticas y a adaptarse a las
nuevas condiciones asociadas con la globalización: los Programas
de Ajuste Estructural, la
apertura a empresas extranjeras, la eliminación de múltiples
subvenciones estatales, y —lo
que parece casi inevitable— las crisis financieras y los tipos de
soluciones programáticas
vigentes, patrocinadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Hoy en día está claro que
en la mayoría de los países afectados, ya sea México o Corea del
Sur, estas condiciones han
generado costos enormes para ciertos sectores de la economía y de
la población, y en cambio
no se ha reducido significativamente el nivel de endeudamiento
público.
Entre estos costos se destacan el crecimiento del desempleo; el
cierre de un gran número de
empresas generalmente en sectores más o menos tradicionales,
orientadas hacia el mercado
local o nacional; la promoción de cultivos comerciales para la
exportación, que vienen
sustituyendo la agricultura de subsistencia y la producción
alimenticia para el mercado local
o nacional; y por último, la continuada carga, generalmente
pesada, de la deuda pública en la
mayoría de estas economías.
¿Existen vínculos sistémicos entre estos dos conjuntos de
tendencias —la creciente presencia
de mujeres de países en desarrollo en los diversos circuitos
globales mencionados más arriba,
y el aumento del desempleo y de la deuda en esas mismas economías?
Para articular esto en
términos sustantivos se puede plantear que (a) las oportunidades
cada vez menores de empleo
masculino en muchos de estos países, (b) la reducción de formas
más tradicionales de obtener
ganancias en estos mismos países, a medida que se abren a la
participación de empresas
extranjeras en una gama cada vez más amplia de sectores económicos
y se les presiona para que
desarrollen sus industrias de exportación, y (c) la disminución de
rentas recaudadas por los
gobiernos en muchos países, en parte vinculada a estas condiciones
y al peso del servicio de
la deuda, han contribuido todas a (d) aumentar la importancia de
formas alternativas de
ganarse la vida, sacar ganancias y obtener rentas públicas. [...]
Mi objetivo principal es señalar las conexiones sistémicas entre,
por un lado, individuos
considerados pobres y con poca capacidad de ganancia, y por lo
tanto de poco valor agregado,
que muchas veces se presentan como una carga más que como un
recurso, y por otro, los que
están emergiendo como fuentes importantes de generación de
ganancias, especialmente en la
economía paralela, y de aumento de las rentas públicas. La
prostitución y la migración
laboral son cada vez más importantes como formas de ganarse la
vida; el tráfico ilegal de
mujeres y niños/as para la industria del sexo y de trabajadores/as
tiene una importancia cada
vez mayor como forma de sacar ganancias; y las remesas mandadas
por los/las emigrantes,
además de la exportación organizada de trabajadores/as,
representan fuentes cada vez más
significativas de rentas públicas para algunos gobiernos. Las
mujeres constituyen ampliamente
el grupo mayoritario en la prostitución y en el tráfico para la
industria del sexo, y se
están transformando en el sector mayoritario en la migración
laboral. Las mujeres extranjeras
se emplean y/o se “usan” en una gama cada vez más amplia de
sectores económicos, algunos
ilegales e ilícitos, como la prostitución, pero también en otros
altamente regulados, como la
enfermería.
Estos circuitos se pueden pensar como un indicador de la
feminización —si bien parcial— de la
sobrevivencia, porque cada vez más estas formas de ganarse la
vida, sacar ganancias y
recaudar rentas públicas se realizan a costa de las mujeres. Por
lo tanto, al usar el
concepto de la feminización de la supervivencia, no sólo refiero
al hecho de que los hogares,
y de hecho comunidades enteras, cada vez dependen más de las
mujeres para sobrevivir.
Quisiera subrayar el hecho de que también los gobiernos dependen
de los ingresos que ganan
las mujeres en estos diversos circuitos, como igualmente dependen
esos tipos de empresa cuyas
formas de sacar ganancias se ubican en los márgenes de la economía
“lícita”. Finalmente, al
usar el término circuitos, mi intención es de resaltar el hecho de
que estas dinámicas tienen
un grado de institucionalización —no son simplemente la suma de
acciones individuales. [...]
