Perú: El conflicto amazónico y el papel de las mujeres
Por Zoraida Portillo
Publicado en Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y
el
Caribe - SEMlac
15 al 20 de junio de 2009
difundido por RIMA - Red Informativa de Mujeres de Argentina
Las mujeres se han convertido
en
protagonistas de primera línea en el conflicto amazónico que
mantiene
enfrentado al estado peruano con las etnias de la selva de este
país.
La única persona dentro del gabinete de Alan García que ha
tenido el
gesto de renunciar, por estar en desacuerdo con el tratamiento
que el
gobierno viene dando al conflicto, ha sido la Ministra de la
Mujer,
Carmen Vildoso. En contraste, otra mujer, Mercedes Cabanillas,
dirige
el ministerio del Interior desde donde se ordenó el operativo de
desalojo de los nativos en el nororiente peruano, el viernes 5
de
junio, que dejó un saldo oficial de 34 personas hasta el
momento.
(ver: "Perú: Desconcierto impera entre nativos tras masacre").
La Defensoría del Pueblo, entidad que realiza denodados
esfuerzos por
atender los derechos humanos de ambos bandos y averiguar el
número
exacto de víctimas, también está dirigida por una mujer: Beatriz
Merino y, la Fiscalía de la Nación, que debe investigar los
sucesos ya
mencionados, también tiene como jefe a una mujer, Gladys Echaíz.
Por el lado de los nativos, una diminuta mujer de la etnia yine,
Daysi
Zapata, ha asumido la representatividad de la Asociación
Interétnica
de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), debido a que su
presidente, Alberto Pizango, se ha asilado en la embajada de
Nicaragua. Finalmente, quienes tocan puertas y buscan
desesperadamente
información sobre sus familiares desaparecidos durante estos
enfrentamientos son desconsoladas mujeres nativas.
Una renuncia digna
Inmediatamente después de su renuncia, Carmen Vildoso recibió
una
andanada de críticas de parte de voceros del partido gobernante,
del
cual ella no es miembro. Jorge del Castillo, ex primer ministro,
llegó
a calificarla de "cobarde" e "incapaz", poniendo en tela de
juicio su
gestión, lo que de inmediato fue refutado por diversos sectores.
En declaraciones a la prensa, Vildoso aclaró que renunció porque
el
ejecutivo trató los problemas de la amazonía con
'incomprensión', sin
tomar en cuenta las advertencias que el interlocutor de las
etnias
amazónicas, Alberto Pizango, había advertido con anterioridad
sobre la
posibilidad de un enfrentamiento armado, porque los nativos
estaban
dispuestos a defender sus tierras con su vida.
Posteriormente a su renuncia, la periodista Rosa María Palacios,
en su
programa de TV Prensa Libre, reveló que el Instituto Nacional de
Pueblos Andinos y Amazónicos (INDEPA), adscrito al Ministerio de
la
Mujer y mediador natural en el conflicto, estaba dirigido por un
alto
militante del partido gobernante, Miguel de Loayza, quien
utilizaba
esas oficinas para sus asuntos partidarios.
Aunque la ministra dijo desconocer la filiación política de
Loayza, sí
señaló que el INDEPA nunca se pronunció ni sobre los decretos
legislativos causantes del conflicto ni sobre éste. Una de las
primeras acciones de la nueva ministra de la Mujer, Nidia
Vílchez,
quien fue trasladada del Ministerio de Vivienda, ha sido
declarar en
reorganización a INDEPA.
Sin embargo, los observadores no creen que Vílchez vaya más
allá,
puesto que ella es también militante del partido de gobierno.
Ministra del Interior: no fue mi culpa
Por su parte, la Ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, ha
dicho
que no renunciará y ha tenido frases desafortunadas contra
Pizango,
del que dijo debería tener 'cadena perpetua' —lo que según
fuentes de
la AIDISEP habría precipitado su asilo en la embajada de
Nicaragua—, y
contra una congresista de la oposición a la que le preguntó
"¿Qué hace
una vendedora de gas en el Congreso?".
Sin embargo, ha intentado hacer un descargo de su
responsabilidad
sobre los sucesos del viernes 5 de junio. En declaraciones al
diario
La República señaló que el operativo policial de desalojo no fue
ni de
su conocimiento ni del Presidente de la República, sino una
decisión
del comando policial y que ni siquiera conocía al detalle el
informe
de Inteligencia sobre el lugar.
Pero, si con esa entrevista Cabanillas pretendía tomar
distancias del
cruento desalojo, inmediatamente un sector de la prensa y los
analistas le han recordado que los ministros son los
responsables
políticos de los actos que competen a su sector.
En respuesta, Cabanillas ha dicho que quienes la critican
pretenden
desacreditar su probable candidatura presidencial en 2011. Es un
secreto a voces que Cabanillas es una de las mejores opciones
del
partido gobernante para hacerse nuevamente con la presidencia de
la
república, dada no solamente su condición de mujer sino el
ascendiente
del que gozaba entre las mujeres antes de estos sucesos.
