Argentina:
EL SENADO CONVIRTIÓ EN LEY EL PROYECTO QUE PERMITE EL CASAMIENTO
CIVIL A PAREJAS DEL MISMO SEXO
El derecho a la igualdad llegó al matrimonio Tras más de quince
horas de un debate intenso, los senadores decidieron cambiar el
Código Civil. Lo hicieron por 33 votos a favor y 27 en contra.
Hubo festejos y emoción. La Argentina es el primer país en
América latina que establece esa ampliación en el derecho civil.
RIMA y Ciudad de Mujeres
15 de Junio de 2010
Por Soledad Vallejos
Después de 15 horas de sesión ininterrumpida, después de tres
meses de
discusión en comisión, después de tres años de campaña de la
comunidad
gay-lésbica, el Senado aprobó a las cuatro de la madrugada de
hoy en general
el proyecto de ley que establece la posibilidad de que las
parejas del mismo
sexo puedan casarse en igualdad de condiciones con las parejas
heterosexuales. En la primera votación se rechazó el dictamen de
mayoría de
la comisión, lo que permitió votar la media sanción de
Diputados. Esa
votación registró 33 senadores a favor del matrimonio
igualitario, 27 en
contra y tres abstenciones. Argentina se convirtió así en el
primer país
sudamericano en legalizar los matrimonios homosexuales.
Era como estar sobre un barco mientras la corriente se
embravecía: desde el
arranque, que estuvo en duda hasta que finalmente sucedió a las
13.15, la
sesión fue un vaivén permanente. A los enfrentamientos por
tecnicismos, la
extensísima alocución de Negre de Alonso acerca de sus viajes al
interior y
los chispazos por el video con el que pretendía dar cuenta de
ellos, siguió
el debate sobre el matrimonio igualitario, presión de senadoras
y senadores
favorables al proyecto mediante.
Fue la contraseña para que comenzara otro vaivén: el de contar
una y otra
vez votos comprometidos, hipotéticos y hasta imposibles.
Casi como si se hubiera tratado de un calco de lo sucedido en
casi tres
meses de reuniones de comisión, en el recinto sonaron
básicamente tres tipos
de argumentos: los que defendían la igualdad de derechos como
sustento de la
democracia; los que rechazaban abiertamente la ampliación del
matrimonio
civil y quienes insistían en que plantear la unión civil no
implicaba
discriminar.
La sesión arrancó poco después de la hora estimada, con
predicción de
resultado incierto pero aires optimistas. Así lo habían
asegurado durante la
mañana, en la entrada del Senado, la presidenta y el secretario
de la
Federación Argentina LGBT, María Rachid y Esteban Paulón. Para
enfatizar aún
más el optimismo, contaban con la presencia del militante del
PSOE Pedro
Zerolo, llegado especialmente para vivir en Argentina la ocasión
que ya
había atravesado en España. Ya estaban los vallados sobre la
calle Yrigoyen,
pero también unas cuantas personas resistían el frío en la
plaza, en torno
del escenario.
Puertas adentro, Liliana Teresa Negre de Alonso daba rienda
suelta a un
video de diez minutos cuya edición de inmediato fue duramente
criticada por
senadores como Norma Morandini, Luis Juez, por ser "propaganda y
no
información". (Largamente pasada la medianoche, María Eugenia
Estenssoro
aportó también sus críticas sobre "ese tipo de herramienta
publicitaria".)
"He cumplido con la manda", insistía, a su vez, Negre, quien al
concluir su
argumentación dijo -retomando uno de los tópicos más esgrimidos
por sectores
integristas- estar preocupada por los contenidos que niños y
niñas podían
aprender en materia de educación sexual.
Liliana Fellner apeló, tras ese inicio desconcertante, a que "de
lo que se
habla es del derecho fundamental (que tienen) como personas a la
igualdad",
que es "un derecho consagrado en nuestra Constitución". En medio
del
recinto, Carlos Reutemann dialogaba con Adolfo Rodríguez Saá,
cuando la
jujeña aclaró que las familias diversas son "algo que existe hoy
y va a
seguir existiendo se vote o no la ley de matrimonio
igualitario". La
resistencia a aceptar que proponer otros nombres es discriminar,
que el
matrimonio es civil y que "la ley no te obliga a la
heterosexualidad ni la
homosexualidad" es, dijo poco después Luis Juez, "un tema que
incomoda,
irrita y fastidia".
El proyecto de unión civil dictaminado y luego impugnado concitó
los apoyos
de quienes lo habían firmado en la Comisión de Legislación
General y las
críticas demoledoras de casi todo el resto de la Cámara. "Es una
estrella
amarilla, es estigmatizante. Nos hace recordar demasiado a las
listas nazis.
Hace familias de clase A y familias de clase B. Esto ya lo
vivimos cuando se
legalizó el divorcio", sintetizó Beatriz Rojkes de Alperovich.
A media tarde, luego de que María Jose Bongiorno anunciara,
airada, su
abstención, comenzaban a llegar a los pasillos del Congreso los
sonidos
festivos del escenario montado en la plaza. De a ratos, algunos
bajos hacían
vibrar la pantalla desde la que se seguían las alternativas de
la sesión,
una rutina interrumpida con frecuencia por la llegada de
senadoras y
senadores en tren de amenizar la sesión con declaraciones.
"Estamos discutiendo sobre el modelo de sociedad en el que
queremos vivir",
insistía Daniel Filmus pasada la medianoche, y confesaba su
convicción de
que "todos queremos vivir en una sociedad más democrática, más
igualitaria".
Las frases, con distintas modulaciones habían sido lanzadas en
el recinto ya
a lo largo de la tarde, mientras la banda de sonido de la calle
daba cuenta
del paso del tiempo. A medida que el festival del Inadi llegaba
a su fin el
recinto se vaciaba. En la sala de prensa, una senadora aseguraba
que, tras
el cabildeo incierto por el proyecto de "unión solidaria
familiar", la
votación parecía haberse reencauzado. Una vez más, y por al
menos décima
oportunidad desde el inicio de la sesión, los números habían
cambiado. Una
vez más, sin embargo, la balanza seguía inclinándose en favor de
una nueva
regulación matrimonial para Argentina. "No es un atentado contra
la familia
heterosexual, no veo cuál es la amenaza", replicaba Estenssoro,
tras una
seguidilla de argumentos integristas que, por tramos,
reproducían la
retórica de los jerarcas eclesiásticos.
"Los derechos humanos no se plebiscitan y las objeciones de
conciencia
tienen que ser muy limitadas, no para que los funcionarios se
nieguen a
cumplir con la ley", replicó una vez más Estenssoro cuando Negre
volvió a
defender el proyecto de unión civil que preveía tal mecanismo.
Luego, Rubén
Giustiniani iniciaba su intervención recordando que su voto
sería positivo.
"Es un día histórico", agregó emocionado.
|