Despenalización del aborto y el veto presidencial en Uruguay
Fuente: Semanario Brecha
Lucy Garrido (*)
24 de noviembre de 2007
El proyecto de ley de defensa del derecho a la salud sexual y
reproductiva, incluyendo el capítulo que despenaliza el aborto
dentro de las doce primeras semanas de gestación, fue aprobado
en la Cámara de Senadores de Uruguay por 18 votos contra 13. Se
confía en que estarán los votos en la cámara de diputados, que
es el próximo paso para que la ley sea aprobada definitivamente.
Sin embargo, continúa la amenaza de veto del presidente Tabaré
Vázquez, considerada por muchos un "resabio monárquico".
QUÉ BIEN, QUÉ PENA, ¿QUÉ TAL SI...?
Por Lucy Garrido
Tantas veces demandamos que "los representantes nos
representen", tantas veces dijimos que el aborto no es "sólo" un
tema de mujeres sino una cuestión de la democracia que aunque
nadie deba agradecer a nadie por hacer bien el trabajo, quiero
reconocerlo.
Quiero decir: qué bien que el Senado votara 18 a 13 a favor de
los derechos, la dignidad, la salud y la vida de las mujeres.
Qué bien el trabajo de Mónica Xavier y Margarita Percovich (**)
con los senadores del Frente Amplio y eso incluye al Senador
Alberto Cid, quien en la legislatura pasada había estado a favor
del proyecto pero en ésta no lo votaba para no contradecir al
Presidente y, sin embargo, volvió a cambiar su voto. Habrá
quienes piensen que eso no es serio y que todo se reduce a
cálculos políticos. Por el contrario, creo que es muy serio que
la gente y la militancia de Asamblea Uruguay hayan hecho valer
sus posiciones y me parece muy bien que los dirigentes respeten
a quienes los eligieron: eso se llama democracia.
Y nobleza obliga, qué bien que los senadores Sanguinetti y Lara
hayan votado el proyecto y se haya roto la barrera "partidista".
Su ejemplo puede ser seguido por representantes colorados y
blancos: al fin y al cabo, las más de 30.000 mujeres que abortan
anualmente en nuestro país son blancas, coloradas, del partido
independiente y frenteamplistas, son ateas y de todas las
religiones y eso incluye (Ay, monseñor!) a miles y miles de
católicas.
Pero también quiero decir "qué pena" que al mismo tiempo que en
el Senado se estaba dando una muestra de democracia y
modernidad, empezando a saldar el déficit que el estado tiene
con los derechos de las mujeres, los insultos y los golpes en
Diputados estuvieran retrotrayéndonos al machismo más
troglodita, discriminador e imbécil. Qué pena aquéllos medios de
comunicación que privilegiaron en sus noticias (incluida la CNN)
una trifulca callejera, una peleíta de barrio.
La sociedad uruguaya y la región toda se merecían una noticia
mucho más importante que esa: la del 18 a 13 contra la
hipocresía.
De la misma manera que nos merecemos que cuando el proyecto se
discuta en la Cámara de Representantes, tanto el debate como la
votación sean el reflejo de lo que la ciudadanía está demandando
desde hace tantos años: una votación que transforme los
imaginarios, que reconozca los derechos, que haga justicia. No
tengo dudas que así será.
¿Qué va a pasar luego? Esa pregunta no puede detener a nadie.
Cada quien debe hacer su parte y ninguna amenaza de veto por
parte del Presidente debería impedir que los legisladores
legislen.
El Presidente tiene convicciones muy firmes, es verdad. Pero
¿cuál tendrá más peso? ¿La que implica cumplir con una amenaza,
o la de obedecer el mandato democrático de Artigas y cesar su
autoridad "ante la presencia soberana"?
Emilio Frugoni (***), para quien el veto era un resabio
monárquico, actuando como Constituyente el 11 de julio de 1917
dijo: "Somos de opinión de que una facultad tan antidemocrática
debe desaparecer del juego de nuestras instituciones. Admitimos,
y más que admitimos, reclamamos que el pueblo pueda vetar, hasta
definitivamente las resoluciones del Poder Legislativo, pero no
concebimos que pueda vetarlas, ni siquiera con simple carácter
suspensivo, ningún otro Poder del Estado". ("Los nuevos
fundamentos", editado en 1988 por la Cámara de Representantes,
El Veto, páginas 182 a 186). ¿Qué tal si el Presidente,
humildemente, sigue a Artigas y a Frugoni?
¿Y qué tal si Tabaré Vázquez nos sorprendiera a todos y una vez
votada la ley, en vez de vetarla, pusiera su nombre y credencial
cívica en primer lugar llamando a recoger firmas para un
referéndum?
La uruguayas, la ciudadanía, la democracia, agradecidas.
(*) Dirigente de la Articulación Feminista Marcosur y periodista
(**) Senadoras uruguayas, impulsoras del proyecto de ley de
salud sexual y reproductiva que despenaliza el aborto.
(***) Dirigente histórico del Partido Socialista de Uruguay
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