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28 de Setiembre en Bolivia
DESDE NUESTROS CUERPOS
Hacia la Asamblea Constituyente
Desde hace 10 años, mujeres feministas en Bolivia nos articulamos
en torno a la Campaña 28 de Septiembre por la Despenalización del
Aborto, bajo la consigna "Por el derecho a decidir de las
mujeres". Con el objetivo de luchar por una causa estructural que
marca nuestras condiciones de vida como mujeres, hemos colocado en
el debate público cómo el Estado Patriarcal se apropia del cuerpo
de las mujeres, lo administra y toma decisiones, vulnerando
nuestra soberanía sobre decisiones privadas y personales de gran
trascendencia para la vida.
Ubicamos la Despenalización del Aborto en el terreno político, con
un fundamento ético y renovador: lo personal es político, con un
fundamento ético y removedor: lo personal es político, y nuestro
cuerpo es el primer espacio de poder desde donde construimos
libertad. Afirmamos que la vida, científica y éticamente, se
inicia a partir del nacimiento.
Sobre este principio de autonomía, expresamos y alertamos que no
es serio ni coherente plantear el acceso de las mujeres a la forma
de decisión en el poder público, si en la vida privada, en el
ejercicio de nuestra sexualidad, como dimensión estructural de la
existencia humana, las mujeres continuamos sometidas, torturadas y
perseguidas, cuando intentamos tomar decisiones libres sin la
tutela de un varón.
El Estado boliviano a lo largo de su historia, también ha sido
tratado como menor, por fuerzas externas e internas. Nos han
enseñado de manera meticulosa que como bolivianos y bolivianas, no
podemos, no sabemos, o somos incapaces de tomar decisiones
correctas y conducir nuestro destino como país. La soberanía que
necesitamos construir para Bolivia es la que queremos para
nosotras como sujetas individuales, es de igual jerarquía y valor,
para decidir un aborto y expresar la sexualidad sin que nadie
tenga derecho a cuestionar, o juzgar la libertad que como país y
ciudadanas queremos vivir.
Desde esta articulación, expresamos que la representación en la
Asamblea Constituyente, no marca iguales condiciones para hombres
y mujeres, al no respetarse la demanda de paridad de la mayoría de
la población, las mujeres; pero que aún así, participamos de este
proceso de diálogos, propuestas y conversaciones ciudadanas,
porque consideramos a este proceso constituyente como un recurso
pedagógico para promover nuevos valores para la sociedad.
Creemos que es posible y necesario avanzar en la profundización de
la democracia y la ciudadanía nombrando explícitamente al sexo, a
la edad, a la cultura, a la etnia, al color, a la sexualidad, a la
opción sexual y a la discapacidad, porque no hacerlo presupone
asumir como ciudadano universal a un único sujeto: el hombre,
blanco y heterosexual.
Convocamos a construir un nuevo pacto social para destruir el
colonialismo y el racismo, romper el monopolio de las
transnacionales y de grupos económicos de poder vinculados al
saqueo, al latifundio, la explotación, el atropello a la dignidad
y a la soberanía de los pueblos. Reconocemos que junto a estas
matrices de explotación, en el marco de nuestra gran diversidad
cultural, se ha vivido y se ha recreado en todo el país el
patriarcado sexista que discrimina, excluye y oprime a las
mujeres, y que nos niega capacidad, reconocimiento y libertades
reales, en iguales condiciones que a los hombres.
n Reconocemos a la Asamblea Constituyente como una oportunidad
para perforar TODOS aquellos valores y privilegios históricos, que
han sometido al país, y que por lo tanto han sometido, subvalorado
e invisibilizado a las mujeres, sus aportes, capacidades y saberes,
y que repetidamente, se pretenden justificar como usos,
tradiciones y costumbres.
n El reconocimiento de la libertad y soberanía de los pueblos en
abstracto, esconde palizas, muertes, violaciones, abortos
clandestinos, violencia, discriminación y opresión para las
mujeres, que daña y lacera a la sociedad en su conjunto.
