Pakistán: La violencia contra las mujeres va en aumento, y sigue
sin brindarse protección
(Amnistía Internacional)
Modemmujer, México, 12 de abril del 2002
El gobierno paquistaní está eludiendo su deber de proteger a las
mujeres frente
a la creciente violencia, tanto en el hogar y la comunidad como
bajo custodia,
según ha manifestado hoy Amnistía Internacional en un nuevo
informe.
En su quinto informe sobre las mujeres en Pakistán, Amnistía
Internacional
resume los actuales compromisos del gobierno respecto a proteger y
defender los
derechos de las mujeres, describe casos de abusos, expone el
fracaso del sistema
de justicia penal y formula recomendaciones.
La organización de derechos humanos ha declarado: «La violencia
doméstica, que
incluye abusos físicos, violación, agresiones con ácido,
quemaduras y
homicidios, está muy extendida en Pakistán. Pocas mujeres
presentan denuncias
oficiales y, a las que lo hacen, las autoridades, por lo general,
no les prestan
atención y las devuelven a sus esposos, los mismos que las han
sometido a
abusos. La ley no se aplica por igual y, con frecuencia, las
resoluciones
judiciales reflejan la actitud discriminatoria que respecto al
género tienen los
propios jueces».
Las mujeres sin recursos económicos, las que pertenecen a minorías
religiosas y
las sometidas a trabajo cautivo están especialmente expuestas a la
violencia en
la comunidad y el hogar.
Las agresiones con ácido van en aumento. Las quemaduras de ácido
por lo general
no matan, pero causan una desfiguración terrible y un gran
sufrimiento,
destruyen la autoestima y confinan a las mujeres en su casa. El
gobierno apenas
ha hecho nada para restringir la venta de ácido o para castigar a
quienes lo
utilizan para herir a mujeres.
Sigue denunciándose el matrimonio forzado de niñas y, aunque la
esclavitud es
ilegal en Pakistán, sigue comerciándose con mujeres y niñas para
saldar deudas o
conflictos. Se ha informado de la venta sin tapujos de mujeres y
niñas en los
mercados en zonas subdesarrolladas, como algunas regiones de
Baluchistán.
Pakistán es un país tanto de origen como de tránsito para la trata
de mujeres
destinadas al trabajo doméstico, el matrimonio forzado y la
prostitución. Esta
forma de esclavitud está organizada por redes delictivas que se
extienden por
toda Asia Meridional. Hay mujeres, tanto del propio país como
llegadas allí
mediante la trata, que son asesinadas si se niegan a ganar dinero
mediante la
prostitución.
También siguen denunciándose a diario homicidios por motivos de
honor. En los
ámbitos más elevados del gobierno y del poder judicial, estos
homicidios por
motivos de honor se han reconocido como asesinato, pero se han
tomado muy pocas
medidas efectivas para evitar que se cometan.
En marzo del 2001, Hidayat Khatoon, viuda de 60 años, y Baksh Ali,
de 55,
murieron a manos del hijo de la primera en el pueblo de Chandan,
distrito de
Sukkur. El hijo, al entregarse a la policía, dijo que los
habitantes del pueblo
se habían reído de él por la presunta relación amorosa de su madre
con Baksh Ali
y, por lo tanto, los había matado a los dos.
En noviembre del 2000, Mohammed Umar Magsi mató a su hija de 11
años con un
hacha porque sospechaba que tenía un romance. Cuando su esposa y
su hija menor
trataron de intervenir, las mató también. El 8 de enero del 2001,
Riaz Ahmed
mató a hachazos a su esposa, sus tres hijas y sus dos hijos, pues
sospechaba que
su esposa había cometido adulterio. Por su parte, el 16 de enero
del 2002 Jamal,
cuando su esposa se negó a volver con él, arrojó granadas de mano
contra la casa
de su suegro, matando a cinco miembros de la familia e hiriendo a
ocho.