LA DEUDA PÚBLICA La deuda y los problemas relacionados con el servicio de la deuda
se han convertido en un
aspecto sistémico del mundo en desarrollo desde los años 80. En mi
opinión, también son una
dimensión sistémica que provoca la formación de las nuevas
contrageografías de la
globalización. [...]
Hay bastantes estudios que demuestran los efectos perjudiciales de
esta deuda sobre programas
gubernamentales que beneficien a mujeres y a niños/as,
especialmente educativos y de atención
de la salud, que obviamente son inversiones necesarias para
asegurar un futuro mejor. Además,
se ha demostrado que el desempleo generalmente asociado con los
programas de austeridad y de
ajuste, impuestos por las agencias internacionales como solución
al problema de la deuda
pública, también tiene efectos adversos para las mujeres. El
desempleo, tanto de las propias
mujeres, como más generalmente de los integrantes varones de sus
hogares, ha contribuido a la
presión sobre las mujeres para encontrar nuevas formas de asegurar
la sobrevivencia del
hogar. La producción alimenticia de subsistencia, el trabajo
informal, la emigración, la
prostitución — todos han crecido como opciones de sobrevivencia
para las mujeres.
La carga de la deuda pública y las altas tasas de desempleo han
conllevado la necesidad de
buscar alternativas de supervivencia; y la reducción de las
oportunidades económicas normales
ha conducido a que las empresas y organizaciones recurran más a
formas ilegales de generación
de ganancias. En este sentido, la carga pesada de la deuda juega
un rol importante en la
formación de las contrageografías de sobrevivencia, generación de
ganancias y aumento de
rentas públicas. En cierta medida la globalización económica ha
contribuido al rápido aumento
de algunos componentes de esta deuda y ha proporcionado una infraestructura institucional
para los flujos transfronterizos y los mercados globales. Se puede
afirmar que la
globalización económica facilita el funcionamiento de estas
contrageografías a escala
mundial.
En general, la mayoría de los países que llegaron a tener un
índice elevado de endeudamiento
en los años 80 no han podido resolver este problema. Y en la
década de los noventa hemos
visto endeudarse todo un conjunto nuevo de países. Durante estas
dos décadas [...] los
Programas de Ajuste Estructural se transformaron en una nueva
norma del Banco Mundial y el
FMI, que aducían que representaban una forma prometedora de
asegurar el crecimiento a largo
plazo y una política gubernamental sólida. No obstante, todos
estos países han mantenido sus
altos niveles de endeudamiento, y 41 de ellos ya se consideran
Países Pobres Altamente
Endeudados. Además, a partir de un análisis de la estructura real
de la deuda, el servicio de
la misma y cómo se inserta en la economía de los países deudores,
se puede inferir que es
poco probable que bajo las condiciones actuales la mayoría de
estos países puedan pagar la
totalidad de su deuda. Aparentemente los PAE han reducido todavía
más esa posibilidad al
exigir reformas económicas que han contribuido al aumento del
desempleo y a la quiebra de
muchas pequeñas empresas orientadas al mercado nacional.
Aun antes de la crisis económica de los 90, la deuda de los países
pobres en el Sur creció de
507 billones de dólares en 1980 a 1,4 trillones de dólares en
1992. El pago solo del servicio
de la deuda había aumentado a unos 1,6 trillones de dólares, es
decir a más que el propio
monto de la deuda. Además, como ahora se reconoce en muchos
ámbitos, el Sur ya había pagado
varias veces su deuda, y no obstante ésta creció en un 250%. Según
algunos cálculos, desde
1982 a 1998 los países endeudados pagaron cuatro veces su deuda
original, y a la vez el valor
de la deuda se multiplicó por cuatro.2 [...]
