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MUJER, SEXUALIDAD Y SIDA

M. Bianco, Laura Pagani y María Inés Re.*

Introducción

El hecho de ser hombre o mujer constituye un determinante esencial para la construcción de las representaciones sociales, y las mismas se relacionan a la construcción del género en una estrecha interdependencia. Las representaciones sociales acerca de hombres y mujeres se adquieren a traves de las distintas etapas de socialización, y se expresan a traves de interpretaciones y valoraciones colectivas. 

De esta manera, la sociedad adjudica roles determinados a cada sexo; al hombre se le asigna el mundo de "lo público", la toma de decisiones y de responsable principal del sustento económico; a la mujer se reserva el ámbito de "lo privado", de lo que tiene que ver con el hogar: la reproducción, la educación de los hijos y los quehaceres domésticos. Esta división sexual de las responsabilidades repercute en los vínculos entre hombres y mujeres, y muy especialmente en las relaciones sexuales. La actitud pasiva que en general se espera de las mujeres obstaculiza la expresión de sus deseos y necesidades sexuales, así como el poder de decisión de cómo, cuándo y con quien tener relaciones sexuales.

En los últimos cuatro años, FEIM ha implementado talleres sobre Sexualidad y Prevención del VIH/SIDA, en los que se enfatiza concientizacion sobre estas dificultades asociadas a ser "mujer" u "hombre". Han participado de los mismos personas de ambos sexos, especialmente mujeres de distinta condición socioeconómica media de Capital Federal, Gran Buenos Aires y otras ciudades del país. Las edades de los participantes oscilan entre los 12 y 50 años, ya que se trabajo con adultos y adolescentes. 
En este trabajo se presentan algunos resultados y comentarios de nuestra experiencia. 

Vulnerabilidad de las mujeres 

Inicialmente la evolución de la infección en los países desarrollados orientó a que afectaba sólo a homosexuales varones. Posteriormente se observó también que drogadictos endovenosos y hemofílicos la adquirían. El predominio de la transmisión sanguínea por drogadicción y por las relaciones sexuales hombre/hombre, excluyeron al principio a las mujeres como probables afectadas. Tanto los investigadores como la sociedad en general tendieron a no percibir la vulnerabilidad femenina, incluso ignorando lo que ocurría en Africa. Sin embargo, la infección comenzó a aparecer entre las mujeres. En un primer momento, las investigaciones se centraron en las compañeras sexuales de drogadictos endovenosos y/o usuarias de dichas drogas. Se asocio tambien a las frecuentes transfusiones sanguíneas por causas asociadas a la salud reproductiva (parto y/o puerperio así como el aborto), que presentan las mujeres. El incremento de la infección por vía heterosexual se relacionó con hábitos sexuales "promiscuos", y la prostitución fue la asociación que se difundio. Se consideró y aun hoy se asocia a las prostitutas como las "culpables" de la difusión. Esta estigmatización se traslada con características similares a las mujeres "sin pareja estable", consideradas "peligrosas". 

Con el aumento de la infección por vía heterosexual, los estudiosos comenzaron a investigar la vulnerabilidad para contraer el VIH de las mujeres y caracterizar que mujeres se infectan. Allí surgió que en la gran mayoría son mujeres casadas o con pareja estable, monógamas y que no refieren mas de 1 o 2 compañeros sexuales en su vida. En Argentina, mientras en 1988 la relación hombres/mujeres infectados era de 14 a 1, en 1994 descendió a 3,7. El 47 % de los enfermos varones tienen menos de 30 años, cifra que asciende al 68 % en las mujeres enfermas. Dicho de otra manera, se enferman mas jóvenes y las mujeres entre 15 y 19 años aumentan en los últimos años. La Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires -especialmente el conurbano bonaerense, con el 73 % de los enfermos registrados en la Provincia- son las áreas de mayor incidencia. La principal vía de transmisión es la sexual: 48 %. La transmisión perinatal corresponde al 5 %. Entre los factores de riesgo en los enfermos de 15 y mas años de edad, a partir de 1987 se observa un marcado aumento de la drogadicción endovenosa que afecta tanto a mujeres como hombres. A partir de 1992 el incremento de la vía heterosexual, explica el aumento de la enfermedad en las mujeres. Este aumento da cuenta de la vulnerabilidad de las mujeres a la infección por VIH. En Argentina, como en todos loa países del mundo, dicha vulnerabilidad reconoce causas biológicas y socioculturales, generalmente invisibilizadas por los investigadores.


