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25 de Noviembre: Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres 2001

Campaña "Violencia contra las mujeres, un problema de todas y todos"

LLAMADO A LA ACCIÓN 2001

Violencia Sexual:
Reconocerla para prevenirla / Denunciarla para detenerla


La violencia sexual es un fenómeno que afecta a las mujeres y niñas de distintas edades, condiciones de vida y regiones geográficas. Es un fenómeno gravemente extendido y con consecuencias muy serias para las mujeres agredidas, para sus familias y para la comunidad en general. Es urgente, por ello, responder individual y colectivamente al desafío de su prevención y erradicación, y trabajar en la reparación de las mujeres dañadas a través de medidas integrales y humanizadoras.

Sin embargo, y en especial en el caso de la violación sexual, el estigma que frecuentemente recae sobre las víctimas de estos actos ha determinado que las denuncias sigan siendo una mínima parte de los casos reales, de tal forma que no hay estadísticas confiables en la mayor parte de los países. No obstante, día a día, en sus casas o en las calles, las mujeres y las niñas continúan siendo agredidas sexualmente.

También sucede que aunque exista una primera denuncia luego de un atentado sexual, muchas veces las personas se desisten de continuar las acciones legales necesarias, desalentadas por una serie de trabas que encuentran en su camino para exigir justicia plena.

Esto quiere decir que las instituciones que supuestamente deben atender estas quejas proporcionando acogida, orientación y servicios ­sector salud, judicial y policial-, en realidad no lo hacen o lo hacen mal. En muchos países, por ejemplo, informar de un ataque sexual puede ser para la mujer o la niña casi tan traumático como la experiencia de haber sido violada. No obstante, y a pesar de esta desinformación que rodea a la violencia sexual, existen estudios que nos dan una visión aproximada de esta realidad.

En 1997, la Organización Mundial de la Salud, OMS, aun reconociendo las dificultades técnicas de recopilar información confiable en este tema, estimó que: en todo el mundo una de cada cinco mujeres se ha visto forzada a practicar el sexo contra su voluntad en algún momento de su vida.

La violencia sexual contra niñas y niños es incluso más difícil de cuantificar, al igual que en la población adolescente, en la medida que gran parte de los delitos ocurre al interior de los hogares y en una abrumadora mayoría los perpetradores son miembros de la familia o conocidos cercanos. En este sentido, una publicación reciente de Ipas (Jóvenes en Riesgo. Los/as adolescentes y la salud sexual, 2001) señala que: independientemente de la región geográfica o de la cultura, se estima que entre el 40 y el 60% de los casos de abuso sexual ocurre en mujeres menores de 16 años de edad. Y agrega que: estudios realizados en 18 países reportan una historia de abuso sexual ­desde acoso hasta violación e incesto- en un 7-34% de las niñas, y en un 3-29% de los niños.


De múltiples caras y efectos

Pero la violencia sexual no es sólo la violación. En el hecho asume distintas formas, desde los abusos y tocamientos indeseados hasta la violación sexual e incesto, incluyendo la violación conyugal; desde el acoso u hostigamiento sexual (que potencialmente puede dar lugar a una violación), hasta la explotación sexual y tráfico de mujeres, niñas y niños; desde mutilaciones genitales hasta esclavitud sexual; desde violaciones masivas y torturas sexuales en tiempos de guerra hasta violaciones a mujeres y niñas refugiadas y desplazadas.

Las expresiones son tan múltiples como serios son sus efectos en la salud de las víctimas. Efectivamente, las consecuencias son de tal magnitud que pueden perdurar varios años, y se refieren a: lesiones leves y graves (incluso con resultado de muerte), contagio de infecciones de transmisión sexual como es el caso del VIH/SIDA, sífilis, gonorrea, clamidia, virus papiloma humano (vinculado al desarrollo de cáncer cérvico-uterino, etc.), dolores pélvicos y problemas ginecológicos diversos, embarazos no deseados (que pueden terminar en abortos clandestinos e inseguros) o abortos forzados, secuelas graves en la salud mental tales como síndrome de estrés post-traumático, depresión, insomnio, sentimientos de humillación y autoculpabilización, desórdenes alimenticios, adicciones y comportamientos autodestructivos (alcoholismo, consumo de drogas, etc.), dificultades en la vida sexual futura, mayor frecuencia de suicidios, etc., dificultad para protegerse de posteriores abusos, en especial cuando la violencia sexual sucede tempranamente en la vida, pues las mujeres tienden a aceptar la victimización como parte de ser mujer, etc.