Además, está surgiendo una nueva tendencia muy preocupante: los
homicidios por
falsos motivos de honor. Cada vez son más frecuentes los hombres
que acusan a
sus esposas de cometer actos deshonestos con hombres adinerados
simplemente para
obtener un beneficio económico. A la esposa se la declara adúltera
(kari, la que
trae la vergüenza) y se la mata. A continuación, se obliga al
hombre que
supuestamente ha tenido una relación con ella a pagar una suma de
dinero al
esposo y se le «indulta».
Los abusos físicos contra mujeres bajo custodia siguen siendo
habituales en
Pakistán. A pesar de las promesas de reformar la policía, los
agentes siguen
utilizando la tortura para intimidar, acosar y humillar a las
detenidas con el
fin de obtener de ellas dinero o información. La violación bajo
custodia es una
práctica generalizada.
Amnistía Internacional ha declarado: «Las recomendaciones
formuladas por
Amnistía Internacional pueden ser puestas perfectamente en
práctica por el
gobierno de Pakistán, y no requieren una enorme inversión de
recursos. Lo que
requieren es voluntad política y la determinación de que la
violencia contra las
mujeres es inaceptable y no puede continuar».
«No obstante, los abusos subyacentes sufridos por las mujeres son
una
discriminación perpetuada por la sociedad en su conjunto. A este
respecto, todo
el mundo tiene un papel que desempeñar: el gobierno, los partidos
políticos, los
grupos religiosos, todos los elementos de la sociedad civil y los
individuos.
Todo el mundo tiene la responsabilidad de comprometerse para
conseguir la
igualdad de todos los seres humanos, independientemente de su
género.»
Informe para los medios de comunicación:
http://www.web.amnesty.org/ai.nsf/index/asa330102002
Los homicidios por motivos de honor los cometen hombres que
consideran que sus
esposas, hijas o hermanas han contravenido de alguna manera normas
relativas al
comportamiento de las mujeres que desacreditan y perjudican el
«honor» del
varón. En muchos casos, los motivos para considerar que se ha
cometido esa
infracción del honor son endebles y se limitan a la mera sospecha
de que una
mujer ha sido infiel. También se sabe de hombres que se han
sentido avergonzados
porque «sus» mujeres han pedido el divorcio o han sido víctimas de
violación.
CONEXIONES EN ACCIÓN
Comisión Internacional de Derechos Humanos de Gays y Lesbianas
(IGLHRC)
¡ALERTA EN ACCIÓN!
INDIA:
¡BASTA DE VIOLENCIA POLICIAL CONTRA HIJRAS Y KOTHIS EN BANGALORE!
* DERECHO A NO SER DISCRIMINADA/O
* DERECHO A NO SER TORTURADA/O NI SOMETIDA/O A TRATO CRUEL O
INHUMANO
* DERECHO A NO SER ARRESTADA/O EN FORMA ARBITRARIA
* DERECHO A LA LIBERTAD DE CIRCULACIÓN
* DERECHO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
* DERECHO A LA LIBERTAD DE ASOCIACIÓN
* DERECHOS DE LOS DEFENSORES Y DEFENSORAS DE LOS
DERECHOS HUMANOS
RESUMEN
Un patrón de presunto acoso y abuso policial contra las
comunidades hijra y kothi en
Bangalore, que se ha manifestado recientemente, preocupa a
activistas por los derechos de
las minorías sexuales en esa ciudad.
Las hijras son comunidades de personas transgénero y personas en
condiciones de
intersexualidad - en su mayoría hombres que se han castrado -
presentes en todo el sur de
Asia. Los kothis son hombres que tienen sexo con hombres y que se
definen a sí mismos
como femeninos en las relaciones sexuales.
El 31 de marzo de 2002, la policía de Bangalore, India, habría
prohibido el acceso de
activistas de los derechos humanos y otras personas de la
comunidad al centro de recursos
que se ocupa de temas de minorías sexuales en esa ciudad, Sangama,
por permitir que
hijras y kothis se reunieran en sus oficinas. Dos semanas antes,
agentes de la policía
entraron a las oficinas de Sangama e informaron a las y los
empleados que no podían
permitir que las hijras se reunieran allí - recalcando que sólo
podían hacerlo "fuera de
la ciudad de Bangalore".