Sexo Seguro 

En general, los mensajes dirigidos al público ofrecen un número limitado de estrategias de sexo seguro relacionado con la sexualidad y se han apoyado en enfoques individualistas. Las costumbres sexuales forman parte de las normas socioculturales, y no pueden ser alteradas individualmente, es preciso tener en cuenta las realidades que conforman la vida de la mujer y su necesidad de que sus cambios sean aceptados por la sociedad. Tal como parece, actualmente la mayoría de las mujeres aun no cuentan con poder de determinación en cuanto a sus relaciones sexuales. La minoría restante generalmente son consideradas "promiscuas" o "poco femeninas" en el mejor de los casos. El placer sexual femenino todavía está lejos de ser visualizado socialmente independientemente de la función reproductora. 

En los talleres sobre "Sexo Seguro" implementados por FEIM, en una localidad del Gran Buenos Aires, en 1993, se comprobó la falta de habilidad de las mujeres en la negociación del uso de preservativos con sus compañeros. La solicitud del mismo está frecuentemente asociada a las relaciones ocasionales y despierta la desconfianza y el cuestionamiento de sus parejas. El 26 % no se atreve a hablar con sus parejas sobre el temor al embarazo y el mismo porcentaje tampoco lo hace con respecto al VIH. El 58 % no se atreve a solicitar el uso del preservativo: "Si le pidiera a mi marido el uso de forro, seguro que pensaría que estoy saliendo con otro". 

El 59 % no mantiene relaciones sexuales cuando lo desea; el 85 % inició su vida sexual durante su adolescencia y el 63 % tiene conocimientos incompletos acerca del VIH/SIDA. Por ejemplo, tienden a no considerar la vida sexual anterior de sus compañeros, expresan mayor preocupación por las posibles infidelidades: "Yo les digo a mis hijos que salen a bailar y una no sabe con quien, y les sugiero a ellos y a mi marido, que si andan con loquitas usen preservativo". 

En sus expresiones aparece la trilogía mujer-esposa-madre como una unidad: "yo no extraño a mi marido porque estoy con mis hijos"; "los hombres son más del momento, siempre están listos, una está cansada por los hijos". Cuando desde FEIM se trabajó con ellas para quebrar esta fuerte vinculación de las relaciones sexuales con la maternidad, surgieron comentarios que expresaban sus deseos y necesidades: "yo no conocía la palabra orgasmo"; "recién ahora se cuantos agujeros tengo y para que sirven". En nuestra experiencia a traves del trabajo con mujeres de sectores populares y medios acerca del conocimiento sobre quienes tienen mayor riesgo de infección en una relación heterosexual, la gran mayoría respondía: ambos o el hombre. Esto demuestra la falta de percepción general de la propia vulnerabilidad. 

En base a las encuestas aplicadas por FEIM a grupos de adolescentes varones y mujeres de Capital Federal y el interior del país, antes del inicio de los talleres de capacitación, se demostró que generalmente las jóvenes están menos informadas que los varones acerca de las ETS y el VIH/SIDA. Este hecho da cuenta de que los varones hablan más libremente sobre este tema entre sí y/o con sus mayores. Las adolescentes refieren grandes diferencias en la educación general y sexual impartida por sus padres, comparándola a la recibida por sus hermanos mayores o amigos varones. En ellos se promueven las relaciones sexuales tempranas -en localidades del interior del país es muy frecuente la iniciación sexual con prostitutas-mientras que en las mujeres las mismas intentan aplazarse. Los varones en general tienden a vincular al acto sexual solo con su propio placer, mientras que las mujeres esperan ser queridas o amadas. Por otro lado, su temor al embarazo constituye una imposibilidad de la percepción de su vulnerabilidad a la infección por VIH. 

Una característica compartida por varones y mujeres, tanto adolescentes como adultos, es el síndrome de "a mi no me va a pasar". En los jóvenes, debido a la falta de percepción de la vulnerabilidad y su no identificación con los "grupos de riesgo", mientras que en el adulto, además de esta no pertenencia, existe una falsa seguridad asentada en la creencia de que sólo afecta a jóvenes. Por otro lado, la supuesta monogamia y fidelidad de las parejas constituidas es considerada como garantía de la no infección. Cuando se sabe esto no es así. En Brasil y otros países estudios evidencian que la mayoría de las mujeres jóvenes infectadas tuvieron un único compañero y algunas otro anterior. Por otra parte en los adolescentes y jóvenes la estabilidad de la pareja es muy relativa por los frecuentes cambios. En todos los talleres implementados por FEIM, los participantes refieren su dificultad para dialogar con sus parejas acerca de la necesidad de la prevención del VIH. Asimismo, el embarazo en general no se previene con métodos de barrera, a excepción de un pequeño número de adolescentes -en su mayoría varones- que visualizan adecuadamente la función anticonceptiva del preservativo. 

