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Nota de prensa 15 de diciembre de 2006:
Colectivo de Prostitutas de Inglaterra
Si las prostitutas no están a salvo, ninguna mujer lo está
Cinco mujeres, Gemma Adams, Tania Nicol, Paula Clennell, Annette
Nicholls, Anneli Alderton, han sido trágicamente asesinadas en
Ipswich (Suffolk), Inglaterra. Queremos expresar nuestro más
sentido pésame a sus seres queridos.
Una serie de mujeres, también trabajadoras sexuales, han
desaparecido en la misma zona durante los últimos años. Con el
fin de salvar vidas y evitar que se repita el terror del asesino
en serie conocido como el Yorkshire Ripper - a quien se permitió
seguir matando mujeres hasta acumular 13 víctimas -, la policía
de Suffolk no debe utilizar como excusa la ilegalidad que
imponen las leyes sobre la prostitución a las trabajadoras
sexuales para negarles como mujeres la protección a la que toda
la población tiene derecho por ley.
La policía está diciendo a las mujeres que no salgan a la calle,
como si la responsabilidad fuera de las mujeres no de las
fuerzas del orden que han permitido que se llegara a esta
situación. Los asesinos en serie no salen de la nada, tienen una
historia de violencia intrafamiliar, violaciones sexuales y
otras agresiones por las cuales no han sido castigados.
Ni la policía ni el gobierno han dado prioridad a la protección
y seguridad de las mujeres. Lo demuestra el índice de condena
por violaciones sexuales que es un vergonzoso 5.3% de las
denuncias; 1.6% en Suffolk. Lo demuestra el encarcelamiento de
mujeres que han denunciado a sus violadores. Lo demuestran las
políticas de recorte a los apoyos financieros, a la vivienda y
otros recursos para jóvenes, madres solas, personas adictas a la
droga. Lo demuestran las medidas de "tolerancia cero" y "limpieza
callejera" dirigidas hacia las trabajadoras sexuales, que han
resultado en una mayor penalización y violencia contra las
mismas. Hace pocos meses un nuevo jefe de policía introdujo la
"tolerancia cero" en Ipswich y las jóvenes asesinadas han pagado
el precio por ella.
La población está exigiendo encarecidamente de las fuerzas del
orden público y de los medios que no se permitan distinciones
entre las mujeres que trabajan como prostitutas y las que no:
que protejan a todas las mujeres contra la violación y otras
agresiones.
Más del 70% de las trabajadoras sexuales son madres. A medida
que la pobreza, la falta de hogar y las deudas aumentan y los
ingresos disminuyen, más y más mujeres (especialmente en
vísperas de navidad) se ven obligadas a prostituirse para
mantener a sus familias y a sí mismas.
Toda mujer es la hija querida de una madre, la hermana, tía,
amiga querida de alguien. Toda vida es valiosa.
Exigimos:
h Una inmediata suspensión temporal del arresto por prostitución
a prostitutas y clientes para facilitar que cualquier persona
pueda aportar información sobre estos asesinatos sin miedo a que
se le criminalice o acose. En el pasado, las mujeres con órdenes
de arresto pendientes bien no podían contactar con la policía, o
cuando lo hacían eran detenidas. (Véase "Penalización: el precio
que pagan mujeres y niñ@s, respuesta del Colectivo de
Prostitutas de Inglaterra - a la revisión gubernamental de las
leyes relativas a la prostitución", diciembre de 2004)
h El fin de las redadas, detenciones y ASBO (Anti-Social
Behaviour Orders- órdenes por comportamiento antisocial) contra
las mujeres prostitutas y sus clientes, que han provocado que
estas mujeres ejerzan en lugares más oscuros y aislados, siendo
así más vulnerables a la violación, otros tipos de violencia e
incluso la muerte. Las mujeres trabajan bajo mayor presión y
tienen menos capacidad para solicitar y darse apoyo mutuo, menos
tiempo para examinar al cliente y se ven obligadas a correr
mayores riesgos;
h Un cambio en las prioridades policiales; que el dinero y los
recursos utilizados para perseguir a las mujeres prostitutas y
sus clientes por mantener una relación sexual consentida, se
destine a perseguir implacablemente a los hombres violentos y a
proteger a todas las mujeres. Que no haya distinciones entre las
que son trabajadoras sexuales y las que no: cada vida es
valiosa.
h Seguir el ejemplo de Nueva Zelanda en la despenalización de
las leyes sobre prostitución, que al criminalizar a las
trabajadoras sexuales implican la desvalorización de la vida de
las mujeres. Los hombres saben que mujeres son más vulnerables.
La policía y los juzgados no protegen a las mujeres, por lo
tanto los hombres violentos creen que pueden agredir sin ser
castigados.
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