Es inevitable que el peso de la deuda haya repercutido
profundamente en la composición del
presupuesto estatal. Esto se ve claramente en el caso de Zambia,
Ghana y Uganda, tres países
que el Banco Mundial considera cooperativos y responsables, además
de efectivos en su
implementación de los PAE. En Zambia, por ejemplo, el gobierno
pagó 1,3 billones de dólares
en deuda pero solamente destinó 37 millones de dólares a la
educación primaria; los gastos en
políticas sociales de Ghana sumaron 75 millones de dólares, lo que
representa un 20% del
servicio de su deuda; y Uganda destinó nueve dólares per cápita al
pago de la deuda y
solamente un dólar per cápita a la salud.3 Sólo en 1994 estos tres
países devolvieron 2,7
billones de dólares a bancos del Norte. Los pagos de África
ascendieron a 5 billones de
dólares en 1998, lo que quiere decir que por cada dólar de ayuda,
los países africanos
pagaron 1,4 dólares de servicio de la deuda en el mismo año.
La proporción del servicio de la deuda con respecto al PNB en
muchos de los Países Pobres
Altamente Endeudados excede los límites sostenibles; en muchos
casos es mucho más extrema que
los niveles que se consideraban insostenibles durante la crisis de
la deuda en América Latina
en los años 80. La proporción de deuda respecto a PNB es
especialmente alta en África, donde
ascendió a un 123%, en comparación con un 42% en América Latina y
un 28% en Asia. El FMI
exige que los Países Pobres Altamente Endeudados destinen un 20 a
un 25% de sus ingresos por
exportación al servicio de la deuda. En cambio, de guerra en 1953
los Aliados cancelaron un
80% de la deuda de Alemania y sólo insistieron en un servicio de
la deuda equivalente a un 3
a un 5% de los ingresos por exportación.(Fantu Cheru).
Estas características de la situación actual indican que la
mayoría de estos países no
superarán su endeudamiento siguiendo las estrategias actualmente
vigentes, tales como los
PAE. [...] Además, junto con varias otras dinámicas, los PAE han
contribuido a aumentar el
desempleo y la pobreza. [...]
LOS CIRCUITOS ALTERNATIVOS DE SOBREVIVENCIA En este contexto surgen los circuitos alternativos de
supervivencia, los cuales se articulan
con estas condiciones, [...] caracterizadas por altos niveles de
desempleo, pobreza, la
quiebra de muchas empresas, y la reducción de recursos estatales
para satisfacer las
necesidades sociales. [...]
El tráfico de mujeres El tráfico de mujeres para la industria del sexo es altamente
rentable para las personas que
lo controlan. Naciones Unidas calcula que en 1998 se traficaron 4
millones de personas, lo
que produjo ganancias de 7 billones de dólares para grupos
criminales.4 Esta cifra incluye
remesas de los ingresos de prostitutas y pagos a organizadores e
intermediarios en estos
países. Durante los últimos años en Japón, las ganancias de la
industria del sexo suman
aproximadamente 4,2 trillones de yenes por año. En Polonia, la
policía calcula que por cada
mujer polaca entregada, el traficante recibe alrededor de 700
dólares. En Australia, la
Policía Federal calcula que las ganancias generadas por 200
prostitutas pueden ascender a
900.000 dólares por semana. La entrega de una mujer ucraniana o
rusa —ambas altamente
valoradas en el mercado del sexo— representa una ganancia de entre
500 y 1.000 dólares para
la banda criminal que la trafica. Se prevé que cada mujer atienda
a un promedio de 15
clientes por día, ganando así aproximadamente 215.000 dólares por
mes para la organización criminal.5
Se calcula que en los últimos años varios millones de mujeres y
niñas han sido traficadas
dentro y desde Asia y la ex Unión Soviética, dos de las
principales áreas de tráfico. El
aumento del tráfico en ambas áreas se relaciona con las
condiciones de pobreza que afectan a
las propias mujeres o a sus hogares o padres, quienes las venden a
intermediarios. [...] Con
la implementación de las políticas de mercado las tasas de
desempleo entre las mujeres en
Armenia, Rusia, Bulgaria y Croacia alcanzaron un 70% y en Ucrania
un 80%. [...]