Como resultado de las encuestas aplicadas por FEIM en 1994 a 703 adolescentes escolarizados de varios puntos del país (de 13 a 19 años de edad) se concluyó que la mayoría de estos daban el mismo significado a las palabras: sexualidad, sexo y relaciones sexuales. Algunos definen la sexualidad como la "teoría del sexo" y a las relaciones sexuales como su práctica. Sólo entre el 3 y el 10 % respondió adecuadamente, este porcentaje es mayor entre las mujeres que entre los varones. Pequeñas diferencias se presentaron entre los que viven en Buenos Aires y aquellos que viven en otras ciudades del interior, aunque estos últimos tenían un conocimiento mejor acerca de las ETS, no obstante desconocen sus síntomas, modos de transmisión y medidas de prevención. 

Respecto al VIH/SIDA los adolescentes estudiados poseen conocimientos muy generales, especialmente sobre modos de transmisión y sus efectos biológicos. Entre el 10 y el 30 % sabían que es el SIDA, de 10 al 23 % no contestó y el 10 % dio una respuesta errónea. Los varones mas jóvenes que residen en ciudades del interior del país tienen mejor información que las mujeres. Los adolescentes de más edad tienen mejor información. Solo el 10 % de todos los adolescentes tiene información correcta. Los varones se habían iniciado sexualmente en mayor proporción que las mujeres a su misma edad. Tanto varones como mujeres residentes en ciudades del interior del país tenían una mayor actividad sexual que aquellos que viven en la ciudad de Buenos Aires. Este dato se corresponde con el estudio realizado por el Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación en 1991, por el cual se encuestaron 3712 varones de 18 años de edad de Capital Federal, Conurbano Bonaerense, Ciudad de Córdoba, La Plata, Rosario, Ciudad de Santa Fe y Provincias de Mendoza, Misiones y Río Negro, en donde el un mayor número de los que se iniciaron sexualmente, se concentra en La Plata (83,1 % de los encuestados), y le siguen en orden ciudad de Rosario y Provincia de Río Negro (ambas 81,6 %). Capital Federal y Conurbano tienen un porcentaje de 80 y 80,8 % respectivamente, mientras que las restantes del 69,7 al 73,6 %. Interrogados acerca de los medios para evitar la transmisión del VIH, mas del 80 % de los encuestados en Capital Federal, Conurbano Bonaerense, Córdoba y La Plata respondieron el preservativo. 

A traves de una encuesta aplicada por FEIM previamente al inicio de un taller desarrollado en junio de 1995, con 77 participantes de ambos sexos -adolescentes y adultos- en una localidad de la Provincia de Buenos Aires, se comprobó que solo el 15,1 % de las mujeres tenían conocimiento de la mayor vulnerabilidad femenina a la infección por VIH, y que el 66,7 % de ellas consideraban que varones y mujeres presentan riesgo equivalente en relaciones heterosexuales. En cuanto a la edad de iniciación sexual, el 54,5 % de los varones se había iniciado entre los 13 y 18 años de edad. El 63,6 % de las mujeres lo habían hecho entre los 18 y 27 años. El 86,3 % de las mujeres informaron haber tenido de 1 a 3 compañeros sexuales, mientras el 36,4 % de los varones refirió entre 4 y 9, y el 27,3 % 10 y más. Esto se corresponde con las pautas culturales que aceptan y promueven las parejas múltiples en los hombres. 

El 18,2 % de los varones y el 10,6 % de las mujeres siempre usan preservativos en las relaciones sexuales con su pareja habitual; y el 54,5 % de los varones y el 50,9 % de las mujeres expresan un bajo nivel de aceptación al uso de preservativos. Un estudio realizado por Kornblit y Mendez Diz a una muestra de 395 jóvenes de estratos sociales medios y medios-bajos de entre 14 y 17 años de edad, da cuenta de que el 42 % de estos jóvenes considera que los preservativos disminuyen el placer en las relaciones sexuales, y el 13 % que pueden provocar la pérdida de erección. El 74 % considera que los preservativos deben usarse con parejas estables y casuales; los que responden que deben usarse solo con parejas casuales son en su mayoría varones de 17 años. En este estudio los varones que se han iniciado sexualmente duplican a las mujeres, el 45 % refiere haberlo hecho antes de los 15 años. En cuanto a los métodos anticonceptivos, el 84 % usa preservativos, porcentaje que asciende al 94 % en los varones. Las mujeres usan en mayor proporción pastillas, óvulos y espermicidas. 