Los y las activistas informan de otros incidentes de abuso
policial, tales
como arrestos arbitrarios y tortura de personas detenidas.
ACCIÓN
La Comisión Internacional de los Derechos Humanos para Gays y
Lesbianas (IGLHRC) y
Sangama condenan el patrón denunciado de restricción, acoso,
intimidación, y tortura
policial en Bangalore dirigido contra hijras y kothis.
Escriba ya a las autoridades estaduales y nacionales para exigir
que se detengan de
inmediato el abuso y el acoso policial contra esas comunidades,
así como contra quienes
defienden los derechos de las minorías sexuales en Bangalore.
Solicite una investigación
inmediata, exhaustiva y objetiva de los abusos previos y actuales
contra esas
comunidades. Pida la implementación de cursos de sensibilización
para los agentes de
policía de Bangalore con el fin de desalentar su discriminación
contra cualquier grupo,
entre ellos las
minorías sexuales.
Por favor escriba a:
Primer Ministro, Karnataka
Correo electrónico:
cm@kar.nic.in
Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, India
Correo electrónico:
chairnhrc@nic.in
Por favor envíe copias de la correspondencia a Sangama
Correo electrónico:
sangama@vsnl.net
CARTA MODELO
Estimado señor:
Estoy/estamos profundamente preocupado/s al enterarme/nos de actos
de violencia policial
contra kothis y hijras en la ciudad de Bangalore, tales como
arrestos arbitrarios y
tortura de personas detenidas. También estoy/estamos
escandalizado/s por el acoso
policial contra
el personal de Sangama, una organización que se ocupa de los
derechos de las minorías
sexuales en esa ciudad y que trabaja con kothis y hijras. Esas
acciones violan los
derechos fundamentales de las minorías sexuales, entre ellos el
derecho a no ser
discriminada/o; a no ser sometida/o a tortura o trato cruel o
inhumano; a no ser
arrestada/o de manera arbitraria; y a la libertad de expresión y
de asociación.
El empeño de la policía de Bangalore en que las hijras sólo puedan
reunirse "fuera de la ciudad de Bangalore" implica con claridad
que se les debe tratar
como parias en su propia ciudad de residencia. Pero la policía o
las autoridades locales
no tienen derecho a excluir a
ningún grupo en particular de determinados sectores de la ciudad.
Esa
restricción infringe el derecho fundamental a la libertad de
circulación.
Ser hijra o ser kothi no es un crimen. Un modo particular de
vestimenta o de expresión de
género es una expresión pública, y como tal sujeta a protección.
El derecho a la libertad
de expresión es un derecho humano fundamental, reconocido por el
Pacto Internacional
sobre Derechos Civiles y Políticos, que la India ha ratificado.
Hago/hacemos constar mi/nuestra enérgica protesta contra ese
comportamiento homofóbico /
transgénerofóbico del personal policial y exijo/gimos que cesen el
acoso y abuso
policiales contra hijras y kothis, así como contra quienes
defienden los derechos de las
minorías sexuales en Bangalore. También solicito/amos una
investigación inmediata,
exhaustiva y objetiva de los abusos pasados y actuales contra esas
comunidades por parte
de la policía.
La policía debe proteger y servir a la ciudadanía, no abusar de
ella. La policía de
Bangalore debe recibir capacitación tanto en derechos humanos como
en diversidad humana
para desalentar la discriminación por parte de ella contra
cualquier grupo, incluyendo
las minorías sexuales. Lo exhorto/amos a invitar a organizaciones
locales como "Sangama"
para que ayuden a capacitar a la policía en esos
temas.