Y aunque potencialmente cualquier mujer puede ser objeto de una experiencia de este tipo, hay ciertas situaciones que aumentan la vulnerabilidad, como es el caso de las adolescentes y las niñas, las mujeres migrantes y desplazadas, las pertenecientes a minorías sexuales, las trabajadoras sexuales, en general aquellas que están en posiciones subordinadas en el trabajo, mujeres que dependen económicamente de su pareja y tienen varios hijos/as, etc.

Por todo esto, el Llamado a la Acción que la Red de Salud está impulsando enfatiza que la violencia sexual es: Un problema social y de salud pública que requiere respuestas prontas, integrales y efectivas a nivel de la comunidad. Un tema de derechos humanos fundamentales que están siendo violentados a partir de la situación de inequidad y desigualdad que afecta a las mujeres en nuestras sociedades, condición que debe ser enfrentada. Un acto que quebranta la integridad corporal de las mujeres y niñas. Por lo tanto, en su reparación deben tener acceso inmediato y sin restricciones a la prevención de embarazos no deseados resultantes de violaciones, y de contagio de ITS/VIH.

Líneas de acción

Tomando en cuenta que la problemática de la violencia sexual está rodeada de mitos y tabúes que no contribuyen a su enfrentamiento desde una perspectiva integral, incluso desde los sectores que más directamente se vinculan con la atención a las personas agredidas, es importante que las organizaciones comprometidas en la campaña realicen algunas de las siguientes líneas de trabajo que sugerimos a continuación:

l A través de talleres, foros, conversatorios, etc., develar las distintas formas en que se expresa la violencia sexual, y cuáles son sus efectos en la vida y salud de las personas agredidas, desvirtuando todos los mitos y prejuicios que existen acerca de ella. Incorporar a estos espacios a mujeres y adolescentes, hombres, personal de salud, etc.

l Identificar cuáles derechos humanos se ven afectados por la violencia sexual y compartir esta información con grupos vulnerables a situaciones de abuso, por ejemplo, estudiantes, adolescentes, niñas/os, etc.

l Incentivar la necesidad de la denuncia como único medio para detener estos actos y castigar a los agresores. Trabajar especialmente a nivel de las comunidades, en la medida que muchos abusos sexuales contra adolescentes y menores suceden en las propias familias, y los agresores son familiares, conocidos cercanos, novios, etc.

l Implementar grupos de acogida para mujeres que deseen testimoniar sobre sus experiencias de violencia.

l Realizar un activo cabildeo con legisladores/as y profesionales de salud para lograr modificaciones legales que permitan el aborto impune en casos de violación, así como también el acceso inmediato a anticoncepción de emergencia para prevención de embarazos y acceso a terapias contra el contagio del VIH, lo que debería formar parte de un protocolo de atención a víctimas de violencia sexual.

l Trabajar con el sector salud, judicial y policial para que acojan con sensibilidad y preocupación las quejas de las mujeres y niñas/os que han sido agredidas/os.

Objetivos a cumplir

l Para enfrentar la problemática de la violencia sexual, que no es ajena a ninguno de nuestros países en la región, la Campaña coordinada por la Red de Salud persigue los siguientes objetivos:

l Propiciar en las mujeres, adolescentes, niñas, niños y población en general, una comprensión de la violencia sexual ­en sus distintas expresiones- como un atentado a los derechos humanos de las personas, y como una agresión a su integridad corporal.

l Favorecer la prevención de estos delitos entregándoles herramientas a mujeres, adolescentes, niñas y niños para que activamente identifiquen y rechacen cualquier conducta que atente contra sus derechos e integridad corporal.

l Impulsar la toma de conciencia en cuanto a la necesidad de denunciar la violencia sexual, como único camino para que se castigue a los agresores.

l Exigir el concurso de los gobiernos y de todos los sectores involucrados para trabajar en la prevención, sanción y erradicación de este fenómeno.


Mayores informaciones:
Coordinación Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe
Tel. (56-2) 223-7077 / Fax: (56-2) 223-1066
Correo-e: rsmlac@mail.bellsouth.cl
http://www.reddesalud.web.cl/25denov01.html


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