El aborto en la práctica médica
por Leticia Brando
Profesionales de ambos sexos, especializados en ginecología, que trabajan paralelamente en Salud Pública y en el sector privado, accedieron a dialogar con La República de las Mujeres sobre sus respectivas experiencias, incluyendo opinión personal acerca de la desincriminalización del aborto. Los llamaremos doctor C.A. y doctora M.C., preservando sus identidades para no comprometerlos legal y laboralmente.
Doctora M.C.: "La ilegalidad no está evitando nada"
"Quedé embarazada siendo soltera. No me planteé hacerme un aborto porque sentí mucho apoyo de parte de mi pareja y de mi familia. Si no lo hubiera sentido, no sé. Sabía cómo cuidarme, estaba en tercer año de Medicina. No pasa tanto por el saber ni por el acceder, porque a nosotros nos regalan los
anticonceptivos", confiesa la doctora M.C.
Ella estuvo cerca de una situación de aborto: "Yo no lo hice. Pero en mi familia tuve un caso y recomendé una clínica, porque realmente en ese momento no conocía a ningún médico. Ahora sí conozco a uno, bueno... Todo Montevideo, todo Uruguay sabe que los
hace".
– Siendo mujer, madre y ginecóloga ¿cómo te posicionás en el tema del aborto?
– Primero te voy a hablar como médica. La penalización del aborto genera una discriminación terrible con respecto a las mujeres pobres. Se hacen abortos en malas condiciones, recurren a la farmacia o a alguna conocida, toman yuyos o se intoxican, usan agujas o sondas o algún otro cuerpo extraño. Algunas van a la frontera y "le pinchan el huevo", como dicen ellas. Demoran en consultar, porque les dicen que esperen a sangrar y cuando esté bien avanzado el aborto consulten. A veces vienen a Salud Pública con fiebre altísima, pierden los ovarios, el útero, o lo que es peor: la vida. Esos cuadros nunca los ves en una mutualista.
Hoy asistimos a una chica a la que le habían dado una pastilla para introducirse en la vagina, que provoca contracciones. Empezó a sangrar y vino llorando angustiada. Está embarazada de dos meses, no quiere tenerlo, no es del novio, es de otro que la abandonó. Tiene pocos recursos, demasiado que se pudo comprar esas pastillas. Esa situación, donde vos sabés que va a hacer lo imposible para abortar, me da mucho miedo. Como médico no estás haciendo prevención de nada. No le podés dar una solución, te sentís muy hipócrita. La asustás porque le decís: "ojo con lo que hacés, tené cuidado, no te vayas a complicar". Al final capaz que tiene un hijo que no quiere y es una desgraciada toda su vida. Por otro lado, si le decís: "tiene que ir a una clínica", no la puede pagar.
Hoy se le hizo una ecografía, estaba todo bien, se puso a llorar, se angustió, la consolamos, la dejamos internada para que pudiera estar tranquila y en un ambiente lejos de la presión de su familia, mañana se le da el alta.
– ¿Has recibido pedidos de pacientes para que les hagas un aborto?
– Varios. Nunca hice un aborto por la ilegalidad, pero no tendría inconveniente en otro caso. En la mutualista atiendo a embarazadas jóvenes, pero no asisto en complicaciones de abortos infectados.
En un ateneo se ha planteado el caso de una paciente con HIV. Al final se acordó la realización del aborto. Hubo que hacer una microcesárea: el embarazo era de cuatro meses.
– ¿La desincriminalización del aborto mejoraría las cosas?
– Me molesta mucho la gente que dice que las mujeres son tontas y que con la legalización van a utilizar el aborto como método anticonceptivo. Eso es desmerecer la inteligencia de la mujer. Porque por mejores condiciones que tengas, siempre hay un riesgo en una anestesia general, un riesgo de infectarse, de morirse. No me digas que una mujer va a preferir hacerse un aborto a tomar un anticonceptivo o ponerse un DIU. Se hace un aborto porque quedó embarazada sin quererlo.