Resulta interesante en las encuestas o en los testimonios surgidos durante los talleres de FEIM el dato de que mujeres jóvenes y adolescentes que refieren no haberse iniciado sexualmente, informan haber tenido -o tener actualmente- parejas estables. Esto demuestra el plano secundario en que, por motivos socioculturales, muchas mujeres ubican las relaciones sexuales en la conformación de una pareja. 

Comentario Final 

La familia y los núcleos primarios tienen un papel fundamental en la prevención del VIH, favoreciendo el diálogo, especialmente con adolescentes y niños, para informar acerca de la sexualidad, las relaciones sexuales y los estereotipos de los roles femeninos y masculinos. Es imposible que en la familia, el núcleo de amigos y la comunidad no se realice educación sexual. Esta educación recordemos que tambien se realiza por omisión, situación en la cual no se brinda información y tampoco se favorece el hablar naturalmente de estos temas. Queda asi la conversación que niños y adolescentes realizan entre si, compartiendo ignorancias. La educación formal o sea la escuela, juega un rol decisivo. En este sentido, nuestro país se encuentra en un franco atraso, ya que no se incluye la educación sexual en el curriculum básico de la escuela primaria ni secundaria. Recientemente las autoridades educativas suprimieron los contenidos relativos al "género" de la currícula, asi como todos loa contenidos tendientes a eliminar la educación sexista y discriminatoria de la mujer tradicional. Tambien se eliminaron los contenidos relativos ala sexualidad. 

Mientras tanto la pobreza, la desocupación y la falta de acceso a la salud y educación son factores que retardan y entorpecen las medidas que puedan emprenderse en lo que hace a la prevención en materia de salud, y muy especialmente en lo que se refiere al VIH/SIDA. 

Por otra parte las autoridades nacionales en el área VIH/SIDA no realizan ningún tipo de educación ni información publica, a pesar de que en encuestas realizadas recientemente mas del 80 % de la población reconocía la necesidad de que se efectuaran campañas. Por tanto informar y esclarecer respecto a la vulnerabilidad de las mujeres no se hace ni sistemática ni orgánicamente por parte de las autoridades y responsables de la salud. 


Bibliografía 

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2) Berer, M. "La Mujer y el VIH/SIDA". Reproductive Health Matters y AHRTAG, Londres. Inglaterra 1993. 

3) Bianco, M., González, C., Re, M. I. "Heterosexual behavior and risk perception for HIV/AIDS in argentinian women". Poster presentado en la X Conferencia Internacional de SIDA. Yokohama, Japón. Agosto, 1994. 

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6) Grimberg, M. "Sexualidad y Construcción Social del VIH/SIDA las representaciones médicas. Programa de Antropología y Salud. Instituto de Ciencias Antropológicas. Facultad de Filosofía y Letras. UBA - 1994. 

7) Kornblit, A. y Mendez Diz, A. "Actitudes hacia el uso de preservativos en los jóvenes como predictor de sus conductas sexuales". Trabajo publicado en Revista DESIDAMOS Año 2 Nº 2 Abril/Junio 1994. 

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9) Pagani, L., Re, M. I., Bianco, M. "Sexual Education and HIV/ADIS Prevention of Adolescents". Poster presentado en la X Conferencia Internacional de SIDA. Yokohama, Japón. Agosto, 1994. 

10) Re, M. I., Pagani, L., Bianco, M. "How to transform information in action in HIV/AIDS Prevention". Poster presentado en la X Conferencia Internacional de SIDA. Yokohama, Japón. Agosto 1994. 

11) Reflexión Juvenil Vol. II Nº1 ICAF. Washington, USA 1991. 

12) Richardson, D. "La mujer y el SIDA" Editorial El Manual Moderno, México D.F. 1990. 

13) Usieto R, De Andres R, Cubierta F; "SIDA. Transmisión heterosexual del VIH. Edición Centro de Estudios Sociales aplicados . Sevilla - España 1992. 




* Equipo interdisciplinario de Mujer y SIDA de FEIM. dificulta la prevención del VIH/SIDA y la negociación del sexo seguro. 

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