Desde la perspectiva feminista política, ética y jurídica,
denunciamos los desequilibrios de poder que existen en la sociedad
boliviana, emergentes del predominio de esquemas ideológicos y
culturales patriarcales, que limitan a las mujeres la toma de
decisiones autónomas, libres y responsables en el ámbito de la
sexualidad y la reproducción que discriminan a las personas por
sus orientaciones e identidades sexuales, y que excluyen a la gran
mayoría de la población.
Exigimos ciudadanía plena. Somos sujetas de derechos. Las mujeres
no podemos escaparnos de nuestros cuerpos para ejercer nuestros
derechos, pero para ejercerlos incluyendo nuestros cuerpos la
nueva constitución política del estado debe contener derechos y
garantías explicitas, eficaces y exigibles.
Dadas estas condiciones la propuesta de nuestra articulación
feminista demanda y exige un Nuevo Estado incluyente, respetuoso y
garante de los derechos fundamentales, para que nadie diga que es
posible la democracia sin las mujeres, para que nadie diga que los
derechos son universales si no se pueden expresar en femenino y
para que nadie diga que las mujeres no hemos construido la
historia.
1. Demandamos: autonomía, libertad y ejercicio pleno de la
ciudadanía
Porque:
La sexualidad y la reproducción han sido tratadas desde marcos
religiosos y de doble moral, expropiadas de las personas y sin ser
reconocidas como dimensiones fundamentales de los derechos
humanos.
Las bolivianas no tenemos garantías para tomar decisiones, libres
de coerción y de violencia sobre nuestra sexualidad y
reproducción.
La vida sexual y reproductiva condiciona nuestra participación en
el ámbito laboral, el ingreso económico y la participación
política de las mujeres.
Se impone a las mujeres la maternidad como destino y se les
construye una identidad constreñida a ese rol.
La violencia sexual, la violencia de género en el ámbito familiar,
el acoso sexual, el abuso sexual incestuoso, son realidades
diarias en la vida de miles de mujeres, niñas y adolescentes de
todas las clases y sectores sociales.
Se penalizan el aborto exponiendo a las mujeres a prácticas
clandestinas y riesgosas.
La homofobia y la discriminación a las personas por sus opciones e
identidades sexuales son prácticas sociales e institucionalizadas
que provocan sufrimiento y vulneración de la dignidad humana.
Las mujeres exponen su salud y su vida y mueren durante el
embarazo, parto, puerperio, por complicaciones del aborto, cáncer
de cuello uterino infecciones de transmisión sexual, vih y sida.
Estas condiciones evidencian la necesidad de construir de manera
radical el pacto social que se propone para la AC, ampliando y
extendiendo sus contenidos, garantizando la refundación del país
bajo verdaderos principios democráticos e incluyentes. Esto se
traduce para las mujeres en el reconocimiento constitucional de
los derechos sexuales y derechos reproductivos.
Los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos como derechos
fundamentales
La Asamblea Constituyente debe avanzar, afirmar y ampliar el
catálogo de derechos fundamentales, tanto individuales como
colectivos, integrando preceptos que emergen del reconocimiento de
la diferencia entre igualdad jurídica y de oportunidades frente a
la igualdad real, obligándose el Estado a garantizar la
efectividad de estos derechos.
Demandamos consagrar a nivel constitucional los siguientes
derechos:
· Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos. Referidos al derecho
a tomar decisiones sobre la reproducción y la sexualidad de manera
libre y autónoma, el derecho a una vida sexual placentera
independiente de la reproducción.
n Derecho a una identidad sexual y genérica. Garantizando vivir y
expresar libremente la imagen que cada ser humano asuma en función
de sus sentimientos, necesidades y expectativas.
n Derecho a la integridad. Se propone proteger a la persona en su
derecho considerando que la violencia, especialmente la violencia
sexual causa un daño y afecta a la persona en múltiples
dimensiones, vulnerando su libertad, autonomía y dignidad.
n Derecho a la libertad y seguridad personales. Siendo que la
violencia vulnera los derechos humanos de las personas, se
pretende eliminar la violencia de todo tipo, sexual, psíquica o
física, tortura, trata de personas o tratos inhumanos, etc.
n Derecho a una vida sin violencia. Se busca establecer la
obligación del Estado para prevenir, sancionar y eliminar la
violencia.
