Una Comisión internacional de la verdad, piden mujeres
tzotziles
A 12 años de la masacre de Acteal
Por Sandra de los Santos Chandomí/corresponsal
Tuxtla Gtz., Chia., 17 agosto 09 (CIMAC)
Frente
a la tumba de sus familiares, María Vásquez y
Elena Pérez, sobrevivientes de la masacre del 22
de diciembre de 1997 pidieron se integre una
Comisión internacional de la verdad que
investigue a fondo el asesinato de 45 indígenas
de Acteal, 21 de los cuales eran mujeres --cuatro
de ellas embarazadas--, así como nueve niñas y
niños, algunos menores de un año de edad.
Elena Pérez Jiménez lleva once años pidiendo
justicia para sus sobrinas, su papá, sus hermanos
y su cuñada, víctimas de la matanza cometida en
Acteal, municipio de Chenalho, Chiapas.
Ella, como varias mujeres de esa comunidad
chiapaneca, no habla español. Tenía 20 años
cuando perdió a siete integrantes de su familia.
Asegura que no hubo ningún enfrentamiento el 22
de diciembre de 1997 en Acteal; lo que hubo,
asevera, fue una masacre, porque nadie de los
asesinados o sobrevivientes estaba armado, los
paramilitares rodearon la comunidad y después
asesinaron a quienes oraban en la ermita. Durante
seis horas estuvieron persiguiendo y disparando a
los habitantes de Acteal. Ella logró escapar.
Dice que fueron como cien los que participaron en
la matanza, identifica a varios por nombre y
apellido, porque vivían en Acteal o en otras
comunidades cercanas, como Los Chorros y La
Esperanza. Algunos de los sobrevivientes
reconocen a los autores materiales de la masacre,
todavía viven en Chenalho, caminan por la
carretera frente a la escultura de la "infamia",
que está en la entrada de Acteal, sin que nadie les diga algo.
Después de la liberación de 20 de quienes fueron
acusados como autores materiales, Elena ya no
cree en la justicia mexicana; recuerda que
durante varios días los sobrevivientes pidieron
una reunión con los magistrados de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y jamás
fueron recibidos. Esa misma Corte fue la que
ordenó la liberación de los responsables de la
masacre por faltas al debido proceso.
Los que fueron liberados, no fue por ser
inocentes dice la indígena, sino por la decisión
de unas cuantas personas. La noticia de que les
darán tierras y apoyo económico a los
excarcelados no le cayó nada bien, pues "premian
a quienes tienen las manos llenas de sangre", dice Elena en
tzotzil.
María Vásquez Gómez tampoco habla español; en su
lengua materna cuenta que los asesinatos en
Chenalho comenzaron antes del 22 de diciembre de 1997.
Desde septiembre, agrega, los indígenas que
simpatizaban con el gobierno en turno los
amedrentaban y les exigían cooperaciones para
comprar armas y combatir a los zapatistas.
"Nosotros decíamos que no éramos zapatistas, pero
que tampoco del gobierno y nos decían que si no
cooperábamos era porque éramos zapatistas y
entonces nos iban a quemar nuestras casas y nos
iban a matar", relata en tzotzil María.
Para ella, las armas con que mataron a sus
familiares fueron proporcionadas por el gobierno,
aunque fueron indígenas del propio municipio
quienes las utilizaron. Dice sentir temor por la
liberación de 20 de los acusados como autores
materiales de la matanza de Acteal. Para ella
tampoco hay dudas: todos los encarcelados son
culpables y hay muchos más que participaron y nunca fueron
detenidos.
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