El tráfico de migrantes también es un negocio rentable. Según un
informe de NNUU, las
organizaciones criminales generaron en los años 90 aproximadamente
3,5 billones de dólares
por año de ganancias del tráfico de migrantes en general (no sólo
mujeres).6 La participación
del crimen organizado es una novedad en el caso del tráfico de
migrantes; en el pasado
generalmente eran criminales menores que realizaban este tipo de
tráfico. También existe
información que indica que las organizaciones criminales están
creando alianzas estratégicas
intercontinentales a través de redes de personas de la misma etnia
en varios países; esto
facilita el transporte, los contactos y la distribución locales,
la provisión de documentos
falsos, etcétera. [...] Tales redes también facilitan la
circulación organizada de mujeres
traficadas entre países terceros —no sólo desde países de origen a
países de destino. [...]
Es probable que algunas de las características de las políticas
inmigratorias y de los
métodos usados para hacerlas cumplir contribuyan a hacer que las
mujeres víctimas del tráfico
sean aun más vulnerables y tengan pocas posibilidades de recurrir
a la ley. Si no tienen
documentos —siendo ésta la situación más común— no serán tratadas
como víctimas de abuso,
sino como infractoras de la ley en tanto han violado las leyes
relativas al ingreso,
residencia y trabajo. El intento de abordar el problema de la
inmigración sin documentación y
el tráfico a través de controles más rígidos en las fronteras aumenta la probabilidad de que
las mujeres usen a traficantes para cruzar la frontera, y puede
que algunos de éstos resulten
pertenecer a organizaciones criminales vinculadas a la industria
del sexo.
Además, en muchos países la prostitución está prohibida para las
mujeres extranjeras, lo que
fortalece aun más el rol de las bandas criminales en la
prostitución. También reduce las
opciones de supervivencia de las mujeres extranjeras, cuyo acceso
al mercado de trabajo
formal probablemente ya sea limitado. En otros países la
prostitución de mujeres extranjeras
se tolera, mientras que hay más resistencia con respecto a su
acceso a trabajos regulares
dentro del mercado laboral; es el caso, por ejemplo, de Holanda y
Suiza. Según datos de la
IOM, el número de prostitutas inmigrantes en muchos países de la
Unión Europea (UE) es mucho
más alto que el de prostitutas nacionales: 75% en Alemania, 80% en
Milán, Italia.
Mientras que algunas mujeres saben que se las trafica para la
prostitución, para muchas las
condiciones de su reclutamiento y el grado del abuso y esclavitud
a los que están sometidas
sólo se descubren después de su llegada al país de destino. Las
condiciones del cautiverio a
menudo son extremas, parecidas a la esclavitud, y también lo son
las condiciones de abuso,
que incluyen la violación y otras formas de violencia sexual, y
castigos físicos. Reciben
salarios de miseria que muchas veces se les retienen. Se les
impide usar métodos para
prevenir el SIDA, y en general no tienen derecho a la atención
médica. Si piden ayuda a la
policía es posible que se las detenga por violar las leyes de
inmigración; si tienen
documentos falsos son procesadas.
Como ha crecido rápidamente el turismo durante la última década,
convirtiéndose en una
estrategia central de desarrollo para ciudades, regiones y países
enteros, el sector del ocio
ha experimentado un crecimiento paralelo al ser reconocido como un
sector clave para el
desarrollo. Y en muchos lugares la industria del sexo que es parte
del sector del ocio ha
crecido a la par. En algún momento queda claro que el comercio del
sexo en sí puede llegar a
ser una estrategia de desarrollo en áreas con altas tasas de
desempleo y de pobreza y donde
los gobiernos están desesperados por aumentar sus rentas y su
reserva de divisas. Cuando la
industria manufacturera y la agricultura nacional ya no funcionan
como fuentes de empleo, de
ganancias y de rentas públicas, lo que antes era una fuente
marginal de ingresos, ganancias y
rentas, ahora se transforma en una mucho más importante. La mayor
importancia de estos
sectores en el desarrollo hace que se generen cada vez más
vínculos. Por ejemplo, cuando el
FMI y el Banco Mundial consideran el turismo una solución a
algunos de los desafíos de
crecimiento en muchos países pobres, y otorgan préstamos para el
desarrollo o expansión del
mismo, es probable que estén contribuyendo al establecimiento de
un contexto institucional
más amplio para la expansión del sector del ocio e indirectamente
de la industria del sexo.