n Derecho a la igualdad y no discriminación. Se trata de reconocer
la igualdad de oportunidades y de trato ante la ley y en todo
nivel. Prohíbe toda forma de discriminación por diferencia de
origen, filiación, cultura, tipo de ocupación, grado de
instrucción, sexo, lengua, etnia, género, edad, idioma, religión,
discapacidad, orientación sexual, estado de salud o cualquier otra
condición.
n Derecho a la privacidad y la intimidad personales, como
garantías elementales de la propia existencia humana.
n Derecho de las mujeres al libre desarrollo de su personalidad y
sus capacidades, que se traduce en la libre autodeterminación
respecto a roles, actitudes y conductas.
n Derecho a una salud integral. Las mujeres y hombres deben
acceder a servicios de salud eficientes y oportunos durante todo
su ciclo vital, incluyendo los relativos a la salud sexual y salud
reproductiva.
n Derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, a la
maternidad elegida, libre y voluntaria, al placer y al erotismo.
n Derecho a la Educación para la Ciudadanía, basada en intereses
científicos y no dogmáticos, que prepare a hombres y mujeres para
la convivencia mutua en un marco de respeto a los derechos humanos
y que incluya Educación para la Sexualidad y Educación para la No
Violencia.
n Derecho a la libre opción y orientación sexual, garantizándose
la libre expresión de las diversas formas de vivir la sexualidad
sin sufrir discriminación por ello.
n Derecho a la libertad de expresión e información, entendida como
el derecho a leer, escribir y difundir el pensamiento crítico
sobre la sociedad en que se vive sin recibir menoscabo a la
dignidad, discriminación o castigo por tal ejercicio. También
incluye la obligación del Estado de promover la más amplia gama de
medios de comunicación independientes de afiliaciones políticas,
religiosas o económicas.
n Derecho a la educación para la ciudadanía, basada en intereses
científicos y no dogmáticos, que prepare a hombres y mujeres para
la convivencia mutua en un marco de respeto a los derechos humanos
y que incluya Educación para la Sexualidad, Educación para la No
Violencia, Educación para la Solidaridad.
n Derecho a disfrutar de los avances científicos en materia de
reproducción asistida e investigación con células madre, que
busquen dar respuesta a problemas de salud como la esterilidad y
enfermedades graves que actualmente no son curables como el Alzheimer, el Parkinson y muchas otras que podrían beneficiarse de
las aplicaciones clínicas de estas investigaciones.
Ningún uso y costumbre puede violar el ejercicio de los Derechos
Fundamentales de niños, niñas, adolescentes, mujeres y hombres.
Proponemos y demandamos un Estado Laico en la refundación del
país:
En la refundación de Bolivia y para la profundización de la
democracia, la nueva Constitución debe incorporar el Estado Laico
como principio fundamental que garantice los derechos ciudadanos
de hombres y mujeres, con libertad religiosa, educación laica y
pluralidad confesional. El Estado Laico garantiza un Estado
independiente de toda influencia religiosa, especialmente en los
poderes constitucionales, quienes son representantes de la
soberanía que reside en el pueblo y al que deben, únicamente,
rendir cuentas. La primera obligación del Estado es garantizar a
la ciudadanía, el ejercicio de sus derechos fundamentales, tanto
individuales como colectivos, empezando por la propia libertad de
pensamiento y del cuerpo.
La laicidad se basa en dos principios: el antidogmatismo y el
respeto. El primero implica el uso de la razón, del saber y de la
ciencia frente a los dogmatismos (verdades absolutas) de las
creencias. Mientras que el respeto consiste en aprender a convivir
en la diversidad sin intolerancias. La laicidad también sostiene
que la soberanía popular reside en el pueblo y, por tanto, la
legitimidad de un gobierno se da a partir del ejercicio
democrático y no de la apropiación y/o el apoyo de las autoridades
religiosas.
El Estado Laico no representa, no avala, ni legitima a ninguna
iglesia, sólo las acepta y abre con ellas posibilidades de
establecer relaciones formales, claras y constructivas que
contribuyan al respeto pleno de los derechos y libertades
democráticas, siendo el marco legal de tal relación, las propias
leyes nacionales, los convenios y acuerdos universales sobre los
derechos humanos.
