En el siglo XXI la batalla es por la diversidad sexual
El único límite del deseo humano es la cultura afirma Marta Lamas
DF, JUN 21, 2002 (CIMAC)
El siglo XXI será el de la gran batalla por la
diversidad sexual, donde ni la heterosexualidad es lo "natural" ni
la
homosexualidad es un asunto "antinatural", pues la libido es
polimorfa y el
deseo humano no tiene más límite que el que logra imponer la
cultura, afirmó
la antropóloga Marta Lamas.
Al participar en la conferencia ¿Derechos Civiles o Tolerancia? El
caso de
la sexualidad, en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, la
también
directora de la revista Debate Feminista, precisó que -desde una
postura
científica- se puede afirmar que no hay una sola forma de
sexualidad
"natural", sino lo "natural" es que existe una diversidad de
sexualidades.
Expuso que la heterosexualidad y la homosexualidad son resultado
de los
procesos de estructuración psíquica que, de manera inconsciente,
colocan el
deseo de los seres humanos y, por otro, de las normas culturales
que
permiten o prohiben este tipo de prácticas.
La directora del Grupo de Información en Reproducción Elegida
(GIRE) explicó
que se requiere de un acuerdo social sobre la edad mínima para
ejercer
libremente la sexualidad, pues hasta ahora esta edad se ubica a
los 18 años,
mientras que en la actualidad los jóvenes tienen relaciones
sexuales desde
los 14 años.
La concepción que tiene la sociedad mexicana de que la sexualidad
sólo es
válida para la reproducción, ha provocado que se considere
indecente toda
aquella sexualidad que no tenga esta fin.
Abundó en que el deseo del homosexual no puede cambiarse a
voluntad. En aras
de no sufrir discriminación algunos pueden ocultarlo, negarlo,
asumirse
públicamente como heterosexuales, casarse y tener hijos, pero su
verdadero
deseo erótico es hacia personas con el mismo cuerpo que ellas.
En este sentido, afirmó, mucha de la intolerancia nace de la
ignorancia;
incluso personas progresistas o laicas consideran que lesbianas y
homosexuales son "perversos", "desviados", "antinaturales". Sin
embargo, una
persona bien informada suele tener un profundo respeto a la
diversidad sexual.
Concluyó que nadie le puede imponer a otro sus ideas sobre su
forma de vida.
Los derechos civiles garantizan un tratamiento igualitario ante la
ley y
generan un espacio de igualdad humana con los demás. Cualquier
forma de
discriminación por sexo, raza, religión, convicciones políticas y
orientación sexual va en contra de la igualdad ante la ley.
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