REDES DE MUJERES, VIOLENCIA Y TERRORISMO ISLAMISTA
por Montserrat Boix*
Europa y Estados Unidos parecen por fin decididos a combatir el
terrorismo islamista y poner freno a unas redes a las que
durante años han dado cobertura. Desde las redes feministas y la
militancia por la lucha
de los derechos humanos de las mujeres conocemos bien la
situación que desde hace una década venimos denunciando las
agresiones de estos grupos radicales integristas contra
numerosas mujeres en los diferentes países musulmanes
(Afganistán, Sudán, Argelia, Arabia Saudí, Pakistán) a las que
han agredido salvajemente y en numerosas ocasiones han dado
muerte.
Occidente había hecho hasta ahora oídos sordos a estas
denuncias. Han tenido que morir miles de personas en el corazón
de la civilización occidental (Nueva York) para que la comunidad
internacional reaccione y se plantee poner fin a las situaciones
de privilegio de las que han gozado y todavía gozan numerosos
líderes integristas.
Desde hace más de cuatro años la organización internacional
WLUML (Mujeres Viviendo Bajo Leyes Musulmanas) está denunciando
la presencia y en alguna época incluso la protección occidental
de individuos como Anuar Haddam, primero miembro del FIS y
posteriormente del GIA argelino -grupo que en estos momentos se
está investigando por sus conexiones con Ben Laden y responsable
de numerosos atentados en Argelia- que hoy en día está
tramitando su petición de asilo en Estados Unidos.
Fue en 1993 tras el primer atentado de las Torres Gemelas cuando
por primera vez Estados Unidos empezó a temer que el "monstruo"
que en los años 80 estaba alimentando -a través de Pakistán en
las luchas fratricidas afganas- empezara a volverse en contra de
manera incontrolada. Estados Unidos reaccionó recortando
financiación y movilidad a
numerosos grupos que articulaban la Internacional Islamista pero
no actuó de manera contundente quizás con la esperanza de vencer
el pulso e intentar continuar manipulando movimientos que
resultaron en su momento tan "útiles" en sus acciones sobre el
terreno.
Francia tuvo que sufrir a finales del 1994 el secuestro de uno
de sus aviones en Argel y posteriormente ser víctima de una ola
de atentados en el Metro de París (julio de 1995) para valorar y
calibrar la amenaza real de mantener en su territorio tales
redes. Hasta entonces les había resultado también rentable. De
hecho Francia mantenía
excelentes relaciones con el régimen de Sudan a pesar de que
-está documentado- que fue en este país donde en 1990 se celebró
la primera reunión de la Internacional Islamista y que Sudán ha
sido en esta última década uno de los puntos de referencia
claves para el entrenamiento de los grupos terroristas islámicos
y uno de los últimos países antes de Afganistán que dio
cobertura a Ben Laden y su entorno.
Pero Sudán pagó bien a Francia su ambigüedad y tolerancia con el
movimiento islamista radical permitiendo que en agosto de 1994
los servicios dieran caza en su territorio a "Carlos" uno de los
terroristas históricos más buscados, en estos momentos en las
cárceles francesas. La detención de "Carlos" se considera uno de
los mayores éxitos
de los servicios franceses de los últimos años... parece que a
nadie preocupa el precio que se pagó por ello.
Y fue precisamente Francia después de los atentados 95 quien
llamó la atención de los españoles sobre el movimiento de
radicales islámicos en la península. Hasta tal momento España
consideraba que las redes islamistas no resultaban excesivamente
peligrosas puesto que sólo usaban el territorio español "de
paso" y no como base. Francia tuvo que recordar entonces el
problema del gobierno español con ETA. Francia estaría dispuesta
a controlar el terrorismo etarra en su territorio si España
controlaba las redes de radicales islámicas en el suyo.
Podría seguir con numerosos ejemplos de hipocresía en política
internacional en la que se ha usado estas redes que por fin
parece que serán duramente perseguidas como moneda de cambio.
Los servicios de seguridad israelíes alimentaron durante años a
los radicales de Hamas porque consideraban que "el verdadero
enemigo" era la OLP y Arafat... un panorama que queda ya muy
lejos del actual. Europa y Estados Unidos eran ambiguas y
tolerantes con el movimiento radical islámico de Argelia para
presionar al gobierno de Argel.
Gran Bretaña es en la actualidad el centro neurálgico europeo de
las redes islamistas donde pakistaníes y saudíes han establecido
las sedes de sus principales medios de comunicación (prensa,
radio y televisión). En este país y Alemania se han cobijado
muchos de los expulsados de Francia y Bélgica en los últimos
tiempos.
¿Y que decir de Arabia Saudí responsable directa de la
financiación de numerosos grupos islámicos que con la cobertura
de ofrecer una supuesta ayuda humanitaria a los países
musulmanes más pobres han trabajado estas últimas décadas para
reforzar los movimientos integristas islámicos más
recalcitrantes del mundo? ¿Es casualidad que Arabia Saudí y
Pakistán sean dos de los tres únicos valedores que hasta ayer
tenían los taliban en política internacional?
Numerosos documentos elaborados por grupos internacionales de
mujeres dan testimonio de las denuncias de todo ello en los
últimos años. Denuncias que no sólo cayeron en oídos sordos sino
que intentaron ser acalladas con presiones y amenazas.
Los gobiernos occidentales son los primeros responsables de la
creación de los grandes y pequeños monstruos que en estos
momentos se intenta combatir. A occidente le ha importado poco
que los talibanes atentaran contra los derechos de las mujeres
afganas, las agredieran e incluso las asesinaran, ha mirado
hacia otro lado mientras en Argelia los grupos radicales
islámicos han secuestrado, violado, asesinado y descuartizado
decenas de mujeres -las últimas agresiones se produjeron hace
apenas dos meses- que en Bangladesh muchas mujeres tengan que
vivir con la marca del ácido en la cara tras ser vitrioladas por
los integristas.
Y ahora.... ¿Se va a poner punto final por fin a la hipocresía
occidental con medidas contundentes contra el terrorismo de las
redes radicales islámicas? ¿Será compatible con asumir medidas
de justicia? No parece que lo más justo sea el bombardeo de un
pueblo, el afgano, que en los últimos años ha sido la primera
víctima de un régimen al que de manera indirecta se ha tolerado
y se ha dado cobertura . Tiene que haber otra manera de hacer
justicia y quienes tienen sobre la mesa toda la información, lo
saben.
* Montserrat Boix
Periodista - Especialista en mundo árabe y movimientos
islamistas.
Coordinadora de Mujeres en Red
http://www.nodo50.org/mujeresred/ RIMA (Red
informativa de mujeres de Argentina)
23 de septiembre de 2001
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