– La falta de educación sexual parece ser una de las causas de los embarazos no deseados.
– Una de las condiciones es culpa de la sociedad, que no le brinda la posibilidad de acceder a un método anticonceptivo o a una mínima educación sexual, que en este país no existe. Hay quienes piensan que si hay educación sexual empezaríamos a tener relaciones sexuales muy precozmente y vamos a ser más promiscuas. Lo que nuevamente vuelve a ser una agresión a la inteligencia de la mujer.
El porcentaje de embarazo adolescente en nuestro país es altísimo. En Salud Pública de cada 100 embarazos, 21 son de adolescentes, menores de diecinueve. En la salud privada, el 4% son embarazadas adolescentes. Ahí hay educación sexual en la casa, en la escuela o en el liceo. Tienen acceso a métodos anticonceptivos y posibilidad en última instancia de hacerse un aborto.
Los anticonceptivos son carísimos. En una sociedad médica privada atiendo a una paciente colombiana hace dos meses que está acá y me dice: "Doctora, no me puedo comprar anticonceptivos; en Colombia salían 20 pesos y acá 150 pesos".
En Uruguay el aborto es ilegal, pero la gente se hace más abortos que los partos que tenemos. Es bien claro que la gente hace lo que quiere hacer. Además está demostrado que en los países donde el aborto es ilegal no aumentaron los abortos.
– ¿Ves posible que se modifique la ley actual?
– Yo creo que sí. Aunque hablé con médicos y no muchos están de acuerdo. Sé que es un tema escabroso y complicado, porque lo podés ver desde muchas aristas.
La gente que entiende que cometés un crimen, tanto como mujer o como médico, tendría que ver las cosas que podés prevenir. En definitiva con esa actitud de ilegalidad no estás evitando nada, porque se siguen haciendo abortos.
Lo ponen como que es lo mismo que vos tengas a tu hijo y después lo mates. No es lo mismo. No matás a tus hijos después que nacen. Pero podés decidir no tener un hijo que vino cuando vos no lo deseabas tener. Entiendo y respeto la posición de la gente que está contra el aborto, pero se olvidan y no quieren ver que acá se nos mueren jóvenes y no tan jóvenes por hacerse abortos en malas condiciones.
Creo que vida también es calidad de vida. Traer un hijo al mundo para que se muera de hambre, no es vida.
Doctor A.C.: "A mis pacientes les digo de frente dónde es la clínica"
"En la Facultad de Medicina hay una materia, que se llama Medicina Legal, donde se enseña que el aborto es ilegal, que si lo practicás vas preso. Hay dos razones por las cuales el aborto puede ser protegido por ley: por probable enfermedad materna y por violación (N. de R.: a estas eximentes se suman la de honor y angustia económica, que contemplan los incisos
I y IV del artículo 328 del Código Penal). A mí no me llegó ningún caso. Sé de un caso, que lo denunciaron a las autoridades, y entre que fue resuelto el asunto el embarazo alcanzó los cinco
meses", confiesa el doctor C.A.
– Desde su experiencia como médico ginecólogo, ¿cuál es la realidad del aborto en Uruguay?
– Tiene que ver con la libertad que tienen las mujeres. Están aquellas que tienen un acceso fácil a una clínica y abortan sin ningún inconveniente, pagando una equis suma de dólares. Y está la otra población, la que no tiene recursos económicos y se lo hace en condiciones totalmente antihigiénicas.
– ¿La mayor cantidad de abortos mal realizados son los que se practican las mujeres pobres?
– Sí, porque no tienen posibilidad de un legrado completo, que es cuando se expulsa absolutamente todo el contenido del útero. Es incompleto cuando quedan restos, por ejemplo se expulsa el embrión y queda placenta.
