Aborto
Legalización - Campañas

 Inicio  
Correo 
Buscar

Colombia: Senado aprobó beneficios para parejas del mismo sexo

En el Senado se vivieron momentos de tensión y emoción a medida que los congresistas votaban el proyecto de ley para favorecer a los homosexuales.


El colombiano, octubre 11 de 2006
Colprensa
Bogotá


La tensión era evidente. Hacía mucho tiempo que no se sentía tanto silencio mientras el secretario del Senado, Emilio Otero Dajud, leía los nombres de cada congresista para que votara. Era el quinto intento y por fin se definía la suerte del proyecto que le brinda derechos sociales y patrimoniales a las parejas del mismo sexo.

La iniciativa, que consta sólo de un artículo, permite que en parejas del mismo sexo se puedan heredar los bienes patrimoniales y las pensiones, así como afiliarse a la salud y la seguridad social.

Por eso en las barras del recinto de Senado unos 30 miembros de Colombia Diversa, agrupación que defiende los derechos del sector LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y transgeneristas), papel en mano, llevaban el conteo de los votos. Incluso, Marcela Sánchez, directora de la asociación, tenía una lista con los nombres de cada uno de los senadores.

"Claro, es para hacer control político. Para mostrar cómo votaron", decía mientras anotaba los votos. Se acercaba el final y la emoción crecía, porque la jornada anunciaba sorpresas cuando el senador Álvaro Araujo anunció el cambio en la redacción del articulado.

Pero la revelación tuvo que esperar, porque primero debían leerse las constancias y los impedimentos. Tres liberales, Luis Fernando Duque, Héctor Helí Rojas y Jesús Ignacio García, anunciaron que se apartaban de la posición de su bancada "y con esto estrenamos la objeción de conciencia". A juicio de los senadores, el proyecto atenta contra la familia como núcleo de la sociedad y perpetuador de la especie.

Pero no fueron los únicos que se apartaron del pensamiento de su colectividad. Luis Humberto Gómez Gallo, conservador, decidió apoyar la iniciativa porque "el conservatismo moderno no admite exclusiones".


Tensión

Mientras tanto, las barras se desesperaban, "Noo, otra constancia" decía una voz. "Quieren alargar la cosa", respondió otra. Marcela, lista en mano, no perdía detalle. Más atrás, Paola Arenas, una rubia de pelo corto y rasgos anglosajones, miraba con pereza. "Mucha disciplina aguantarse esto", dijo y agregó: "Pero bueno, al menos hoy se define, hoy sí sale la noticia".

Mientras Paola se quejaba, la senadora Cristiana Claudia Rodríguez objetaba la iniciativa. Para ella, no sólo atentaba contra la familia sino que estaba mal hecha: "No especifica nada. Esto abre la puerta para construir una sociedad a toda clase de parejas. Tíos, sobrinos, primos, amigos, zapateros, carpinteros", decía.

Y entonces vino la sorpresa de Araujo, quien aseguró que se mejoraría la redacción del articulado "para dejar claro que no se lesionará la familia ni se permitirá la adopción".


Controversia

En síntesis, la modificación era un parágrafo que señalaba con precisión que las parejas homosexuales no podrían adoptar y que el proyecto no modifica el concepto de familia. Las protestas no se hicieron esperar. El senador Héctor Helí Rojas, muy vehemente, dijo que si se hacía el cambio, era necesario "un receso de 15 o 20 minutos para estudiarlo".

Y ante las protestas, el congresista boyacense se enfureció. "Es grotesco que haya gente que zapatié y manotié (sic) para que no nos dejen estudiar algo nuevo que cambia el sentido de la norma". Y la protesta fue respaldada por el parlamentario Miguel Pinedo, vocero de la bancada de Cambio Radical quien indicó que el proyecto "debería volver a las comisiones".

La discusión desanimó al público. Miradas de desconcierto eran la constante. "¿Cómo la ves?, le preguntaron a Marcela. Y aunque sólo respondió frunciendo la boca, su gesto habló por ella: "No, esto está complicado. No sé que pensar".

Una vez más, el chico parecía alargarse y la votación ya no era una certeza. Pero de pronto, el senador Álvaro Araujo tomó una decisión radical: "pues si es tanto el problema, retiro la nueva redacción y votamos el texto como estaba". Santo remedio. Sin vacilar, la presidenta, Dilian Francisca Toro, gritó: "se abre la votación del articulado".


Votación silenciosa

Y ahí llegó el silencio. Votos iban y venían. Unos por el sí, otros por el no. Y en los papeles de las barras, rayitas a un lado, rayitas al otro. "Se cierra la votación", sentenció Toro. Luego vino el conteo: 49 votos a favor, 40 en contra. El proyecto había salido avante, aunque casi por voto finish.

"Bueno, ya ganamos en el Senado, ahora viene lo más difícil, convencer a las regiones en la Cámara de Representantes", sentenció Elizabeth, una de las líderes de Colombia Diversa.

Y entonces, tímidamente, en una esquina, Rosa, una mujer de abundante y rizado cabello negro sacó, antes que todos sus compañeros, una pequeña tira rectangular de papel. En ella, al lado de una bandera de Colombia, aparecía una sola palabra: "Gracias".