Pero, a decir de muchas feministas, con estos actos Cabanillas
no ha
hecho sino revelar lo que ocurre a muchas militantes políticas:
que su
accionar es típicamente masculino y dista bastante de una
perspectiva
de género.
Razones estrictamente humanitarias
Diametralmente opuesto ha sido el comportamiento de la Defensora
del
Pueblo, Beatriz Merino, quien desde el primer momento dispuso el
traslado de defensores a la zona en conflicto, donde la
Defensoría no
tiene oficinas.
"Nunca hubiera querido tener que hablar con los nativos, con los
policías y sus familiares... ha sido una situación muy
dolorosa",
reconoció durante una reunión con los corresponsales extranjeros
en la
que SEMlac estuvo presente. Ella se trasladó a Bagua al día
siguiente
de los sangrientos enfrentamientos.
"Nuestra obligación es prestar apoyo para que se esclarezca la
verdad
de los hechos, la evaluación de lo ocurrido no nos corresponde",
afirmó cuando se le preguntó por la cifra tan baja de nativos
muertos,
cinco, pese a haber más de cien nativos heridos de bala y
denuncias de
muchos desaparecidos. La relación de muertos, heridos y personas
sin
reubicar ha sido colgada en la página web de la Defensoría
(www.defensoria.gob.pe) y se va actualizando conforme se reciben
nuevos informes.
A quien sí corresponde la evaluación de lo ocurrido en Bagua y
otras
localidades de la selva peruana es a la Fiscal de la Nación,
Gladys
Echaíz, quien sin embargo ha preferido guardar un perfil bajo
frente a
los enfrentamientos. Desde que se conocieron las primeras
informaciones, Echaíz fue requerida por medios de prensa
nacionales y
extranjeros, SEMlac entre ellos, pero sin resultado.
Recién el sábado se reunió con representantes de la Asociación
Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), a los
que
garantizó una investigación "con total autonomía y de acuerdo a
ley".
El llanto de las nativas
"Estoy aquí como mujer, con la conciencia limpia para recuperar
los
cadáveres de mis familiares y de mis paisanos, y llevarlos a
enterrar
allá adentro, en su tierra, eso para nosotros es muy
importante...".
Con estas palabras, Nélida Calvo se dirigió a las autoridades de
Bagua, a fin de que le brinden facilidades a ella y a otras
mujeres
wambisa para buscar a sus fallecidos.
Como ella, decenas de mujeres de diferentes etnias han iniciado
un
doloroso peregrinaje ante las defensorías, los hospitales, la
morgue y
las iglesias de las zonas nororientales del país en busca de sus
compañeros. Muchos llevan ausentes de sus comunidades desde el
inicio
del conflicto, el 9 de abril, y no se conoce su paradero.
"Para las mujeres esta es una tarea doblemente difícil. En
primer
lugar porque muchas están llegando por primera vez a los centros
poblados fuera de sus comunidades, no conocen el idioma, tienen
sus
propias costumbres, y en segundo lugar porque para cualquier ser
humano la búsqueda de un familiar desaparecido es algo
desgarrador",
dijo a SEMlac Felipe Buendía, antropólogo que trabaja con
comunidades
awajuns.
El número exacto de víctimas es algo difícil de determinar para
las
autoridades, dirigentes indígenas y periodistas. Los rumores
sobre
fosas comunes han sido desvirtuados uno a uno, sin embargo, más
difícil de probar —o de descartar— son las versiones sobre
nativos
arrojados al río por la policía.
"Si un cuerpo es arrojado a un río de la selva, las
probabilidades de
que su cuerpo aparezca son remotas porque existen muchos
animales que
darían fácil cuenta de él, como las pirañas, los caimanes, etc.
a lo
que se añade que el cuerpo puede ser varado en la inmensidad de
la
selva", dijo a SEMlac Lucero Schmidt, enfermera oriunda de San
Martín,
departamento de la selva peruana.
Por su parte, Cecilia Vignolo, defensora adjunta de Derechos
Humanos
de la Defensoría, confirmó que los rumores de nativos tirados al
río o
incluso quemados es una constante en el relato de los nativos,
"pero
lo cierto es que hasta ahora no hemos podido probar un solo
caso",
dijo a SEMlac. Y la Defensoría trabaja solo sobre hechos
concretos.
Diez días después de la masacre de Bagua, los pronósticos no son
buenos. La semana comienza con un paro de las etnias de la selva
central (yaneshas y asháninkas, principalmente) que ya han
bloqueado
algunas carreteras y cortado el suministro de alimentos y
combustibles
a y desde los Andes centrales.
Nuevamente las protagonistas son mujeres: desde las propias
nativas
—que esta vez están decididas a acompañar a sus esposos y
familiares—,
hasta alcaldesas, como la de Yurimaguas, Juanita Tuesta, que ha
llegado a un acuerdo con los nativos para abrir la carretera en
horarios respetados por ambas partes; o la vice presidenta de
AIDESEP,
Daysi Zapata, de la etnia Yine, madre de 3 hijos y con la
difícil
misión de mantener la vigencia de la mayor organización de los
nativos
amazónicos frente a los intentos gubernamentales de
desacreditarla.
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