"No me reconozco como chico ni como chica"
Mauro Cabral, intertransexual argentino
Por José Gabriel Chueca
El tema es muy complejo; sin embargo, muchos piensan que la
sexualidad se define entre hetero y homosexualidad. Y, en países
como el nuestro, lo que sale de lo primero es escándalo o da
miedo. Mauro Cabral se presenta a sí mismo como intertransexual
y ha sufrido los intentos sociales por 'normalizarlo'.
"Soy docente en la Universidad Nacional de Córdoba, donde hago
un doctorado en Filosofía. Soy responsable del área trans e
intersex del Programa para América Latina y el Caribe de la
Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y
Lesbianas", explica Mauro Cabral, quien vino a Lima invitado al
seminario Sexualidades, salud y derechos humanos en América
Latina.
¿Usted es chico o chica?
Ninguna de las dos cosas.
¿Por qué?
Hay varias razones, pero creo que la fundamental es porque soy
una persona que no se reconoce en lo que habitualmente la gente
entiende por un chico o por una chica, con diferencias de orden
corporal que creo que son las menos importantes.
Tengo entendido que usted se define como intersex.
Si me tengo que presentar, lo hago como un hombre trans que
tiene una experiencia intersex de su cuerpo. ¿Qué quiere decir
eso? Que soy una persona que de nacimiento tiene un cuerpo
diferente del que se espera tanto para chicos como para chicas.
Yo soy alguien que se identifica a sí mismo diferente a como lo
señala su documento de identidad. Ahí dice que soy una chica, y
yo me presento a mí mismo como un chico, lo que me hace trans.
¿Cuál es la diferencia entre inter y trans?
Intersex es una categoría que sirve para nombrar a todas esas
personas de cuerpo diferente tanto al de las chicas como al de
los chicos, desde su nacimiento. ¿Qué variaciones puede haber?
Algunas tienen que ver con el tamaño del clítoris -si es muy
largo- o del pene -si es muy chico-, con si los testículos han
descendido o no.
¿Es hermafroditismo?
Para la medicina, el hermafroditismo se da cuando una misma
persona tiene tejido testicular y ovárico. Lo que no existe es
la imagen mitológica del hermafrodita, que tiene pene y vagina a
la vez.
¿Cuándo empezó con las preguntas acerca de todo esto?
Hay dos momentos en lo que sentí urgencia de entender qué
pasaba; uno fue apenas salí a mi adolescencia. En ese momento,
intenté explicar que no necesitaba las cirugías que el médico y
mi familia habían decidido que necesitaba, pero no hubo forma de
que me entendieran. Lo que yo decía -que creo era bastante
difícil de entender en ese momento y lo sigue siendo- era que no
me sentía mujer, que me sentía un chico -o más del lado
masculino de las cosas-, pero que no necesitaba modificar mi
cuerpo y que, además, prefería salir con chicos y no con chicas.
Qué situación tan complicada.
Para mí, fue muy impactante sentir que lo que estaba diciendo no
podía ser escuchado por gente que me quería realmente, pero no
había forma en que ese discurso se pudiera escuchar. Y me sentía
muy solo.
¿Cómo era esa 'sordera'?
Bueno, mi mamá había muerto algunos años atrás y creo que mi
papá lo vivió con mucha angustia. Él y mis médicos, de una forma
bastante ingenua, pensaron que una operación lo arreglaba todo:
el tema del género tanto como el tema del deseo.
¿Y qué pasó?
Nada. Bueno, pasaron dos cirugías y un tratamiento bastante
cruento. Pero sigo considerándome un tipo que no necesita
modificar su cuerpo y que sale con hombres que salen con
hombres. El siguiente impacto fue más tardío, como a los 25 ó 26
años, porque después de tiempo pensando que mi vida ya tenía
sentido, me tropecé con la comunidad gay y me enteré de que, en
realidad, en el homoerotismo no hay espacio para un cuerpo como
el mío. O sea, que eso tan difícil de entender para los
heterosexuales era igual de difícil de entender para los
homosexuales.
Cuando estos temas llegan al ámbito público suelen estar
relacionados con lo sórdido, con cierto lado del mundo del
espectáculo.
Sí, la gente asocia el mundo trans con vedettes, travestis o
prostitución. Cuando yo digo que soy trans, me preguntan
inmediatamente si me he prostituido. Y suelo contestar que no
tendría problema en que me pagaran para tener sexo. La pregunta
es quién pagaría.
¿Qué siente sobre todo esto? Esperaba a alguien terriblemente
irónico.
Bueno, estoy tratando de ser bueno. Tomé hace mucho la decisión
de que podría morirme de cualquier cosa, pero que esto -sea lo
que sea- no me iba a matar; entonces, trato de tener paciencia
en algunas cosas y de usar los privilegios que tengo. En
Latinoamérica, donde las personas trans están en una situación
de vulnerabilidad y exclusión realmente jodida, yo pude vivir
con una familia que me quiso, tengo un cuerpo que disfruto y, de
alguna manera, confío en mi capacidad para enfrentar cosas. La
gente suele pensar en el trans como en un sufrimiento. Me
imagino a sus lectores hombres diciendo, 'este pobre tipo
quisiera ser como nosotros y nunca va a serlo'. Yo no lo veo
así. A mí me gusta cómo soy y eso da otra perspectiva.
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