El asunto es ver qué pasa con las mujeres de bajos recursos, que por lo general llegan a las emergencias, a veces infectadas, haciendo temperatura, con mal olor de las secreciones vaginales. Hay que cubrirlas primero con antibióticos para después legrarlas en buenas condiciones. Si sangran mucho, se hace inmediatamente.
– ¿Los médicos de la salud pública y privada conocen las clínicas clandestinas?
– Tú me estás haciendo un reportaje a mí y no sabés si hago abortos y puedo tener mi propia clínica. No sabemos cuántas hay, porque una clínica es una casa o un consultorio con anestesista y todo. Tampoco sabemos la cantidad de abortos que se hacen disfrazados a nivel mutual. Si todas las mujeres tuvieran acceso a clínicas de buen nivel, de total seguridad, uno se queda más tranquilo.
– ¿Usted está de acuerdo con la desincriminalización del aborto?
– Se tendría que legalizar como cualquier otra práctica. Aquella mujer que decide, está decidiendo por ella. Los médicos no somos quienes para decidir por nadie. Alguien que venga por un conflicto o porque quedó embarazada, está decidiendo por ella. Nosotros somos nada más que agentes de la salud para solucionar problemas. Si estar embarazada es un problema para la mujer, para la pareja, la familia, o por razones económicas, o porque no quiere tener hijos o no quiere tener más hijos, ella decide.
– ¿A quién le practicaría un aborto?
– No lo haría indiscriminadamente porque uno tiene que apostar a la educación, a que existen métodos contraceptivos en este momento. Pero para que los métodos lleguen a toda la población tendría que haber una campaña de educación. Yo se lo practicaría a toda mujer que intentó cuidarse y quedó embarazada por una fatalidad.
– El creciente número de embarazos adolescentes, los niños abandonados, la delincuencia infantil, son algunos de los hechos que se asocian al embarazo no deseado.
– Todo eso genera violencia, porque la depresión de una familia en extrema pobreza, con cinco a seis hijos, sin dinero para el alimento y la educación, provoca un estrés crónico y propicia el maltrato infantil. ¿No sería mejor que a partir de hoy se sancionara un proyecto de ley donde se habilitara que el aborto puede ser legal en algunas condiciones? No en cualquier caso, porque eso sería como libertinaje.
– Pero ¿cómo se puede hacer la selección de las mujeres que pueden practicarse un aborto?
– Es verdad, porque no se sabe quién se cuidó y quién no se cuidó, quién está educada y quién no, como para determinar que merezca pasar por un aborto. ...
– ¿En algún momento de su práctica profesional tuvo que realizar un aborto, a pedido de una paciente?
– Nunca. Cuando una paciente solicita ayuda a un profesional, uno no se quiere comprometer. Solo por dirigirla a una clínica podés tener problemas legales, porque si vos sabés que hay una mujer que quiere abortar o que abortó, ya ahí tenés que denunciarla. Sin embargo, yo les digo de frente dónde es la clínica y qué número telefónico tiene, porque me parece lo más lógico.
No es una tragedia un aborto. Es mucho menos que sacar un útero, pero puede presentarse una complicación. Si se te complica tenés que internarla en un hospital, y allí entra la ley y un cuestionario policial. De alguna manera arriesgás hasta tu título por el hecho de hacer un favor. Por ayudar a alguien, por benefactor de la humanidad, vas preso.
– ¿La inquietud de realizarse un aborto viene más de la consulta privada o de la consulta pública?
– Se da más en la consulta privada. Justamente por lo que decíamos antes: esas mujeres tienen otra disponibilidad económica como para acceder a un aborto.
Las mujeres de baja condición socioeconómica saben que así no van a poder abortar. Se lo hacen igual, pero preguntan de mujer a mujer, en el barrio siempre hay alguna que se hizo un aborto. Esa gente está condenada a no consultar a los profesionales, y además en las instituciones públicas no se lo van a resolver nunca.
La República de las Mujeres
24-05-2001
Uruguay
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