Atentamente,
ANTECEDENTES
Sangama, un centro de recursos en Bangalore, provee un espacio
para
la concientización con respecto a temas de derechos humanos y
salud
sexual, así como servicios de consejería, dirigidos sobre todo
personas pertenecientee a
minorías sexuales que además disponen de bajos recursos y que no
hablan inglés. Como
parte de ese trabajo, las minorías sexuales - en particular
personas kothis, hijras, y
hombres homosexuales y bisexuales - se reúnen cada domingo en la
oficina de Sangama.
También asisten en forma regular representantes de organizaciones
que trabajan en
derechos humanos, acción social, y temas de mujeres.
El 17 de marzo de 2002, siete policías de la comisaría de la Calle
Comercial de Bangalore
entraron en la oficina de Sangama para inspeccionar el local.
Mientras señalaban que la
organización está "efectuando un buen trabajo", habrían indicado
que no se podía permitir
que las hijras se reunieran en la oficina de Sangama. Los policías
también insistieron en
que las hijras sólo podían reunirse "fuera de la ciudad de
Bangalore".
Representantes de Peoples' Union for Civil Liberties - Karnataka
(Unión del Pueblo por
las Libertades Civiles - Karnataka, una organización de derechos
humanos), Vimochana y
Manasa (organizaciones de mujeres), y Sangama se reunieron con el
Vicejefe de Policía de
Bangalore. Haciéndose
cargo de la situación en forma inmediata, el Vicejefe llamó a la
comisaría local y ordenó
que los agentes detuvieran el acoso contra Sangama.
Sin embargo, el 31 de marzo de 2002, los policías prohibieron la
entrada a la oficina de
Sangama a diversas personas, entre ellas activistas de los
derechos humanos y miembros de las comunidades hijra y kothi. En
un comienzo también
prohibieron la entrada a los y las empleados/as de la
organización. Arvind Narrain, un
abogado del Alternative Law Forum (Foro de Derecho Alternativo), y
Elavarthi Manohar, un
activista de Sangama, se reunieron con el Inspector del Círculo,
M. S. Hussein, para
pedir una explicación. El señor Hussein sólo dijo que a los hijras
no se les iba a
permitir reunirse en el local de la oficina de Sangama, y que sólo
podrían reunirse
"fuera de la ciudad de Bangalore". Se rehusó a contestar cualquier
pregunta acerca de la
legalidad de esa acción, y dijo que esas protestas debían
dirigirse a funcionarios
superiores suyos.
Los y las activistas de Sangama relacionan esos sucesos con un
patrón más amplio de
brutalidad policial y de intimidación dirigido contra toda la
comunidad hijra y kothi de
la ciudad. Sólo durante la semana pasada, se recibieron informes
de que seis kothis
habrían sido arrestados en la comisaría del Parque Cubbon bajo
falsas acusaciones, y
severamente castigados durante su detención. Por otro lado, un
informe fáctico reciente,
escrito por las organizaciones de derechos humanos Unión del
Pueblo por las Libertades
Civiles - Karnataka y People's Democratic Union (Unión Democrática
del Pueblo), el grupo
de mujeres Vimochana, y DISC, un grupo que trabaja por los
derechos de los y las
trabajadores/as del vestido y trabajadores/as del sexo pone en
evidencia varios ejemplos
de abuso supuestamente cometido por la policía contra las
comunidades hijra y kothi -
tales como la extorsión, abuso físico y verbal, intimidación,
detención ilegal, y la
revelación de la condición de las personas abusadas a sus
familias. Con los antecedentes
de esa investigación, no es sorprendente que los policías tomaran
a Sangama como blanco
para su hostigamiento
El 2 de abril de 2002, Unión del Pueblo por las Libertades Civiles
-
Karnataka y la South India Cell for Human Rights Education and
Monitoring (Célula del sur
de India para la Educación y el Monitoreo en Derechos Humanos)
dieron una conferencia de
prensa en el Club de Prensa de Bangalore, que se centró en las
actitudes y acciones
homofóbicas y transfóbicas de la policía de esa ciudad. Al día
siguiente, una coalición
de grupos activistas se reunió para discutir esos ataques y
desarrollar una estrategia
común contra la brutalidad policial.
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