[...]
Las mujeres en la industria del sexo se transforman —en ciertos
tipos de economía— en un
vínculo decisivo que alimenta la expansión del sector del ocio y
por lo tanto el turismo como
una estrategia de desarrollo, que a su vez se transforma en una
fuente de rentas públicas.
Estos vínculos son estructurales, no una función de
conspiraciones. Su importancia en la
economía se aumenta al no haber, o ser muy limitadas, las otras
oportunidades de ganarse la
vida, sacar ganancias y recaudar rentas, que tienen las
trabajadoras, empresas y gobiernos
respectivamente.
Las remesas Las mujeres, y los migrantes en general, ingresan en las
estrategias de desarrollo a nivel
macro por otra vía más: el envío de remesas que en muchos países
representan una de las
fuentes principales de reservas de divisas para el gobierno.
Mientras que el flujo de remesas
sea tal vez menor en comparación con los flujos masivos de capital
que se dan diariamente en
varios mercados financieros, a menudo es un caudal significativo
para las economías en
desarrollo o en crisis.
En 1998 las remesas globales enviadas por emigrantes a su país de
origen alcanzaron más de 70
billones de dólares. Para entender el significado de esta cifra,
se debe cotejar con el PBI y
las reservas de divisas en los países específicos implicados, en
vez de compararla con el
flujo global de capital. Por ejemplo, en Filipinas, un país clave
remitente de migrantes en
general y de mujeres para el sector del ocio en varios países, las
remesas han constituido la
tercera fuente de divisas durante los últimos años. En Bangladesh,
otro país con números
elevados de trabajadores en Medio Oriente, Japón, y varios países
europeos, las remesas
representan aproximadamente un tercio de las divisas.
Para los gobiernos, la exportación de mano de obra y las remesas
constituyen una forma de
enfrentar los problemas del desempleo y la deuda externa.
Recurriendo a estas estrategias los
gobiernos han sacado dos tipos de beneficios. Uno es altamente
formalizado y el otro es
simplemente un subproducto del propio proceso migratorio. Entre
los ejemplos más destacados
de un programa formal de exportación de mano de obra se encuentran
Corea del Sur y Filipinas.
[...]
El gobierno filipino ha desempeñado un rol importante en la
emigración de mujeres filipinas a
EEUU, Medio Oriente y Japón, a través de la Dirección Filipina de
Empleo en el Extranjero
(POEA). Establecida en 1982, organizó y supervisó la exportación
de enfermeras y mucamas a
áreas de alta demanda en el resto del mundo. El índice elevado de
deuda externa y los niveles
altos de desempleo se combinaron para hacer que ésta fuera una
política atractiva. Durante
los últimos años los trabajadores/as filipinos/as en el extranjero
mandan a casa casi un
promedio de un billón de dólares por año. Por otro lado, los
varios países importadores de
mano de obra se abrieron, alentando esta política, por sus propias
razones. En los países
OPEP de Medio Oriente la demanda de trabajadoras domésticas
aumentó bruscamente después del
“boom” petrolero de 1973. Asimismo, confrontados por una grave
escasez de enfermeras, una
profesión que exigía años de formación pero era bastante mal
pagada y de poco prestigio o
reconocimiento, EEUU aprobó en 1989 la Ley Inmigratoria de Auxilio
de Enfermería, que
permitió la importación de enfermeras.7 Y Japón aprobó una
legislación que permitió el
ingreso de “trabajadores para el sector del ocio” a su economía en
auge en los años 80, que
se caracterizaba por el crecimiento de los ingresos disponibles y
la fuerte escasez de mano
de obra.
