Un problema de salud pública
El Tiempo - 9/09/2011
A pesar de constituir un eje de debate político,
ideológico y hasta moral en el país, el aborto
es un tema poco explorado en profundidad. De ahí
la importancia de difundir y discutir con
objetividad el contenido de la reciente
investigación sobre este fenómeno del Instituto
Guttmacher y la fundación Oriéntame.
Los resultados del informe ratifican que las
interrupciones voluntarias del embarazo
continúan siendo un grave problema de salud
pública. Se calcula que cada año en Colombia se
producen 400.412 abortos inducidos, esto es, una
de cada 26 mujeres en edad reproductiva. Lo más
preocupante es que una minúscula proporción -8
de cada 10.000- corresponde a los tres casos que
contempla la ley.
En otras palabras, el fallo de la Corte
Constitucional que legalizó parcialmente este
procedimiento no está siendo implementado a
cabalidad y miles de colombianas siguen
apostándole a la clandestinidad, a pesar de
tener el derecho de exigirlo sin temor. La
pasividad del Estado en identificar y remover
los obstáculos que les impiden ejercer este
derecho es indignante. Ya es hora de sancionar a
las instituciones de salud que se dan el lujo de
estar por encima de las sentencias del máximo
tribunal.
Otros datos del reporte apuntan al alto número
de embarazos no deseados. En el 67 por ciento de
las ocasiones, la gravidez de una compatriota no
es producto de una sexualidad planeada. Esta es
una tasa superior en un 25 por ciento a lo
registrado en el resto de países de América
Latina. Tales cifras deben invitar a las
autoridades nacionales de salus a desplegar
medidas para reducir esta proporción. Es
necesario ampliar y facilitar el acceso femenino
a métodos científicos de control de natalidad y
a opciones de anticoncepción de emergencia. La
investigación asimismo confirma que las mujeres
pobres y campesinas son más vulnerables tanto al
embarazo no planeado como a su interrupción, con
alto riesgo para su integridad física.
No deja de sorprender que altos funcionarios
públicos y congresistas estén obsesionados por
tumbar el fallo de la Corte mientras que el
panorama del aborto en Colombia es más complejo,
peligroso e inhumano de lo que se pensaba. El
Gobierno está en mora de proteger la salud
sexual de cientos de miles de colombianas.
editorial@eltiempo.como.co
|