DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS
Los derechos sexuales y reproductivos se encuentran protegidos por la legislación internacional referente a derechos humanos y otros documentos de las Naciones Unidas; entre los principales instrumentos legales internacionales que los apoyan se tienen los siguientes: Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948); Pacto Internacional de derechos Civiles y Políticos (1976); Pacto de Derechos Económicos y Sociales (1976); Convención Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1981); Convención sobre los Derechos del Niño (1990), declaración y Programa de Acción de la Conferencia Internacional de Derechos Humanos, Viena (1993), Programa de Acción de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo, El Cairo (1994), Programa de Acción de la Conferencia Mundial de la Mujer, Beijin (1995).
La aparición de la infección por VIH y el SIDA condujo a modificaciones importantes en todos los campos humanos. Uno de los cuestionamientos que la infección trajo consigo, hace referencia a los derechos sexuales de las personas. En parte, ellos surgen a raíz de la intolerancia que se presentó ante minorías sexuales tanto por parte de los equipos de salud, como de la sociedad como un todo. Se ha planteado, que tales derechos son:
– Derecho a la vida, derecho fundamental que permite el disfrute de los demás derechos.
– Derecho a la integridad física, psíquica y social.
– Libertad a la finalidad del ejercicio de la sexualidad: recreativa, comunicativa, reproductiva.
– Respeto a las decisiones personales en torno a la preferencia sexual
– Respeto a la opción de la reproducción
– Elección del estado civil
– Libertad de fundar una familia
– Libertad de decidir sobre el número de hijos, el esparcimiento entre ellos y la elección de los métodos anticonceptivos o proconceptivos.
– Al reconocimiento y aceptación de sí mismo, como hombre, como mujer y como ser sexuado.
– A la igualdad de sexo y género.
– Al fortalecimiento de la autoestima, la autovaloración, y la autonomía para lograr la toma de decisiones adecuadas en torno a la sexualidad.
– Expresión y libre ejercicio de la orientación sexual.
– Libertad de elegir compañero(a) sexual.
– Elegir si se tienen o no relaciones sexuales
– A elegir las actividades sexuales según sus preferencias.
– Derecho a recibir información clara, oportuna y científica acerca de la sexualidad.
– A espacios de comunicación familiar para tratar el tema de la sexualidad.
– A la intimidad personal, la vida privada y al buen nombre.
– A disponer de opciones con mínimo riesgo.
– Derecho a disponer de servicios de salud adecuados.
– A recibir un trato justo y respetuoso de las autoridades
– A recibir protección ante la amenaza o la violación de los derechos fundamentales, sexuales y reproductivos.
En resumen, los derechos sexuales y reproductivos garantizan la convivencia y la armonía sexual entre hombres y mujeres, entre adultos y menores, lográndose que la sexualidad y la reproducción se ejerzan con libertad y respetando la dignidad de las personas, permitiéndole al ser humano el disfrute de una sexualidad sana, responsable, segura y con el menor riesgo posible.
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