El grupo mayoritario de filipinas que llegan por estas vías a
trabajar en el extranjero se
compone de las que trabajan como mucamas, especialmente en otros
países asiáticos. El segundo
grupo, y el que más rápido crece, son las “artistas”, que van en
su mayor parte a Japón.
[...] A estas mujeres se las recluta como cantantes y artistas,
pero frecuentemente, y tal
vez mayoritariamente, se las obliga a prostituirse también.
El gobierno filipino aprobó medidas que permitían que las agencias
de venta de novias por
correo reclutaran a jóvenes filipinas para casarse con extranjeros
en un acuerdo contractual.
El crecimiento rápido de este negocio se debió principalmente al
esfuerzo organizado del
gobierno. Entre los clientes principales estaban EEUU y Japón. Las
comunidades agrícolas de
Japón eran un destino clave para estas novias, dada la enorme
escasez de personas, y
especialmente de mujeres jóvenes en el campo japonés cuando la
economía estaba en auge y la
demanda de mano de obra en las grandes áreas metropolitanas era
muy alta. Los gobiernos
municipales adoptaron como política el aceptar a las novias
filipinas.
Hay cada vez más pruebas de que existen niveles significativos de
violencia hacia las novias
por correo en varios países, independientemente de su nacionalidad
de origen. En EEUU un
informe reciente del INS reveló que los niveles de violencia
doméstica hacia las novias por
correo se han vuelto críticos. Otra vez, la ley opera en contra de
que estas mujeres recurran
a ella para protegerse, ya que están expuestas a ser detenidas si
lo hacen antes de que
transcurran dos años de matrimonio. En Japón, a la esposa
extranjera contratada por correo no
se le otorga el estado legal igualitario y existen bastantes
pruebas de que muchas están
sometidas a abuso no sólo a manos de su marido sino también de la
familia extendida. Hasta
1989 el gobierno filipino aprobó la mayoría de las organizaciones
de venta de novias por
correo. Pero bajo el gobierno de Corazón Aquino, las historias de
los abusos cometidos por
esposos extranjeros llevó a la prohibición del comercio de novias
por correo. Sin embargo,
resulta casi imposible eliminar estas organizaciones y continúan
operando en violación de la
ley.
Aunque Filipinas es tal vez el país con el programa más
desarrollado, no es el único en haber
explorado estas estrategias. Después de la crisis financiera de
1997-98, Tailandia inició una
campaña en 1998 que promovía la migración de mano de obra
tailandesa a través de su
reclutamiento por empresas en el extranjero. El gobierno buscó
exportar trabajadores al Medio
Oriente, EEUU, Gran Bretaña, Alemania, Australia y Grecia. El
gobierno de Sri Lanka ha
tratado de exportar otros 200.000 trabajadores además del millón
que ya tiene en el
extranjero; mujeres esrilanquesas enviaron a su país 880 millones
de dólares en 1998,
principalmente de sus ingresos como mucamas en Medio y Lejano
Oriente. Ya en los 70
Bangladesh organizaba programas extensos de exportación de mano de
obra a los países OPEP de
Medio Oriente. Esto ha continuado y junto con las migraciones
individuales a éstos y a otros
países, en particular EEUU y Gran Bretaña, es una fuente
importante de divisas. Sus
trabajadores enviaron a su país 1,4 billones de dólares en cada
uno de los últimos años.8
CONCLUSIONES Estamos presenciando el crecimiento de una variedad de circuitos
globales alternativos para
ganarse la vida, sacar ganancias y obtener rentas públicas. Estos
circuitos están
incorporando a cada vez más mujeres. Entre los principales
circuitos globales se encuentran
el tráfico ilegal de mujeres, tanto para la prostitución como para
trabajos regulares, la
exportación organizada de mujeres como novias, enfermeras y
trabajadoras domésticas, y las
remesas enviadas a su país de origen por una mano de obra
emigrante crecientemente femenina.