El Estado Laico afirma que todos sus ciudadanos y ciudadanas son
iguales ante la ley y que, por tanto, ninguna persona boliviana,
por residencia o nacionalidad, está por encima de la Ley Civil de
la República y no puede escudarse en filiación religiosa de ningún
tipo para violar las leyes vigentes.
Las diferentes creencias religiosas expresadas en iglesias, cultos
u otras formas organizativas no podrán en ningún caso socavar el
imperio de la Constitución Política del Estado y las Convenciones
sobre Derechos Humanos.
Para garantizar la separación entre las diferentes iglesias y el
Estado, ningún miembro de la jerarquía de las mismas podrá ser
electo para un cargo público ni podrá hacer proselitismo a favor
de ningún partido político o agrupación ciudadana.
El Estado Laico, como garante de la libertad de conciencia y
religión de sus ciudadanos y ciudadanas, eliminará del espacio
político todas las formas y fórmulas relacionadas con cualquiera
de las creencias que se profesen y las sustituirá por fórmulas de
orden civil, con lo cual el principio de igualdad y respeto se
simbolizan en las prácticas concretas, no en declaraciones que
luego promueven prácticas diferentes a lo que se declara,
aferrándose a privilegios innecesarios y obstaculizadores para el
avance de la democracia.
Proponemos reconocimiento de las diversas expresiones de familia.
Definir qué es la familia y cuáles son sus condiciones de
existencia, ha sido prerrogativa del poder patriarcal que norma la
vida, la sexualidad, la apropiación del cuerpo de las mujeres y
las relaciones interpersonales del mundo privado con visiones
uniformadoras e impositivas para todos y todas, y que por lo tanto
no respetan las capacidades, preferencias e individualidades para
decidir de las personas. A partir de ello se ha definido
históricamente un único tipo de familia posible, el cual se ha
convertido en parte esencial de ese ensamblaje perfecto de
dominación.
Estas consideraciones motivan a proponer que la nueva CPE
reconozca y garantice las diversas formas de familia.
Las familias deben ser reconocidas en su más amplia concepción
como comunidades de afecto, comunicación, ayuda mutua y
reciprocidad, como espacios de socialización en libertad y
respeto.
Un Estado re-creado, nuevo, soberano y autónomo tiene que:
n Prestigiar y reconocer las diversas formas existentes de
familias.
n Aceptar, respetar y reivindicar las uniones y matrimonios de
personas del mismo sexo, con el mismo status que las de parejas
heterosexuales.
n Respetar y promover el ejercicio de las libertades sexuales y
con ello garantizar la maternidad y la paternidad como actos de
compromiso y responsabilidad decididos libremente.
n Reconocer la capacidad de ejercer la maternidad y la paternidad
de parejas del mismo sexo.
n Garantizar los mismos derechos y deberes a las mujeres y a los
hombres y rechazar y sancionar la imposición de valores culturales
que se basan en la exclusión de un sexo y en la dominación de una
cultura o una generación sobre otra.
n El Estado deberá garantizar la libre decisión de la madre para
que sus hijos/as lleven como primer apellido el suyo. Siendo el
apellido paterno opcional.
n Garantizar el respeto y apoyo del Estado a las mujeres que optan
por el ejercicio de la maternidad de manera independiente y
autónoma de una pareja. Por lo tanto, derecho a la reproducción
asistida individual sin sesgos culturales, económicos o sexuales.
Libertad, autonomía y autenticidad son los pilares para el marco
de interpretación de las familias; pilares que deben ser tomados
con responsabilidad constitutiva.
¡Ciudadanas libres, auténticas y autónomas en la vida privada!
¡Ciudadanas libres, autónomas y auténticas en la vida pública!
Patricia Brañez C.
Coordinadora de Proyectos
CIDEM
Correo Electrónico:
cidem1@acelerate.com
La Paz - Bolivia
Centro de Información y Desarrollo de la Mujer - CIDEM
E-mail:
cidem@acelerate.com
Página web:
www.cidem.org.bo
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