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Noticia de las compañeras que están participando en la Assamblea de la OEA

San Pedro Sula - Lectura del documento firmado por la Convención


Buenos días señor Secretario General, Ministros, Ministras, jefas y jefes de delegación de los Estados miembros de la OEA.

La sociedad civil comprometida con los derechos sexuales y derechos reproductivos procuramos hacer presente hoy los mismos, en este espacio, en donde hay estados comprometidos con los derechos humanos y la cultura de la no violencia. Estos derechos son de todas las personas y no de una minoría: son de las mujeres; de las personas que viven con alguna discapacidad; de los hombres y mujeres negras; de las personas indígenas; de las personas heterosexuales y las que eligen vivir su sexualidad de manera diversa. También son derechos de ustedes, los y las representantes de los Estados.

Si bien nos alegra que se trabaje en favor de la cultura de la no violencia, nos preocupa que no se identifiquen ni aborden aquellas problemáticas que son causa de violencia estructural, como: el modelo de desarrollo y la inequitativa distribución de la riqueza, el patriarcado, la misoginia, la xenofobia, el racismo y el odio hacia las personas LGBTI.

Tampoco se enfrentan formas de violencia concretas presentes en nuestros países como los feminicidios, el desplazamiento forzado, las vulneraciones que enfrentan las mujeres en situación de los conflictos armados, la violencia que sufren las personas no-heterosexuales, entre otros.

Nuestros Estados no cuentan con políticas públicas integrales que respeten y garanticen universalmente el ejercicio de los derechos sexuales y derechos reproductivos. Esta omisión genera una violencia directa y constituye una violación a los derechos humanos. Violación que se refleja, por ejemplo, en los altos índices de mortalidad materna en la región, la trata de personas y la explotación sexual, los actos de violencia y discriminación por orientación sexual e identidad de género, los embarazos forzados o no deseados, las muertes por abortos, la falta de educación sexual y la negación de la autonomía reproductiva.

Estas vulneraciones se profundizan con la criminalización de defensores de derechos humanos, en especial aquellas ONG y personas que defienden los DDSS y los DDRR, y con los fundamentalismos de todo tipo, que obstaculizan la promoción e implementación de políticas públicas que garanticen estos derechos.

Los derechos sexuales y los derechos reproductivos son derechos humanos y por lo tanto, los estados deben promover y fortalecer una cultura de paz y no violencia, asegurando el acceso y ejercicio real de estos derechos a través de políticas públicas que garanticen la sexualidad plena, el ejercicio de la autonomía, y el acceso a una educación sexual libre y laica, como condiciones esenciales para vivir plenamente libres de violencia.

Por todo ello, solicitamos a los estados que:

- Refuercen su compromiso con el sistema interamericano de derechos humanos, como garante de la democracia;
- Creen un grupo de trabajo sobre los Derechos sexuales y Derechos Reproductivos que conlleve a la adopción de una Convención; y
- Encomienden a la Comisión Interamericana que aborde la situación de los derechos sexuales y derechos reproductivos como violación de derechos humanos.

Muchas gracias