Algunos de estos circuitos operan parcial o totalmente en la
economía paralela. [...]
Llamo a estos circuitos las contrageografías de la globalización
porque i) son vinculados
directa o indirectamente a algunos de los programas y condiciones
clave que están en el
centro de la economía global, pero ii) son circuitos no
generalmente representados o vistos
como vinculados a la globalización, y muchas veces de hecho operan
por fuera y en violación
de las leyes y los tratados, aunque no están insertos
exclusivamente en operaciones
criminales, como es el caso con el narcotráfico. Además, a partir
del crecimiento de la
economía global se ha generado una infraestructura institucional
que facilita los flujos
transfronterizos y representa, en este sentido, un entorno
habilitante para estos circuitos
alternativos.
Estas formas de supervivencia, generación de ganancias y aumento
de rentas públicas operan
cada vez más a costa de las mujeres. A esto se puede añadir las
rentas públicas adicionales
que resultan de los ahorros generados por los recortes en los
servicios de salud y educación.
A menudo estos recortes son parte del esfuerzo por hacer que el
estado sea más competitivo,
como lo exigen los Programas de Ajuste Estructural y otras
políticas vinculadas a la etapa
actual de la globalización. En general se reconoce que este tipo
de recortes tiene un impacto
particularmente perjudicial para las mujeres en tanto son las
responsables de la salud y
educación de los/las integrantes de sus hogares.
Estas contrageografías ponen al descubierto las conexiones
sistémicas entre, por un lado, las
mujeres, en su mayoría pobres y mal remuneradas, que con
frecuencia son representadas como
una carga más que como un recurso, y por otro, que están surgiendo
como fuentes importantes
de la generación ilegal de ganancias y como una fuente
significativa de divisas para los
gobiernos. Señalar la relación entre estas contrageografías y los
programas y condiciones en
el centro de la economía global también nos ayuda a entender cómo
la “generización” incide en
formación y viabilidad de ésta.
Traducido del inglés por Niki Jonson
*Socióloga de la Universidad de Chicago e Investigadora Invitada
del Colegio de Abogados de
Estados Unidos. Sus obras recientes incluyen: Global City 2ª
edición, 2000, Princeton, NU:
Princeton University Press; Women’s Burden: Countergeographies of
Globalization and the
Feminization of survival, Journal of International Affairs,
Spring, 2000, 53, no 2: 503-524;
Guests and Aliens New York, New Press, 1999; Globalization and its
Discontents, New York:
New Press, 1998, and Losing Control? Sovereignty in an Age of
Globalization (Columbia
University Press, 1996).
Notas
1 Esta es una versión traducida y editada del artículo de Saskia
Sassen,
“Countergeographies of globalization: The feminization of
survival”.
2 Eric Toussaint (1999) “Poor countries pay more under debt
reduction scheme?”.
www.twnside.org.sg/souths/twn/title/1921-cn.htm.
3 Asad Ismi (1998), “Plunder with a human face” Z Magazine
(febrero).
4 Ver la Fundación Contra el Tráfico de Mujeres (STV) y la Alianza
Global Contra el
Tráfico de Mujeres (Global Alliance Against Traffic in Women,
GAATW). Fuentes de información
sobre el tráfico regularmente actualizadas incluyen:
http://www.hrlawgroup.org/site/programs/traffic.html.
5 Ver los informes de STV-GAATW; International Migration Office
(IOM) (1996), Boletín
Cuatrimestral, Trafficking in Migrants, Geneva: IOM.
6 IOM 1996.
7 Alrededor de un 80% de las enfermeras que se importaron bajo
esta nueva ley eran
filipinas.
8 Natacha David (1999), “Migrants made the scapegoats of the
crisis” ICFTU Online,
International Confederation of Free Trade Unions,
www.hartford-hwp.com/archives/50/012.html.
Fuente: Cotidiano Mujer
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